Graciela Ovejero Postigo: en una performance el espectador acude a una cita consigo mismo

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Graciela Ovejero Postigo, artista trans-disciplinaria nacida en San Miguel de Tucumán, Argentina . Su producción incluye técnicas combinadas tradicionales y mediatizadas, performance, instalaciones, construcciones in situ, proyectos en Serie, Procesual/Relacionales y textos propios. Charlamos con ella en extensa entrevista que iremos publicando por partes.

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Para empezar, ¿cómo y por qué surge el proyecto Peras de olmo?

Aclaro de antemano que habiendo recibido esta entrevista vía mail y por lo que diré seguidamente, es posible que en cada respuesta se cuelen comentarios autoreferenciales cruzando información, entonces, ésta primera, como toda pregunta por un origen tendrá que atenerse a un recorrido meándrico pero antes de abordarlo conviene  establecer la idea de que el proyecto Peras de Olmo – Ars Continua es una extensión de mi práctica como artista transdisciplinaria, conceptual, relacional, algo así. No me cuelgo mucho de ninguna categoría pero se puede ver una progresión clara en el desarrollo de mis proyectos en los cuales a partir del ‘95 aproximadamente comencé a incluir la obra de otrxs artistas y los mismos se fueron desplegando como narrativas abiertas que implicaban gestiones de tipo curatorial, proposiciones investigativas,  participaciones en diferentes niveles con artistas y no-artistas y un habitar los procesos. A esos proyectos los describí como artístico-curatoriales y los agrupé en una Serie que llamo ‘Fondo de Ojo’, una manera de decir que implica una dilatación retineana para mirar dentro y en cierta forma borrar los contornos definidos, los límites entre el afuera y el adentro, denominando un poco esa extensión o movimiento hacia fuera de un modo más complejo que no se adhiere totalmente al paradigma sujeto-objeto como una nítida oposición. No sé si tiene mucho sentido ahora, reconozco una cierta insistencia en nombrar y re-nombrar las cosas, un ‘tic’ lúdico que según observo es también bastante argentino..  me conciernen las imágenes, y pienso que las imágenes más potentes tienen siempre un sustrato o una emergencia, un aparecer, en o a traves del lenguaje en su conformación, aunque su fuente pueda estar en las profundidades  de lo no-dicho. Peras de Olmo – Ars Continua abre sus puertas como espacio de arte contemporáneo el 11 del 11 del 11 con 4 proyectos diferentes, todos con algún ingrediente performático: una curaduría de artistas brasileños que no son videógrafxs pero fueron convocadxs a realizar un video, concebida por una joven curadora de San Pablo que estuvo en residencia en la casa; una video instalación de Los Apoltronados, un colectivo efímero semi-ficcional de ‘artistas latinoamericanxs’; una instalación de un diario de dibujos en diálogo a través de casi 3 meses de proponerse realizar un dibujo por día, de dos artistas de Argentina y Chile; y la instalación-muestra colectiva de obras sobre papel con 26 artistas mayormente tucumanxs titulada Vírgenes Generalas y La Santería DaDaísta del Ejército del Norte, curada por mí (1). El plan era abrir el 2 de nov. para el día de los muertos que es una celebración Mexicana que admiramos y fecha de cumpleaños de mi madre, Magdalena Postigo, artista poderosa y maestra atinada, la 1er persona con quien consulto todos mis proyectos.

 

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Magdalena Postigo. “Máscara”, 2010.

 

Esa experiencia me sirvió para comprobar el costo que implican las muestras objetuales para los espacios y como no hago galerismo porque no es mi inclinación ni me interesa como profesión agregada a esta altura de la vida, me dí cuenta que no podía sostener ese tipo de muestras de manera continua, ni las espectativas que generan en lxs artistas. Durante y seguidamente a esa 1ra muestra se sucedieron eventos performáticos con músicos y otrxs artistas y comencé a pensar en un ciclo o serie de arte acción como laboratorio abierto, reuniones donde se pudiera mostrar obras y ensayos en curso. Comenzando el 2012 en el mes de mayo lancé la Serie ahora principal y que nos identifica como espacio dedicado a la performance y arte acción de manera permanente aunque desde allí demos lugar a otros proyectos de producción y exhibición: Open field / campo abiertO – Laboratorio de acciones 100xSiento.

