Octubre en Malba Cine

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Sigue durante todo el mes  el ciclo Las mujeres de mi vida Programador invitado: Elvio E. Gandolfo, del jueves 9 al domingo 12 se presenta Monstra, Festival de animación de Lisboa en Buenos Aires.

Se estrena ademas, la imperdible ¿Y ahora? Recuérdame de Joaquim Pinto
Viernes 10, 17, 24 y 31 de octubre a las 21:30

Tropicalia, de Marcelo Machado
Sábados 11, 18, 25 de octubre y 1 de noviembre a las 22:00

El escarabajo de oro,  de Alejo Moguillansky y Fia-Stina Sandlund
Sábados 18, 25 de octubre y 1 de noviembre a las 20:00
Barroco, de Estanislao Buisel
Domingos 19, 26 de octubre y 2 de noviembre a las 18:00
CONTINÚAN
Mauro, de Hernán Rosselli
Jueves 16 y 23 a las 21:00

Seré Millones, de F. Krichmar, O. Neri y M. Simoncini
Sábados a las 18:00

La Ballena va llena
de D. Santoro, J. C. Capurro, P. Roth, J. Cedrón y M. Céspedes
Viernes a las 20:00
—–

Películas:
Alicia en las ciudades (Alice in den Städten, Alemania-1974) de Wim Wenders, c/Rüdiger Vogler, Yella Rotländer, Lisa Kreuzer, Edda Köchl, Ernest Boehm, Sam Presti. 110’.
Yella Rottländer, de 9 años, delgada e independiente, es arrojada sola por una madre inestable en el viaje de vuelta a Alemania de un fotógrafo harto de USA (Rüdiger Vogler). La extraña pareja resulta inolvidable. Alice desintelectualiza por completo la película y deshace expectativas (dentro y fuera del film), con la contundencia peculiar de las niñas aun no arruinadas del todo por la escuela primaria. La bella última toma (aérea) no resuelve nada: deja vibrando el tono lírico y poderoso de lo que se vio hasta ese momento.

Hombres (Männer…, Alemania-1985) de Doris Dörrie, c/Heiner Lauterbach, Uwe Ochsenknecht, Ulrike Kriener, Janna Marangosoff, Dietmar Bär. 99’.
Aquí la mujer no es la actriz, sino la directora. Las películas de Doris Dörrie que pude ver me intrigaron o deslumbraron (en especial la gran comedia Sabiduría garantizada). Después la descubrí como gran narradora, alemana, precisa y sorpresiva (uno de sus mejores cuentos ocurría en Los Ángeles, ciudad de puros autos). Más adelante vi cómo combinaba fotos y textos en “Krauts” (alemanes), un número especial de la revista Granta. En algún momento de décadas pasadas podría haberme casado con ella, pero no llegué a conocer su voz, dato imprescindible.

París, Texas (Alemania / Francia, 1984) de Wim Wenders, c/Harry Dean Stanton, Nastassja Kinski, Dean Stockwell, Aurore Clement, Bernhard Wicki, Hunter Carson. 147’.
Nastassja Kinski es el núcleo inmóvil (trabaja en un “peep show”) de esta road movie, una auténtica película de padres (Harry Dean Stanton y Dean Stockwell). Clima puro, no solo del relato sino de una época (música de Ry Cooder). Algo (por suerte poco) de esa época (y esta película) envejeció mansamente. Nastassja Kinski aparece en el último tramo y sigue intacta, incluyendo el encanto silencioso,
o la voz y los gestos inolvidables, cuando habla. Pocas veces las llanuras norteamericanas se filmaron mejor (cortesía de Röbby Müller).

La ciénaga (Argentina-2001) de Lucrecia Martel, c/Mercedes Morán, Graciela Borges, Martín Adjemián, Leonora Balcarce, Silvia Baylé, Sofía Bertolotto. 103’.
A lo largo de décadas Graciela Borges fue una presencia y sobre todo una voz (incluso la Voz) invalorable del cine argentino. La demostración definitiva es esta película de madurez donde la estrategia de la directora la muestra a pleno, en un pantano social norteño trágico o grotesco en la primera visión, y cargado de humor negro salvaje en la segunda, una vez desactivados los núcleos de temor. En este año cortazariano hay que recordarla, además, como la bella Mujer Mala o Loca de Circe.

