En Ecuador todavía está todo por contarse.

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En la Competencia  Internacional  de ficciones de Unasur Cine se presentó representando a Ecuador “El facilitador “de  Víctor  Arregui quien busca con su película una reflexión sobre el poder político y la corrupción.

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AF: Siendo hijo del Secretario General del partido  socialista seguramente conviviste desde muy chico con la lucha militante por una sociedad  más justa. Creés que algo de eso influyó al tomar una cámara y empezar a filmar y contar historias  especialmente en el caso de “El facilitador”.

VA: Sí, influyó mucho. En mi casa todo era política. Hay anécdotas muy chistosas porque el domingo en misa los curas  insultaban a mi papá, y mi papá tenía un periódico  y les contestaba. El siempre me decía: “No pises la vereda de la iglesia”. A los 18 años entro a militar en el partido comunista y ahí conozco el sector indígena, nosotros trabajamos mucho organizando algo que despues se desintegró. en el año 2000 llegan al poder con Lucio Gutiérrez y él los traiciona y todo ese proceso de la izquierda ecuatoriana se desintegró. Hoy el movimiento indígena está debilitado. Sí, tiene mucho que ver el socialismo y el comunismo para las películas que hago.

AF: Uno de los temas que nos plantea la película es la relación que viene de siglos de lucha de los pueblos originarios por sus territorios y  especialmente en este caso en Chumiyo Alto por el agua que es patrimonio de los grandes. Contanos cómo fue tu acercamiento al tema ysi tuviste apoyatura de las comunidades.

VA: Al tener una visión del movimiento indígena, o del paisaje andino, o los páramos. Yo no quería llegar con 40 personas, filmar e irnos. Sino que comenzamos junto con los indígenas un proceso de integrarnos: subir 4500 m de páramo y a conversar con ellos, sobre la pelicula, el tema del agua, las vertientes y ahora con las concesiones de las vertientes ellos se van a quedar sin aguas y a ellos nadie les informa, y están ahí tranquilos. Esta relación suave, digamos, ellos tienen su organizacion comunitaria, quería que todo el equipo de la película entienda, fuimos a bailar con ellos a sus fiestas, correspondiéndoles el trato de manera colectiva. Logramos con financiamiento internacional que se construyan talleres y una escuela para las mujeres, a cambio de que participen en la pelicula. Llevé a mi hijo de 16 años a filmar y le dije mirá esto: esto nos corresponde, lo llevamos en la sangre, en un alto porcentaje somos indios. Mostrarle las luchas de los indios con el agua o reconocerles sus derechos, tambien sus derechos como pueblo. En el pais hay 12 etnias más nosotros, que somos los mestizos y esa diversidad es impresionante.

AF:  En la película todos los personajes son facilitadores de una sociedad corrupta que margina a los pueblos originarios, que permite la pedofilia.  Pero dentro de esa sociedad oscura el personaje de la hija quien a pesar de sus contradicciones lucha fuertemente  por los justos pedidos de los pueblos originarios pareciera que refleja tu esperanza que los jóvenes modificarán a una sociedad que las generaciones anteriores no pudieron modificar?.

VA: Como dices, es una pelicula oscura, con problemas graves, de abusos. Pero está contada de tal manera que se produzca una reflexión. Quiero que mis hijos vean esto y digan de reivindicar estas luchas indígenas. Hay como un acto de rebeldía ahí. Esto está pasando. Cuando lo pasamos en Chumiyo Alto el jefe de la comunidad se acercó y me dijo qué pena me da la ciudad, se odian todos, nadie se quiere con nadie, mientras aquí trabajamos en familia, en comunidad.

AF: El trabajo del periodista Francisco Febres Cordero en el protagonista y el de la consagrada actriz chilena María Gracia Omegna es uno de los puntos más altos de la película. Cómo trabajaste con  ellos?.

