“El teatro es un bastión imprescindible de la cultura”, entrevista con Uki Cappellari

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Todos los domingos a las 21 ?en el Teatro del Borde (Chile 630)?, se presenta Uno más, de la Compañía La Sonante, con dramaturgia de Mariana Elisa Dias, dirigida por Uki Cappellari y protagonizada por Agustín Scipione, Luis Dartiguelongue, María Paola Cappellari, Magdalena Echavarría, Matías Castilla, Mariana Elisa Dias y Valentina Wojciechowski. Para referirnos a la obra y al teatro en general, charlamos con Uki Cappellari, su directora.

¿Cómo influyen las características de La Sonante en la elección de las obras que vas a dirigir?

Uno de las características fundamentales de la compañía es la de valorar y poner por encima de muchas otras cosas el aspecto humano de los integrantes para construir desde allí la grupalidad inherente al hecho teatral. En nuestros trabajos se ve reflejado eso; el espectador lo dice claramente después de ver la obra, habla de lo “afectivo” o “cariñoso” que se ve entre los actores y en la puesta, y eso es muy difícil de lograr y de sostener. Pero considero que desde allí cualquier propuesta es posible de desarrollar y la creatividad encuentra cauces que de otra manera resultarían muy difíciles. Es un trabajo concreto: qué hay y qué elegimos hacer como compañía. Los temas de las obras tienen mucho que ver con cómo nos llevamos los seres humanos.

En el período que abarcó desde el año 2009 al 2012, Uki Cappellari, licenciada en Actuación dictó el curso de teatro: Acerca de la producción expresiva del actor. En este contexto, en el año 2012 surge, como resultante del proceso anual de formación, una obra/muestra que se llamó Un instante cualquiera, con carácter de dramaturgia grupal. La obra cumplió un ciclo de dos meses y medio en cartelera. De esta experiencia surgió la convocatoria para conformar una compañía de teatro que funcionara en la investigación y desarrollo de proyectos artísticos, un grupo que lograra tener continuidad en el tiempo. Actualmente, La Sonante está conformada por un cuerpo de actores, directores, docentes de teatro, músicos y profesionales del lenguaje audiovisual.

¿Qué parte de tu formación es la que determinó tu manera de abordar el hecho teatral en general?

Mi formación como actriz en el conservatorio nacional, hoy actual IUNA, y mis docentes particulares que me enseñaron a construir una mirada sobre el hecho artístico, una opinión y un discurso para entender que el arte expresa ideas y que es importante hacerse cargo de eso en cualquiera de las manifestaciones que uno aborde. También me gustaría mencionar, con igual importancia, mi formación en danzas y mi contacto permanente con la música desde muy chica; no solamente por las herramientas técnicas que esto me otorgó, sino también por la posibilidad de comprender, usar y aplicar los vastos elementos que nos da la música como lenguaje ?a mi entender? inseparable del teatro, tanto para la métrica de los textos, el sentido de una frase, la exactitud o el caos del movimiento. Eso es algo que en los espectáculos de la compañía pretendemos que esté siempre como elemento de investigación y presente de alguna u otra manera.

¿Qué te pareció interesante de Uno más para encararla desde la dirección?

Muchas cosas que no podría enumerar por separado, es decir que una trae la otra y no podrían ser si no están juntas. La comunicación en la ciudad con todo el universo que eso implica fue el punto de partida de esta investigación; el valor de las palabras y del cuerpo como sistema comunicacional básico, primigenio y fundamental; las nuevas tecnologías ?y en este punto cabe destacar que fuimos cuidadosos en no hacer una bajada de línea ni una valorización negativa o positiva, sino simplemente entender que esto ya nos constituye?. Por otro lado, los lugares comunes de esta ciudad y sus personajes variopintos, por ponerlos en un lugar colorido, pero a su vez la terrible soledad que padecemos en estas megalópolis. También me interesó, por fuera de la obra en sí misma, el hecho de que los integrantes pudiéramos investigar cada uno en lo suyo y desarrolláramos las diferentes necesidades de una obra entre nosotros, como la dramaturgia, las imágenes audiovisuales, el diseño gráfico, etcétera.