Tres veces Ana (Argentina-1961) de David José Kohon, c/María Vaner, Luis Medina Castro, Alberto Argibay, Walter Vidarte, Carlos Alberto Usay, Lautaro Murúa. 115’.
María Vaner, con algo de ícono trivalente, aparece en tres historias cortas que van in crescendo (“La tierra”, “El aire”, “La nube”), con la pericia y latido para narrar las calles y los interiores de Buenos Aires de David José Kohon (tanto tiempo después un tesoro aun medio oculto del cine argentino de los ’60). Si cada episodio funciona en su tono, el último logra pisar el terreno resbaladizo de lo fantástico con eficacia
notable.

El casamiento de Muriel (Muriel’s Wedding, Australia-1994) de P. J. Hogan, c/Toni Collette, Bill Hunter, Rachel Griffiths, Jeanie Drynan. 105’.
Toni Collette es joven, gorda y difícil de olvidar en su primer gran éxito, una comedia ácida tan australiana como ella misma, donde la música de Abba inunda todo. Al fin logra huir del pueblito donde era una nada y se va a Sydney. La propia Collette pasó a Hollywood, donde se convirtió en la cara reconocible con agradecimiento tanto en la madre de Sexto sentido, y la hermana de En sus zapatos, como en el eje de la familia disfuncional de Pequeña Miss Sunshine, o la “script-girl” de Hitchcock.

Trenes rigurosamente vigilados (Ostre sledovane vlaky, Checoslovaquia-1966) de Jiri Menzel, c/Václav Neckár, Josef Somr, Vlastimil Brodsky, Vladimír Valenta, Alois Vachek. 93’.
La adaptación de una novela clásica checa de Bohumil Hrabal mezcla el orgullo de ser empleado ferroviario de un joven aún virgen, la llegada de los nazis, y la traumática iniciación sexual. En impecable blanco y negro, con mezcla de humor melancólico y cínico, la precisión de las imágenes inunda todo con una mezcla de promesa sexual (o sensual) y muerte. Una gran explosión final llega como el tan
demorado orgasmo.

Ordet (Dinamarca-1954) de Carl Theodor Dreyer, c/Henrik Malberg, Emil Hass Christensen, Preben Lerdorff, Birgitte Federspiel. 126’.
Un clásico absoluto y despojado, de una seriedad casi aterrorizante, parece narrar enfrentamientos religiosos o tensiones con el integrante loco (o místico) de una familia. Pero todo termina dirimido en el cuerpo de una mujer embarazada que primero muere, y después vive, mezclando tragedia y milagro por partes iguales. Ella, el paisaje, el montaje, acceden a un plano pocas veces alcanzado por el cine, antes o después. Hay que tener coraje para soportar la secuencia final.

Átame (España-1989) de Pedro Almodóvar, c/Victoria Abril, Antonio Banderas, Francisco Rabal, Loles Leon, Julieta Serrano, María Barranco. 101’.
Victoria Abril (actriz porno) establece una relación víctima / dueño, sadismo / masoquismo, amor / odio secuestrada por Antonio Banderas. Su rostro siempre está al bordo del asombro y la violencia, pero también sabe calcular sus posibilidades. En colores, con Paco Rabal haciendo contrapunto “honesto”, muy física en sus golpes y movimientos, Abril sabe llevarle el argumento buñuelesco a Almodóvar. A esta altura ella empezaba a ser un ícono nacional, cultural, español.

Los sobornados (The Big Heat, EUA-1953) de Fritz Lang, c/Glenn Ford, Gloria Grahame, Lee Marvin, Jocelyn Brando, Alexander Scourby, Carolyn Jones. 90’.
Gloria Grahame primero es la bella y fastidiada amante de un asesino, después una auténtica gárgola de dos caras, según la mitad que se mire. La imagen de ese rostro dura poco, pero pesa mucho en el recuerdo. “Cine negro” duro y descarnado, con un Glenn Ford decidido a luchar hasta el fin, y un Lee Marvin joven y más malo que nunca. En menos de una hora y media, es una película violentamente americana y alemana a la vez, sobre todo en la cruda figura metafórica del rostro de Grahame.