 

Inauguración.-Noviembre-2011.

 

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GIRA. Curaduría de Paula Borghi.

 

Peras de Olmo > Muestra inaugural

http://perasdeolmo.blogspot.com.ar/2011/11/proxima-inauguracion-del-espacio-con-4.html

 

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De modo que Peras/ es un espacio autogestionado y solventado fundamentalmente por la disponibilidad de mi casa-laboratorio y mi trabajo, proyecto a proyecto en acuerdo con lxs artistas. Artistas y curadorxs son invitados y sigo muy de cerca los procesos con ellos a veces combinando residencias en la casa. La documentación de todo lo que hacemos es un compromiso firme de producción del  espacio y la compartimos a lxs artistas pero siempre recomendamos se aseguren la documentación de sus obras por medios propios. La idea es congeniar, articular, intercambiar solidariamente, trabajar con alegría, reconocimiento y aprendizaje mutuo, con códigos claros y lealtades a las ideas críticas, a lo compartido y recibido pero no generar dependencias; en cambio generar retornos por mas desafíos acompañados. Mi deseo es que el espacio sea una referencia estable y de excelencia para la práctica de la performance,  para lxs artistas que se identifican con ella y un lugar abierto para quienes aprecian su especial riqueza y alcance como espectadores.

 

Gym Poltrónico”. Video instalación. Colectivo Los Apoltronados. Noviembre 2011.
Gym Poltrónico”. Video instalación. Colectivo Los Apoltronados. Noviembre 2011.

 

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Creo que el espectador o espectadora que va a ver performance acude a una cita consigomismx, y quien va por curiosidad sepa que nada es casual y que tendrá una experiencia inolvidable.  La performance es un arte multimedio históricamente vinculado al campo de las artes visuales pero no entra sólo por los ojos, genera texturas y paisajes psíquicos que no siempre podremos reducir con juicios y valoraciones verbales.

 

Pre-Open field, Café Mandrágora. Belén Romero Gunset y Leo Estol.  Acción-intervención. Diciembre 2011.
Pre-Open field, Café Mandrágora. Belén Romero Gunset y Leo Estol.
Acción-intervención. Diciembre 2011.

 

Pre-Open field, Café Mandrágora. Ernesto Romeo y Eliana Rosales,  Música experimental. Cecilia Cisneros y Valeria Caamaño, visuales. Diciembre 2011.
Pre-Open field, Café Mandrágora. Ernesto Romeo y Eliana Rosales,
Música experimental. Cecilia Cisneros y Valeria Caamaño, visuales. Diciembre 2011.

 

Peras/ es mi proyecto actual y el más abarcador, ya que de alguna manera su archivo que no deja de crecer, incluye  también el archivo de mi trayecto hasta aquí como un road-movie de proyectos. Peras/ es mi domicilio final. Se instala e interactúa social/culturalmente con el mundo y las concepciones del arte en general como así también con la ciudad y el sistema del arte argentino en particular desde mi propia casa, y la constituye como tal. La casa es una extranjería, llegan más artistas extranjerxs que argentinxs, por ahora, tal vez porque yo soy también algo extranjera en el medio.  Pero eso no me preocupa, sinceramente espero que quienes se interesen auténticamente por el arte contemporáneo, puedan llegar y disfrutar la obra viva que generan artistas comprometidxs con lo que hacen como lxs que han pasado y siguen llegando a Peras/. Estoy muy feliz aquí en Buenos Aires y muy enamorada de este proyecto, que por el momento puedo sostener, es mi ofrenda.