Uno más ofrece un retrato urbano actual, con las nuevas modalidades de comunicación y de relación que conviven con las tradicionales. Son siete personajes con historias cruzadas: una locutora de radio, un almacenero, un librero, una mujer que administra un sitio web de citas, entre otros.

Magui y Nico

¿Cómo se ve en la obra el cruce de diferentes lenguajes artísticos?

La música está absolutamente ensamblada en la puesta de los movimientos y el texto. En los cuerpos de los actores, es una palabra “más”, no solamente por la hermosa banda de sonido original que tiene la obra, sino ?como dije antes? por todos los elementos que de la musicalidad se desprenden. El ritmo es el más tangible y reconocible pero también está, por ejemplo, la construcción de los gestos de los personajes, etc. Aquí es donde se constituye e interviene el lenguaje coreográfico. Por otro lado, las imágenes que se proyectan están dialogando permanentemente con los diferentes cuadros que constituyen la obra. La escenografía está constituida por el hermoso panel de fondo y sus imágenes; la obra solo tiene cuatro sillas y dos mesas con algunos pocos objetos muy específicamente elegidos.

¿Cuál es tu propia relación con la tecnología?

Es muy interesante la pregunta porque yo me lo pregunté durante todo el proceso de construcción, a cada paso, y me di cuenta de que tengo una relación bastante básica con lo tecnológico, pero absolutamente necesaria; no adicta, sino necesaria, como muchos de nosotros. La obra tiene todo tipo de personajes que toman postura en relación con esto: el que la ama, el que la defenestra, el que no la tiene, etc. Como decía antes trato de no juzgar, sino de observar lo que sucede, y seguramente allí también se forma una opinión al respecto, porque si no, no hay idea; pero esa idea es que nos observemos y podamos vernos, eso es ya un gran paso. No solo entre nosotros, sino a uno mismo. Por otro lado, comprendí que uno puede tener una relación con algo, en este caso la tecnología, y cuando aborda una puesta en escena o cualquier hecho creativo, es un aspecto importante cómo interviene aquello con uno mismo, pero también es importante comprender que hay una mirada sobre ese objeto a analizar que está muy por fuera de nuestra subjetividad, y que por suerte es así, para poder dejar de ser autorreferencial en el arte y tomar algo de distancia.

¿En qué medida te identificás con lo que propone Uno más?

En mucho, en casi todo, justamente por lo que respondí antes de poder vernos, yo me veo en muchos de esos personajes, me veo en sus textos y creo que eso le pasa al público.

¿Considerás que hay una estética que identifique al teatro actual, especialmente el off?

Bueno es una pregunta muy interesante pero siempre compleja de responder por lo vasto del teatro y sus manifestaciones. No podría hablar de una estética, pero sí tal vez de modos o formas que veo que se comienzan a repetir en las puestas y eso marca tendencias, sobre todo en el off. Lo veo más que nada en los mecanismos de actuación. Hay algo que se repite en los códigos de actuación que me interesa bastante. Tiene que ver con una presencia más genuina y honesta del actor en el escenario, donde casi no se pueden develar los mecanismos de representación, con una disponibilidad del cuerpo actoral que propone estar presente y constituir el famoso aquí y ahora de la actuación, de una manera cada vez menos artificiosa, sea cual fuera la estética de la obra. Menos tensiones, menos forzamientos. Por otro lado me parece que es muy interesante el valor que se le da al espacio y su composición, donde al menos yo puedo ver mucha conjunción con la plástica en varias obras. Y sin ningún lugar a dudas, me parece que lo que sí está ya está instalado es el diálogo del teatro con lo multimedial, hace ya unos años. El teatro es una manifestación del arte maravillosa y compleja, que tiene el desafío permanente ?y lo logra a mi entender? de actualizarse y convertirse en un bastión imprescindible de la cultura.