Testigo fatal (Blue Steel, EUA-1989) de Kathryn Bigelow, c/Jamie Lee Curtis, Ron Silver, Clancy Brown, Elizabeth Pena, Louise Fletcher. 102’.
Además de la actriz, Jamie Lee Curtis, hay una directora admirable. Bigelow recorrió una y otra vez territorio masculino tan eficazmente que terminó por arrebatarle el Oscar a su “ex”, James Cameron. Drama policial exagerado, en formato de gran producción, es fascinante ver a Jamie Lee Curtis vestida con un traje de agente policial: en ella suena a refinado disfraz semiporno. El argumento pisa el acelerador de la violencia callejera, culminando con un tiroteo en pleno Manhattan, con Ron Silver como demente extremo.

Terciopelo azul (Blue Velvet, EUA-1986) de David Lynch, c/Isabella Rossellini, Kyle MacLachlan, Dennis Hopper, Laura Dern, Hope Lange, Dean Stockwell. 120’.
Isabella Rossellini se consagra como mujer fatal imposible de definir en esta obra maestra de David Lynch. Por detrás de las fachadas y cercas blancas prolijas de los suburbios americanos, pululan los bichos, el crimen, el sexo freak, Dennis Hopper. Todo a partir de una oreja que encuentra entre la hierba el blanco y puro Kyle MacLachlan, que pasa el resto del film entre asqueado y atraído. Fue el comienzo de una relación de casi cinco años de Isabella Rossellini con David Lynch.

Bullit (EUA-1968) de Peter Yates, c/Steve McQueen, Robert Vaughn, Jacqueline Bisset, Don Gordon, Robert Duvall. 114’.
Jacqueline Bisset es casi un adorno en este extenso policial de acción con una persecución de automóviles en San Francisco que terminó por ser histórica. Pero el “casi” es importante. Aunque la presencia en minutos es menor, su peso de estrella no norteamericana contrabalancea con elegancia y delicadeza el mundo policial salvaje y masculino.

La marca de la pantera (Cat People, EUA-1942) de Jacques Tourneur, c/Simone Simon, Kent Smith, Tom Conway, Jack Holt, Jane Randolph. 73’.
Aquí Simone Simon tiene algo esquinado, lateral, buscador y silencioso, centrado en sí misma, realmente felino. En la remake en colores, 40 años después, Nastassja Kinski (o Paul Schrader) hacían explícito y obvio lo que en Jacques Tourneur es sugerencia y uso genial del sonido (la brillante secuencia de la piscina). El blanco y negro asustaba un poco más profundamente.

Quédate conmigo (Choose Me, EUA-1984) de Alan Rudolph, c/Genevieve Bujold, Keith Carradine, Lesley Ann Warren, Patrick Bauchau, Rae Dawn Chong, John Larroquette. 106’.
Geneviève Bujold, pequeña y muy consciente de sí misma, pocas veces fue aprovechada a fondo. Una ocasión fue Pacto de amor de David Cronenberg, atrapada entre dos mellizos tortuosos. Otra, esta quintaesencia del estilo de Alan Rudolph (un Robert Altman más liviano, menos pretencioso), donde un grupo de personajes flota en un mar de diálogos e imágenes de contornos cambiantes. Tuvo papeles menores en Hollywood, desde la médica de Coma, hasta la policía de En la cuerda floja, con Harry el Sucio. Así no se trata a una dama.

La mosca (The Fly, EUA-1986) de David Cronenberg, c/Jeff Goldblum, Geena Davis, John Getz, Joy Boushel. 100’.
Geena Davis es alta (más de 1,80 m), sonriente, a la vez enérgica y contenida. Esta es una de sus mejores actuaciones, en la remake de un clásico de horror que Cronenberg convierte en una historia de amor que se derrumba, como tantas veces, cuando se llega al límite de lo repulsivo. Jeff Goldblum despliega a la perfección el desarrollo del insecto, mientras se le caen pedazos de cuerpo y le crecen otros. Geena Davis siguió hacia otros dos éxitos duraderos: Thelma y Louise y Un tropiezo llamado amor (o Turista accidental).