 

Open field/ Vol. I, póster. Performers: Tino López, Lorena Avallar León, Lorena Kaethner.  Mayo 2012
Open field/ Vol. I, póster. Performers: Tino López, Lorena Avallar León, Lorena Kaethner.
Mayo 2012

 

Enfocar en la acción y performance como práctica fue una decisión no sólo estratégica en cuanto a la cuestión económica y modo de activación del espacio, sino fundamentalmente una decisión política, conceptual y  pasional. La performance es la frontera más política del arte contemporáneo y como lo fue el mail art en sus mejores momentos antes de la virtualización de las comunicaciones que le esta imprimiendo cambios necesarios y tal vez un pasaje y trasvasamiento generacional a nuevas formas mediáticas, es una práctica a la vez “local e internacional” como bien dijo Agnes Nedregard quien nos visitó en mayo pasado recordando la sintética frase acuñada por su colega noruega Rita Marhaug. La práctica es sostenida por artistas nomádicos, gestores, a través de crecientes redes de festivales y encuentros independientes que generan una interinstitucionalidad alternativa basada en códigos de solidaridad, cooperaciones y autogestión.

Volviendo al nombre-idea Peras de Olmo y cómo surgió, supuestamente alguna gente, quizás lxs ilusxs, des-variantes o poetas le “piden peras al olmo”, eso nos dice cierto ‘sentido común’. Hace un tiempo, en mi 1er regreso a Tucumán, donde nací y ocurrió la base de mi formación y vida hasta los 29 años, ante la experiencia del re-disloque de ese regreso, sentí la necesidad de concebir y sostener un ‘no-lugar’ simbólico, personal, que me permitiera  resolver, ubicar y cultivar la heterodoxia que era mi suceder como persona artista, ya migrante, de herencia generacional inconformista y no-convencida más que de la responsabilidad de sospechar de todas las convenciones que nos dictan conductas reiterativas de formas en gran parte oprimentes y como mujer, especialmente auto-oprimentes. Este no-lugar existía ya en mi interior y estaba de hecho también en el imaginario colectivo sugerido en el refrán, y por la misma razón fascinante para mí. Aquel lugar donde los olmos darían peras o lo que les pidieras, aunque fuese desde una insinuada imposibilidad e implícito costo. Sin embargo esa imagen anónima y popular de lo imposible resonaba activante y cobró funcionalidad respecto del deseo, la no-obsecuencia y la sintomatología percibida en el contexto de ese retorno.

Fue en una especie de momento eureka, en esa encrucijada particular de mi coyuntura biográfica allá por 1991 y 92, luego de 6 años desde mi partida a California, mientras preparaba una muestra individual en una sala del Museo Provincial de Bellas Artes que pensé en ‘Peras de Olmo’ como un más allá presente y existente, una imagen que daba cuenta de un corrimiento sobre lo real y convencional, sobre un estar poético y político que no ‘pide’ peras sino que las genera y las da, un paso delante de la fórmula clásica de lo utópico, y se convirtió en el nombre de la muestra pero también en una especie de  imagen refundacional en sentido ontológico. Así, los frutos del hacer artístico serían ‘peras de olmo’, y la frase como una declaración de ‘estado’ no-colonizable  para con los supuestos e implícitos del arte, sus ‘momentos locales’, géneros y sobre todo en cuanto a las tensiones sugerentes de circuitos particulares de confirmación. Eran tiempos del reinado Glusberg y de su visión ‘vanguardista’ y ‘vip’ del arte contemporáneo y su manejo;  tal vez el 1er modelo de la figura de curador que comenzaba a perfilarse en su nueva configuración, en éste caso como una especie de principado.

