Fósforos mojados, Mariana Komiseroff

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Fósforos mojados de Mariana Komiseroff es un libro en el que la autora demuestra que sabe contar, y que lo hace de una manera inquietante, original y contundente.

Lo primero que llama la atención es el título: un fósforo mojado es algo que no sirve o, al menos, no sirve para lo que fue creado. A partir de este sintagma, se instaura en el texto el campo semántico de la inutilidad; los personajes hacen cosas, pero carecen de algún tipo de beneficio: en “Dora no está a la venta”, la lucha contra la enfermedad de Leticia resulta vana; en “Las deudas de Fernández”, el protagonista jamás podrá terminar de pagar lo que debe; en “Pecera” alimentar a los peces se transforma en la metáfora del sinsentido; por último, en “Dora Longissimus” no hay nada que permita contener a la propia Dora.

La misma inutilidad se ve en la relación entre los personajes: todos son vínculos superficiales, problemáticos o perjudiciales para alguna de sus partes. Relaciones de pareja, de amistad, de padres con hijos, entre otras, jamás se resuelven de manera positiva.

Todo el tiempo, además, los lectores experimentamos una sensación de extrañamiento, de ajenidad, de incertidumbre con respecto a lo que pasa. Desde este punto de vista, podríamos decir que hay algo del fantástico de Cortázar en tanto irrupción de lo extraño en lo cotidiano, pero tomado siempre naturalmente. “Dora es como plastilina. La piel se le ablanda y se le estira con el calor”; las chicas de la financiera buscan a Fernández en el baño donde están sus restos en el inodoro: “Nos pusimos guantes y los sacamos, chorreaban agua, los tiramos a la basura”; el protagonista de “Pecera” ve sirenas que nadan en el agua sucia de la calle después de una inundación.

El extrañamiento se acentúa también por los narradores elegidos. El uso de la tercera persona o de una primera testigo despega la narración de sus verdaderos protagonistas que son vistos siempre a través de alguien, como si estuvieran detrás de un vidrio que no permite una percepción nítida.

Algunas particularidades del estilo de Komiseroff: sin dudas, la hipérbole es uno de los recursos más utilizados. La piel de Dora se estira de manera increíble: “Desde cualquier lugar de la casa separa los labios, saca la lengua y la alarga para que llegue hasta mí”; el olor de Fernández cuando va al baño provoca que las chicas de la financiera sintieran “arcadas de solo mirarlo”. Otro recurso es la elipsis; hay mucho que no se dice, pero que se sobrentiende, y eso que está por debajo siempre resulta inquietante y sórdido, y más aún cuando el humor termina acentuando esa sordidez.

Finalmente, la soledad, la incomprensión, la sexualidad y la paternidad son los grandes temas que recorren Fósforos mojados: cuatro historias que se despliegan como el iceberg de Hemingway más allá de lo más evidente.

Ficha técnica

Mariana Komiseroff, Fósforos mojados, Absurdia Suburbano ebooks