Los amantes de María (María’s Lovers, EUA-1984) de Andrei Konchalovsky, c/John Savage, Nastassja Kinski, Robert Mitchum, Keith Carradine, Anita Morris, Bud Cort, John Goodman. 100’.
A Nastassja Kinski a veces le bastaba con emitir su magia física. Por eso se destacan películas como ésta, donde es aprovechada como hilo de un relato equivalente a una gran novela. Los distintos varones giran alrededor de ella, destacándose la veteranía y paciencia de Robert Mitchum. Konchalovsky filma los paisajes de trenes de Norteamérica como solo un ruso clásico sabe hacerlo.

Los inadaptados (The Misfits, EUA-1961) de John Huston, c/Clark Gable, Marilyn Monroe, Montgomery Clift, Thelma Ritter, Eli Wallach, James Barton. 124’.
Marilyn Monroe en la que fue no solo su última película, sino también el canto de cisne de Clark Gable. El guión un poco simbólico de Arthur Miller es devorado por la soledad y el blanco y negro impresionante del desierto. Las vidas de los “misfits” del título original emiten una luz de atardecer y soledad, que en el caso de Marilyn la muestra en una de sus apariciones más evocativas. Es uno de los cuatro o cinco
films mejores de John Huston.

El rata (Pickup on South Street, EUA-1953) de Samuel Fuller, c/Richard Widmark, Jean Peters, Thelma Ritter, Murvyn Vye, Richard Kiley. 80’.Jean Peters fue elegida por su belleza y energía, pero también por la capacidad de encarnar a una mujer de las calles que pudiera establecer una química con el explosivo Richard Widmark. El resultado es un clásico ejemplo de “serie negra” entre bandidos diversos atrapados en un argumento relacionado con la tarea de descubrir comunistas. Billeteras con correos secretos que son robadas, dobles
juegos cruzados, y sobre todo el latido de la zona violenta de la gran ciudad.

Psicosis (Psycho, EUA-1960) de Alfred Hitchcock, c/Anthony Perkins, Janet Leigh, Vera Miles, John Gavin, Martin Balsam, John McIntire. 109’.
Janet Leigh es activa, inteligente, preparada, pero está harta de su vida de empleada importante. Así que roba una cantidad de dinero y escapa. Mientras ella está presente en la pantalla, cunde la tensión y la paranoia. Pero su parada en el motel Bates la elimina sumariamente (movimiento poco frecuente en el cine), y comienza la obra maestra del terror, el humor y la estética extrema. Aun así ese tramo inicial llega a extrañarse, por su precisión y observación social fina (el amante, el policía, la angustia carretera).

La ventana indiscreta (Rear Window, EUA-1954) de Alfred Hitchcock, c/James Stewart, Grace Kelly, Wendell Corey, Thelma Ritter, Raymond Burr. 112’.
En Vértigo y en La ventana indiscreta hay un trío parecido: un protagonista encarnado por James Stewart, una mujer inolvidable (Kim Novak en la primera, Grace Kelly aquí), y una amiga o colaboradora fiel (Barbara Bel Geddes y Thelma Ritter). Vértigo es personal, dramáticamente romántica, renovada en cada visión. Vale la pena revisitar La ventana…, más cercana a la sociedad, la misantropía
tierna, la crueldad realista, construida además como una memorable obra de teatro de múltiples escenarios (los pisos iluminados de un edificio).

Una Eva y dos Adanes (Some Like It Hot, EUA-1959) de Billy Wilder, c/Marilyn Monroe, Tony Curtis, Jack Lemmon, Joe E. Brown, Pat O’Brien, George Raft. 119’.

Marilyn Monroe en una obra maestra de la comedia (gracias a Tony Curtis, Jack Lemmon y Joe Brown), del travestismo veloz, payasesco, y de la presencia pura, contundente, de ella misma. Wilder articula la imagen perfecta para su aparición: el chorro de vapor de un tren, dentro de cuya nube aparece Marilyn caminando con decisión y encanto. Alguien habló alguna vez de que bastan un tren y una mujer para hacer un film. Acá están los dos elementos, más dos mujeres falsas de a ratos, desopilantes.

Una historia sencilla (The Straight Story, EUA-1999) de David Lynch, c/Sissy Spacek, Jane Galloway Heitz, Joseph A. Carpenter, Donald Wiegert, Richard Fansworth. 112’
Sissy Spacek hace una aparición breve (como En el dormitorio) pero inolvidable, como madre limitada mentalmente a la que le han sacado el hijo. El relato sólo en la superficie no parece de Lynch. Pero en los diálogos y en la asunción de una travesía hiperlenta de Norteamérica su mundo está muy presente. El instante final es un homenaje a Harry Dean Stanton. Spacek se desplegó a pleno en Badlands (de Terrence Malik), en Carrie de Brian de Palma, en Juntos, de Mark Rydell.