VA: Muy interesante. Pájaro es un periodista muy reconocido en Ecuador, lo llamé después de un monólogo que hizo hace 10 años. El hizo teatro en la Universidad. Al principio no quería saber nada con la película, no funcionaba, en realidad es un periodista de oposición; y María Gracia es una actriz muy formada, muy joven. Entonces fue interesante mezclar esos dos mundos, uno que viene de la literatura, de escribir con una joven que desborda su talento y se compaginaron muy bien. Proponían muchas cosas. Armaron entre los dos los personajes. Aprendí mucho de los dos porque para mí el cine es un proceso de aprendizaje y tambien en Ecuador estamos aprendiendo a hacer cine. Es bien complicado esto de definir si las películas ecuatorianas son latinoamericanas, no sé, son ecuatorianas. Tiene muchos elementos de identidad nuestro continente. Me importa más esto, antes que sean argentinas ecuatorianas

AF: Cómo recibió el publico de tu país la película.

VA: El publico y la prensa recibieron bien. Les sorprendió que estén los  indígenas porque en realidad están a una hora de Quito ahí arriba: todo tan cerca y tan lejos y que nos estamos tomando el agua de ellos, y son vertientes han cuidado por más de 5000 años. Tenemos que luchar por eso. El agua está en manos de los terratenientes o las mineras. Y le gustó a la gente pero como te decía hay esto de si estas historias son muy fuertes. En Ecuador todavía tenemos cierto recelo con conocernos como somos y vernos. Esconder lo que somos. Necesito una reflexión no hacer películas optimistas.

AF: El haber tenido la posibilidad de hacer dos películas casi conjuntas es un gran cambio  en la producción cinematográfica de Ecuador. Hay una preocupación gubernamental a través del Consejo Nacional de Cine para apoyar al cine. 

VA: Sí. Fue importante hacer dos películas completamente diferentes con el mismo actor. Una es una reflexión sobre el problema del agua y la otra una película más intima pero bien político, sobre la vejez de un actor lleno de ego que pasa por encima de todo el mundo para llegar a sus objetivos. Creo que tambien eso es político. El Consejo Nacional de Cinematografía estamos preocupados que eso funcione bien. Todavía es democrático, busca buenos jurados, funciona desde el 2006. El punto es que es muy incipiente y pequeño para la cantidad de proyectos que se presentan: son 200 proyectos los que se presentan. En Ecuador todo está por contarse. Hay pequeños esfuerzos pero creo que el gran nido de historias está todavía por explotarse.

AF:  Hay más de 200 jóvenes  ecuatorianos estudiando cine en Buenos Aires. Crees que ellos serán el impulso vitalizador para lograr un crecimiento mas rápido de  vuestro cine?

VA: Sí, totalmente. También están en Europa, en EEUU Dentro de unos años ya no va a ser exótico que en los festivales haya una pelicula ecuatoriana. Estos jóvenes son muy inteligentes,  muy exigentes además muy disciplinados y nos exige a los que venimos trabajando desde hace tiempo a mejorar nuestras historias, a preocuparnos más en a preparación de la película, en hacer cursos de actuación, o en dejar un poco de lado la intuición. Yo, Camilo Luzuriaga y otro directores que estamos trabajando no tenemos titulo de nada y ellos nos exigen ser más profesionales. Nuestro desafío es crear mas fondos para que la empresa privada entre no sólo en cine, sino en cultura. Que el Estado se preocupe más por la cultura, que haya fondos regionales, políticas tributarias que incentiven para crear esos fondos y poder ayudar a estos jóvenes para generar nuevos temas, sobre todo con política. En Ecuador todavía no estamos preocupados por temas intimistas, estamos preocupados por temas indigenistas, por qué vamos a comer, por la violencia, cuando superemos eso y podamos vernos para adentro vamos a poder ver esos nuevos temas.

Esperando que “El facilitador” llegue a exhibirse comercialmente en Argentina mas allá de los festivales y deseo que continúes mostrando en tus películas las deudas pendientes que tenemos como sociedad lo cual estoy seguro provocara un lógico debate logrando en principio que esos temas estarán en la agenda del pueblo.