Novelas, Iván Teillier

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¿Quién es Iván Teillier? Para comenzar, es el hermano más chico de un conocido poeta chileno, Jorge Teillier. Además, tiene un mérito propio: es un gran cuentista y novelista (si bien sus textos largos entran más en la categoría de nouvelles que de novelas). Por último, es el primer autor que publica Lecturas Ediciones después de rescatarlo del limbo de escritores no considerados por los críticos, los editores o los académicos dentro del canon de su época. Y ya sabemos lo difícil que es darse a conocer sin algún tipo de legitimación.

Novelas es un volumen que incluye “El piano silvestre”, “Mañana del viento”, “Días del sol frío”, y “Las misivas de la noche” ?este último texto de solo diez páginas y totalmente inédito hasta ahora?. Todas las nouvelles están ambientadas en dos ciudades ficticias, Quelén y Puerto Madera; y despliegan una galería de personajes comunes y referencias que crean sutiles lazos que el lector solo termina de atar cuando llega al final del libro. Se puede hablar, en este sentido, de una cosmovisión que las recorre, una filosofía que las identifica y una atmósfera característica que las atraviesa.

Si hay algo que le da singularidad al estilo de Teillier, es la concisión, la sobriedad, el alejamiento de todo barroquismo innecesario. Sus descripciones son breves, precisas, y uno como lector piensa que una palabra más ya sobraría: “El cielo ostentaba un brillo metálico y una nube hilachenta viajaba en el oeste. Hilos de luz de sol rayaban el pasto, traspasando el ramaje de los pinos y desde el molino subía el rumor de las máquinas”; “Era la más bonita del curso, quién lo dudaría. De cara redonda, cubierta de pecas, cabeza rubia y ojos azules. Siempre callada, rumiando sus lecciones, sentada en el primer pupitre de la fila A…”.

Entre los personajes, hay muchos adolescentes, y todos ansían viajar, tomando el viaje como metáfora de cambio, de posibilidad de concretar sueños. El viaje se relaciona, en última instancia, con la noción de “cronotopo” de Mijail Bajtin en tanto conexión esencial de tiempo y espacio asimilados artísticamente. En Quelén o en Puerto Madera, confluyen ciertas características dadas por esa relación temporo-espacial que, a su vez, muestra una particular visión del hombre. Lo que sobrevuela es la idea de fracaso; de ahí que el viaje sea visto como una esperanza, como una salvación espiritual más que física.

Iván Teillier es cercano al grupo de escritores como Díaz Eterovic, Rolando Cárdenas o Juan Guzmán Paredes, y si bien sus textos se publicaron mientras vivió, siempre tuvo poca difusión. Su muerte en 1991 también fue una manera de mostrar la soledad que lo acompañó como escritor: terminó sus días en una cama del Hogar de Cristo por sus complicaciones con el alcoholismo y la desnutrición.

¿Por qué leer a este autor tan poco difundido? Hay algo en Teillier que nos recuerda la frase de Tolstoi “Pinta tu aldea y pintarás el mundo”: lejos de argumentos complicados, el autor apuesta a las escenas, a la interacción de los personajes con su entorno, y en eso el chileno gana el desafío.