Dulce y melancólico (Sweet and Lowdown, EUA-1999) de Woody Allen, c/Sean Penn, Samantha Morton, Katie Hamill, Kaili Vernoff, Uma Thurman, John Waters. 95’.
Samantha Morton es muda pero emite en una longitud de onda extraña un caudal de sentimiento y generosidad. Por suerte Sean Penn no se deja someter a la imitación de Allen que el director le exige a sus protagonistas (demasiada personalidad, esta vez), y es un bastardo sin descuentos. La historia de amor y de jazz es simple, hace reír y emocionarse a veces al mismo tiempo, pero está trabajada al extremo, en uno de los mejores títulos del Allen tardío.

Una mujer bajo influencia (A Woman Under the Influence, EUA-1974) de John Cassavetes, c/Peter Falk, Geena Rowlands, Katherine Cassavetes, Lady Rowlands, Fred Drape. 120’.
Gena Rowlands fue la mujer de John Cassavetes, en una de las parejas director / actriz más sólidas del cine. En este caso Cassavetes cuenta la lucha perdida de antemano pero incansable de un marido (Peter Falk) contra la locura progresiva de la esposa. Escenas insoportables se convierten en un relato poderoso y profundo de los recovecos de la sociedad bajo la mano experimentadora y genial de Casavettes.

Ascensor para el cadalso (Ascenseur pour l’echafaud, Francia-1957) de Louis Malle, c/Jeanne Moreau, Maurice Ronet, Lino Ventura, Ivan Petrovich, Georges Poujouly. 92’.
En largos travellings, Jeanne Moreau pasa un buen tiempo caminando por las calles nocturnas de París sin encontrar a su amante, que está encerrado en un edificio donde ha ido a cometer un crimen y se ha atascado un ascensor. Uno de los films a la vez más leves y organizados de Malle, con una banda sonora de Miles Davis que aporta la mitad del clima. Intentos mucho más ambicioso de él y otra gente de la nouvelle vague decaen un poco con el tiempo, mientras Ascensor… se puede seguir viendo y reviendo (para escuchar sin cesar a Miles Davis, además).

La mujer pública (La femme publique, Francia-1984) de Andrzej Zulawski, c/Valerie Kaprisky, Francis Huster, Lambert Wilson, Patrick Bauchau, Gisele Pascal, Roger Dumas. 113’.
Valérie Kaprisky tiene una belleza especial, limpia, saludablemente vigorosa. Se animó a hacer el papel de Jean Seberg en la remake yanqui de Sin aliento. Y se puso a las órdenes de un exigente extremo como Zulawski en este guión enredado y barroco como pocos. Sin los dos bailes de Kaprisky desnuda, que funcionan como alivio intenso, el film sería casi insoportable en su exhibicionismo “genial”, mucho
menos atractivo que en la anterior historia de horror de Zulawski.

Una mujer poseída, con Isabelle Adjani.Moderato Cantabile (Francia-1960) de Peter Brook, c/Jeanne Moreau, Jean-Paul
Belmondo, Pascale de Boysson, Jean Deschamps. 95’.
Jeanne Moreau lleva a su niño a estudiar piano con una profesora desagradable en un pueblo chico, chismoso y bastante proletario. En un bar se ven a veces con un improbable obrero bien interpretado por Belmondo. El original es una novela de Marguerite Duras que parece infilmable, pero de la que Peter Brook extrae un equivalente notable en imágenes y sonidos. En el fondo no hace más que expresar
el motor indetenible que suele ser el amor (para bien y para mal).