De modo que el regreso a comienzo de los ‘90 –a partir de entonces pude volver anualmente al país– me enfrentaba a lo dejado, a futuros y presentes previamente imaginados, a ecos de narrativas y utopías generacionales arrasadas por la dictadura y también por la democracia. La atmósfera entre lxs pares era de estar desperdigadxs, ausentes o distanciadxs de varias formas, entre sí y con el hacer artístico incluso en muchos casos, y lxs más activxs dentro del arte o de otros quehaceres estaban neutros o asimiladxs a un ‘cambio de momento’ que suponía una  derrota y negación o impronunciabilidad de las anteriores intenciones revolucionarias. Desde luego que el momento era otro, pero en mi opinión la manera de entenderlo era de una ambigüedad infértil, sin mucho detenimiento, tal vez por ocultar aun el dolor en tantas dimensiones infringido, respuesta apurada o en apuros y hasta diría que infantil, en verdad era la infancia de la democracia y quienes estuvieron en  el poder abusaron de eso.  En un artículo del monopólico diario local que supo absorber y domesticar a muchos escritores de la inteligencia tucumana, del 26 de abril de 1992 bajo el titular: Peras de Olmo, una muestra plástica del “drama cósmico” –no hay firma bajo la nota a quien atribuir la interpretación de tal titulo–, abre con la siguiente cita: “Crear es definir, surcar, decidir, jugarse. Yo trato de hacerlo situada en el vacío, el intervalo, desde la simultaneidad de posibilidades múltiples. ¿Por qué? Porque dudo de todo y en el fondo espero lo justo y lo grandioso”. Me sorprendo un poco por comprobar que siempre estuve pensando básicamente del mismo modo.

Me resulta inevitable repasar cosas.. sabemos que los traumas históricos llevan un mínimo de 3 generaciones hasta comenzar a ser abordados, creo que en nuestro caso como país un abuso siguió al otro, el menemismo fue eso aliado a los Bush y recién con Kirshner algo empezó a destrabarse. En el 91 se desmembraba la Unión Soviética, asistíamos al triunfo definitivo del capitalismo sobre el socialismo como proyecciones surgidas de la modernidad, la guerra fría concluía definitivamente con la caída del muro de Berlín en el 89, hecho que viví en Austria mientras visitaba a mi hermano menor, chelista y compositor que se había instalado en Viena, por sus propios medios con 18 años, con el ideal del perfeccionamiento. En los ’90 la utopía latinoamericana según percibí entonces en el país y más específicamente en Tucumán, se había trasladado a la frontera y fascinación con lo tecnológico, y había un encandilamiento con la ficción anunciada por Menem de que habíamos entrado al 1er mundo. El café de los intelectuales y poetas jóvenes es reemplazado por el modelo ‘Shopping-Mall’, proliferan los mini-casinos en barrios periféricos y un nuevo empresariado paralelo asentado en la convicción de que el momento permite el enriquecimiento veloz, la fiesta y la mafia, los yupis, la banalización de todo lo que fuera pensamiento crítico. Esas fueron mis impresiones. El comienzo de la era de lo “cool”, el enfriamiento y distanciamiento propios del modelo individualista consumidor y ‘marquero’ que atrapó a la juventud de clase media y de allí gradualmente fue conquistando hacia abajo el deseo de los demás estratos sociales, eso fue una de las consecuencias de la globalización, la evangelización de los logos y los celulares. En ése contexto pensar en utopías era ir a contrapelo.  En los noventa el arte de Tucumán flameará entre lo pop under y lo pop top, lo kitsch y lo conceptual declaradamente “no idelista”, y aparentaba haber superado sin mayores rastros las “irregularidades” y traumas de una década atrás.

Tal vez fuera interesante explayarme un poco mas sobre hechos y contextos previos a mi partida ya que en muchos aspectos resuenan en sincronía con contenidos y manifestaciones investigadas y puestas en muestra por el proyecto “Perder la forma humana” de reciente exposición aquí en Buenos Aires, un proyecto importantísimo que analiza a varias puntas ciertas respuestas y resistencias críticas asumidas por artistas y colectivos no alineados al pulso dominante durante los ’80 en Latinoamérica sin que necesariamente tuvieran conección o noticias entre sí. El contenido de esa muestra y algunas charlas de actores ligados a esas experiencias que pude presenciar fueron muy movilizadores y estimulantes al confirmar una suerte de fuerza poética rebelde en sinergía tras-aparente de Argentina a Méjico. De hecho, diría que hasta California, porque allí, entre San Diego y Tijuana había un flujo potente de convivencia y producción artística que empuñaba lo experimental y lo político, con colectivos como el Border Arts Workshop / Taller de Arte Fronterizo (BAW/TAF), el Lugar del Nopal, Las Comadres y otros.

