Dos vidas

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El placer de ver a Liv Ullmann en un relato sobre un pasado no tan lejano

Cuando aún permanece fresco el recuerdo de la rica selección del reciente 14º Festival de Cine Alemán se estrena ahora otro film de igual origen (en coproducción con Noruega).

Se trata de “Dos vidas” (“Zwei Leben”) de Georg Maas que recientemente fuera seleccionada  para competir por la nominación al Oscar extranjero.

Su temática puede relacionarse con la de “La vida de los otros” al enfocar nuevamente, aunque desde otro ángulo, a la policía secreta de la República Democrática Alemana (RDA)  más conocida como Stasi.

Lo novedoso en este caso es que Katrine, uno de los dos personajes centrales de la película, ha sido concebida durante la vigencia del nazismo, es decir el otro régimen dictatorial de la Alemania del siglo pasado. Protagonizada por Juliane  Kohler (“En un lugar en Africa”, la Eva Braun de “La caída”), ella es el fruto de los Lebensborn, una organización concebida por Heinrich Himmler, destinada a expandir la raza aria. Su padre fue un soldado alemán muerto durante la guerra y su progenitora una noruega, durante la ocupación del país nórdico.

Nadie mejor que Liv Ullmann para encarar a este último personaje y regalarnos su presencia, que en los últimos años sólo muy esporádicamente tenemos oportunidad de ver en cine. Quien nos visitara en el 2001 en ocasión de la exhibición de su film “Infidelidades” en el Festival de Mar del Plata ya había tenido anteriormente contacto con nuestro país. Jeanine Meerapfel la había dirigido en 1988, junto a Cipe Lincovsky, en “La amiga” y un año antes Norma Aleandro la había acompañado en “Gaby: la verdadera historia”. Pero la ex esposa de Ingmar Bergman será sobre todo recordada por su participación en diez películas del famoso realizador sueco con títulos inolvidables como “Persona”, “Vergüenza”, “Escenas  de la vida conyugal” y “Sonata otoñal” (junto a Ingrid Bergman).

No conviene revelar mucho sobre la trama de “Dos vidas”, cuyo título ya insinúa que no todo lo que estamos viendo es lo que parece. La acción transcurre principalmente poco tiempo después de la caída del muro de Berlin aunque hay varios flashbacks intercalados, inteligentemente filmados en otra tonalidad y con un grano más grueso por la talentosa directora de fotografía Judith Kaufmann.

En el inicio un abogado invita a madre e hija a prestar testimonio ante una investigación  de la Comisión de Estrasburgo, un tribunal que investiga el rol de Noruega en el oscuro pasado europeo. Katrine no se mostrara muy dispuesta a colaborar y sus misteriosos viajes a Alemania, a escondidas de su madre, marido e hija noruega irán develando su verdadera identidad. Un suspenso bien administrado y algunas sorpresas hacia el final hacen que “Dos vidas” se convierta en un buen relato con dos grande actrices como su principal atractivo.