Carmen, pasión y muerte (Prénom Carmen, Francia-1983) de Jean-Luc Godard, c/Marushka Detmers, Jacques Bonnaffé, Myriem Roussel, Christophe Odent. 85’.
Maruschka Detmers tal vez sea la “culpable” de uno de los títulos más poéticos, carnales e inspirados, menos intelectuales y declarativos del Godard tardío. Con tres líneas argumentales cruzadas y con Godard haciendo de Godard como Buster Keaton hacía de Buster Keaton, hay momentos que golpean el núcleo mismo con que recibimos las imágenes. Una ola pasa, por ejemplo, y de inmediato es reemplazada por una toma cercana de la prodigiosa mata de vello púbico de Detmers, digna de un cuento fantástico. Otra aparición suya imperdible: El diablo
en el cuerpo, de Marco Bellocchio.

Una historia simple (Une histoire simple, Francia-1978) de Claude Sautet, c/Romy Schneider, Bruno Cremer, Claude Brasseur, Arlette Bonnard. 115’.
Romy Schneider primero fue Sissi emperatriz, una muñeca de cine histórico. Después saltó a trabajar con Orson Welles (mostrándole su mano palmeada como la de un pato al señor K, que hacía Anthony Perkins), con Claude Chabrol, con Andrzej Zulawski, con Bertrand Tavernier. Y sobre todo con Claude Sautet, en Las cosas de la vida, César y Rosalía y esta historia simple. Fue quien más captó tanto su gran belleza como su forma de estar en el mundo, compleja y disfrutada,
que aquí le sirve para ser el centro de un grupo de mujeres.

Confidencialmente tuya (Vivement Dimanche!, Francia-1983) de François Truffaut, c/Fanny Ardant, Jean-Louis Trintignant, Caroline Sihol, Philippe Laudenbach. 111’.
Fanny Ardant es una gran actriz, con un rostro tembloroso como el agua, que además fue la mujer de Truffaut. En su última película le rinde un homenaje inolvidable, mostrando los rostros sucesivos de las mujeres amadas: paje, amante, audaz aventurera. La acompaña Louis Trintignant como Cary Grant francés, en un juego de espejos y vueltas de tuerca tomado de una novela de Charles Williams. También la dirigieron Alain Resnais, Michel Deville, Antonioni y Ettore Scola.

Venecia rojo shocking (Don’t Look Now, Gran Bretaña-1973) de Nicolas Roeg, c/Julie Christie, Donald Sutherland, Hilary Mason, Clelia Matania, Massimo Serato. 110’.
Julie Christie fue Darling, Petulia y la Lara del Doctor Zhivago. En este film múltiple de Nicolas Roeg es la esposa de Donald Sutherland: los dos están jóvenes, bellos, seductores. Pero pierden una hija, y se pierden ellos mismos en las calles de la siempre decadente Venecia en una historia rocambolesca y barroca. Incluye un acto sexual entre melancólico y potente contado con una genial mezcla de los tiempos para desvestirse y vestirse.

Onibaba, el mito del sexo (Onibaba, Japón-1964) de Kaneto Shindô, c/Nobuko Otowa, Jitsuko Yoshimura, Kei Sato, Jukichi Uno, Taiji Tonoyama, Somesho Matsumoto. 103’.

Una madre (Nabuko Otowa) y una hija (Jitsuko Yoshimura) viven de matar samurais que pasan por una zona aislada y quedarse con sus posesiones. Uno de ellos es joven, y la hija se enamora. Para impedirles el encuentro físico, la madre encarna a un demonio feroz, gracias a una máscara. Pero la fuerza erótica les hace pasar por encima de ella (o del demonio). Seca e inspirada, en feroz blanco y negro, la secuencia final es simbólica, poderosa, memorable.

Una mujer en la arena (Suna na onna, Japón-1964) de Hiroshi Teshigahara, c/Eiji Okada, Kyoko Kishida, Hiroko Ito, Koji Mitsui, Sen Yano. 123’.
Un entomólogo visita zonas marginales entre dunas, y queda preso de un pueblo extraño, que lo obliga a vivir con una mujer bella pero impenetrable (Kyoko Kishida) en un pozo de arena en permanente derrumbe. La posibilidad de fuga o salida se aleja, y cuando por fin se concreta, el modo pausado con que se muestran los cuerpos y el erotismo hacen convincente la decisión de seguir viviendo allí, en la
arena.

Todos los textos son de Elvio E. Gandolfo.