”Caramelo de Otoño (Hecho en Occidente)” 1988. Instalación con escultura blanda. Comisionado por Installation Gallery for Street Sites. Theatro Balboa, San Diego CA. 1988.
”Caramelo de Otoño (Hecho en Occidente)” 1988. Instalación con escultura blanda. Comisionado por Installation Gallery for Street Sites. Theatro Balboa, San Diego CA. 1988.

Yo me fuí de Tucumán a California, precisamente aterrizando en San Diego, a fines del ‘85, dos semanas después de la clausura de la muestra anual del colectivo Grupo Crónica del cual formaba parte. Este acto de censura tuvo lugar la misma noche de su anunciada inauguración porque ciertos contenidos de las obras fueron considerados como que “atentaban contra la moral y las buenas costumbres” según alegó la directora de la institución auspiciante en un acta elaborada en el momento. El documento fue firmado por ella y algunos testigos de entre los espectadores que acudieron a ver la muestra, quienes pidieron se explicite que ellos “desconocían el carácter de las obras”, o sea, no reconocían que estaban avalando un hecho de censura y que la censura es el acto que impide el contacto de una expresión artística o testimonial sea cual fuere su contenido o “carácter” con el resto de la sociedad.  Es un documento de época y lugar! Tucumán no dejaba de “arder”. La inmediata postdictadura tucumana con los mecanismos de represión instalados en la psiquis ciudadana y dispuestos a encontrar objetos de castigo. Hay una historia subsiguiente de censura que también implica a la misma directora del Centro Cultural de la Municipalidad Capitalina de entonces, abogada y artista, conocida actriz del medio, quien ocupa desde entonces sin interrupción (creo) posiciones políticas como miembro del partido radical. El hecho tuvo lugar al año siguiente 1986, pero esta vez ya del lado defensivo de obras con contenido homoerótico de otro artista que se presentaban en un apartado solo accesible para espectadores mayores de 18 años y generó una acalorada contienda pública entre el sector radical y peronistas horrorizados por el tipo de arte tildándolo como “apología de la homosexualidad”. Un espectáculo de la aberración de criterios y juicios “éticos” que culminó con el siniestro resultado del autoexilio del artista y el  “blanqueo” de antecedentes como censuradora de la directora en cuestión. Estos hechos nunca fueron reflexionados y cuando en el 2007 una muestra revisionista de las producciones de los 70/80 de Tucumán llamada Inscripciones Invisibles, tocó el tema de la censura, nunca estableció esta relación cronológica con claridad reinvisibilizando complejos hechos de complicidad y contradicciones políticas de ese medio en democracia.

El irme a EEUU fue a la vez consecuencia tardía de la expulsión que sufrió mi generación, una oportunidad inusitada por vía de una relación importante en ese momento y una deuda a cumplir con viejos deseos nomádicos. Esto me permitió tomar una distancia cultural y energética que fue muy reveladora y en ese momento también un gran alivio.  Como dije aterricé en San Diego y allí encontré ecos de las inquietudes que movilizaban el trabajo realizado con el Grupo Crónica de Tucumán en las instalaciones del colectivo  BAW/TAF, las 1ras performances de Guillermo Gómez Peña, y en general los proyectos del colectivo que trabajaban con los datos diarios de la frontera y sus referentes históricos, de manera transdiciplinaria. El feminismo multívoco en las acciones e instalaciones de Las Comadres, la obra de artistas como David Avalos, Deborah Small, James Luna, Richard Lou entre muchxs más.  Grupos con los que tomé contacto y participación a través del Centro Cultural de la Raza en el cual servía como miembro del comité de Recomendaciones Artísticas. La segunda mitad de los ’80 hasta el ’94 fueron años muy efervescentes en el marco de la comunidad transfronteriza y Chicana del sur de California. Pero siempre supe que volvería a tirar mis huesos por aquí. Comenzando el 2011 sentí que era el año para reanclar al sur y empecé a buscar la casa que pudiera convertirse en Peras de Olmo.

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