 

GRILLA DE PROGRAMACIÓN
JUEVES 2
18:00 48, de Susana de Sousa Dias
22:00 Es el amor, de João Canijo
VIERNES 3
18:00 Cambiar de vida, de Nelson Guerreiro y Pedro Fidalgo
20:00 Lacrau, João Vladimiro
22:00 ¿Y ahora? Recuérdame, de Joaquim Pinto
SÁBADO 4
18:00 Evangelio según San Juan, de Joaquim Pinto y Nuno Leonel
20:30 Tierra de nadie, de Salomé Lamas
22:00 La vida invisible, de Vitor Gonçalves
24:00 Hasta ver la luz, de Basil da Cunha
DOMINGO 5
16:00 Una piedra en el bolsillo, de Joaquim Pinto
18:00 Otro país, de Sérgio Tréfaut
20:00 La madre y el mar, de Gonçalo Tocha
22:00 Tabú, de Miguel Gomes
JUEVES 9
18:00 Monstra: Poesía y animación
20:00 Monstra: Fado y tango
22:00 La ventana indiscreta, de Alfred Hitchcock
VIERNES 10
16:00 Monstra: Animación y artes plásticas
18:00 Monstra: Algunos de los mejores films
20:00 La ballena va llena, de J. C. Capurro, J. C. Cedrón, M. Céspedes, O. Santoro
21:30 ¿Y ahora? Recuérdame, de Joaquim Pinto*
SÁBADO 11
16:00 Monstra: Historia antes de una historia
18:00 Monstra: Animación portuguesa hoy
22:00 Tropicalia, de Marcelo Machado
24:00 Psicosis, de Alfred Hitchcock
DOMINGO 12
16:00 Monstra: Monstrinha 1
18:00 Monstra: Monstrinha 2
20:00 Los inadaptados, de John Huston
22:00 Ascensor para el cadalso, de Louis Malle
JUEVES 16
19:00 El silencio, de Ingmar Bergman
21:00 Mauro, de Hernán Rosselli
23:00 La mujer pública, de Andrzej Zulawski
VIERNES 17
18:00 Una historia simple, de Claude Sautet20:00 La ballena va llena, de J. C. Capurro, J. C. Cedrón, M. Céspedes, O. Santoro
21:30 ¿Y ahora? Recuérdame, de Joaquim Pinto*
SÁBADO 18
18:00 Seré millones, de F. Krichmar, O. Neri, M. Simoncini
20:00 El escarabajo de oro, de Alejo Moguillansky
22:00 Tropicalia, de Marcelo Machado
24:00 Una historia sencilla, de David Lynch
DOMINGO 19
18:00 Barroco, de Estanislao Buisel
20:00 Una mujer en la arena, de Hiroshi Teshigahara
22:30 La marca de la pantera, de Jacques Tourneur
JUEVES 23
21:00 Mauro, de Hernán Rosselli
VIERNES 24
18:00 Los amantes de María, de Andrei Konchalovsky
20:00 La ballena va llena, de J. C. Capurro, J. C. Cedrón, M. Céspedes, O. Santoro
21:30 ¿Y ahora? Recuérdame, de Joaquim Pinto*
SÁBADO 25
18:00 Seré millones, de F. Krichmar, O. Neri, M. Simoncini
20:00 El escarabajo de oro, de Alejo Moguillansky
22:00 Tropicalia, de Marcelo Machado
DOMINGO 26
18:00 Barroco, de Estanislao Buisel
20:00 Bullitt, de Peter Yates
22:00 Quédate conmigo, de Alan Rudolph
VIERNES 31
18:00 Carmen, pasión y muerte, de Jean-Luc Godard
20:00 La ballena va llena, de J. C. Capurro, J. C. Cedrón, M. Céspedes, O. Santoro
21:30 ¿Y ahora? Recuérdame, de Joaquim Pinto*
SÁBADO 1 de noviembre
18:00 Seré millones, de F. Krichmar, O. Neri, M. Simoncini
20:00 El escarabajo de oro, de Alejo Moguillansky
22:00 Tropicalia, de Marcelo Machado
24:00 Psicosis, de Alfred Hitchcock
DOMINGO 2
18:00 Barroco, de Estanislao Buisel
20:00 París, Texas, de Wim Wenders
Entradas
General: $40. Estudiantes y jubilados: $20.
Abono: $180. Estudiantes y jubilados: $90.
*Precio especial estreno internacional. General: $60. Estudiantes y jubilados: $30.

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