31 Bienal de San Pablo: entrevista a Grupo Etcétera y su Errar de Deus

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Desde la 31Bienal de San Pablo, Errar de Deus, se destaca por su impronta participativa, su relación con uno de los artistas más importantes del arte contemporáneo, León Ferrari, su propuesta directa y comprensible y su cuidada estética. Hablamos  con sus hacedores, el colectivo Etcétera sobre una instalación que sacude el lugar consagrado en el que parece estar la relación arte política frente a la profusión de narrativas curatoriales, teóricas y museísticas institucionales.

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Después de leer la entrevista que aquí abajo se desarrolla, recomendamos visitar y firmar el petitorio para el Papa Francisco donde se solicita la abolición del infierno http://petitiontopopefrancis.org/?page_id=47

KC: Qué significa “errar de deus” y cómo se articula con toda la práctica errorista?

ETCETERA:
Errar de Dios (o Errar de Deus en portugués) es el título del proyecto pensado y desarrollado especialmente para la 31 Bienal de São Paulo. La obra tiene una fundamentación poética basada en la filosofía errorista: aquí el “error” funciona como sustantivo y el “errar” como verbo. Los erroristas también son errantes, y en ese errar se van desarrollando distintas actividades relacionadas de una u otra forma al movimiento. Eso está implícito en el mismo título de esta obra, Errar de Dios, que deja abierta la interrogante acerca de si es Dios quien erra, o somos nosotros quienes debemos errar de él. Por eso, la introducción de los textos finaliza con el siguiente párrafo: “Esta es la historia de la humanidad y su divina capacidad de errar. Es la historia del infierno en el mundo, tan real como imaginario y esta tragedia contemporánea que nos toca vivir. Errar de Dios es huir del infierno de las creencias, una vía de escape al castigo eterno del capitalismo. Errar de Dios es un juego, una provocación errorista para imaginar otros mundos y hablar de cosas que no existen.”

En la instalación las deidades tienen múltiples asociaciones: por un lado entre las obras de León Ferrari que seleccionamos para ser exhibidas en la Bienal incluimos varias de las presentes en dos de las exposiciones que tuvieron más fuertes reacciones. Algunos de los objetos presentados en Infiernos e Idolatrías (ICI, Benos Aires 2001) que generaron violentas respuestas de grupos ultra-católicos y conservadores, junto a otras de las obras que fueron parte de las acusaciones e intentos de censura sufrió la retrospectiva de Ferrari curada por Andrea Giunta en Centro Cultural Recoleta en 2004, donde en entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio y León Ferrari fueron los protagonistas.

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Por otro lado, la instalación participativa que montamos en la sala contigua al corredor con las obras de León (un espacio con dos tribunas donde hay teléfonos “para hablar con dios” y guiones para ser intervenidos) la deidad está enfocada en el “Dios Mercado” esa fuerza abstracta que domina a la humanidad y decide por la vida de las personas. Dios se encarna en el capitalismo financiero y se materializa en las bolsas de valores, la gran iglesia contemporánea. Esta fe, ésta creencia global (aparentemente) incuestionable es donde se fundan los modelos de distribución, y también donde se gestan la crisis, verdadero infierno contemporáneo que sacude distintos puntos del planeta.  Además, Ferrari fue un compañero que ha apoyado al movimiento errorista internacional desde su fundación, en 2005, durante las acciones de repudio a la visita de George Bush a la ciudad de Mar del Plata para la cumbre de las Américas.

KC: ¿Cómo llegaron con este proyecto a la Bienal? 

ETCETERA: Ha sido más de un año de intenso trabajo desde nuestras primeras conversaciones con el equipo de curadores.  En agosto de 2013, Charles Esche y Galit Eilat (a quienes conocíamos desde hace tiempo) visitaron Buenos Aires, donde realizaron algunas reuniones y una presentación pública en UNTREF. Durante esos días nos reunimos con ellos en varias oportunidades, nos introdujeron sobre los ejes y tópicos de la curaduría de la 31 edición de Bienal y también nos comentaron que una de las intenciones era estimular el dialogo, no solo con el público -a través del área de Educación de la Bienal- sino también entre artistas/colectivos de distintas generaciones y latitudes, potenciando relaciones intrínsecas entre sus obras, acciones y pensamientos, considerando que ese procedimiento de transferencia también forma parte de un proceso de educación artística.

Antes de viajar a Argentina nos habían pedido una lista de aquellas personas que deberían conocer, en esa lista, a la cabeza, estaba León. Se entusiasmaron por conocer más sobre Ferrari, su vida y obra desde nuestra perspectiva… pero era una época muy difícil ya que León había fallecido en ese mismo año, en el mes de julio. Somos amigos de la familia, así que nos comunicamos con Paloma y Julieta, dos de sus nietas, quienes nos abrieron las puertas del estudio de León. Durante aquella visita junto a los curadores, les comentamos la importancia para Etcétera del vínculo con Ferrari, una amistad que se forjó desde 1997, cuando nos invitó a formar parte del club CIHABAPAI (Club de Impíos Herejes Apóstatas Blasfemos Ateos Paganos Agnósticos e Infieles en formación) y recolectar firmas para enviar una carta al Papa Juan Pablo II [i].

A partir de la potencia de esa relación nos invitaron a imaginar cómo continuar aquel vínculo y entonces decidimos mantener un dialogo con León, creando una nueva obra colectiva que incluyese también algunas obras de él. Encontramos “Palabras Ajenas” un collage literario creado en 1967 e imaginado por él como una posible puesta en escena era una pieza perfecta para comenzar dicho diálogo. Luego de haber encontrado la obra con la cual íbamos a dialogar, continuamos trabajando junto a los demás curadores, Nuria Enguita, quien acompaño el proceso desde su rol editorial para el libro-catálogo de la Bienal, Pablo Lafuente que nos ayudó con los textos y sus debidas traducciones gracias a su experiencia en el jornal Afterall, y Oren Sagiv, arquitecto-curador quien fue siguiendo paso a paso el espacio que diseñamos para Errar de Dios.

Por nuestro lado, conformamos un equipo con el filósofo italiano Franco Berardi “Bifo” con quien desarrollamos parte de la investigación y los textos. Contamos con la colaboración de Hernán Cardinale en el diseño gráfico, Antoine Silvestre en la arquitectura y Federico Cimatti en las tipografías. Facundo Suasnabar, y Fernando Nicolosi, desarrollaron la puesta tecnológica gracias al apoyo de Muntref. Una persona fundamental para poder llevar adelante el proyecto en San Pablo fue Anna Ferrari, nieta de León quien se crio y vive en San Pablo. Ella nos acompañó durante todo el proceso, desde la selección de las obras hasta el montaje con la energía del espíritu de su abuelo.

KC: ¿Cómo ven las cuestiones planteadas por uds desde la práctica de C.R.I.S.I, en relación a las realidades políticas de América Latina? ¿En qué sentidos y líneas están recuperando, activando ese proyecto?

ETCETERA:  C.R.I.S.I (COMUNE DI RICERCA PER L’IMMAGINAZIONE SOCIALE INCLUSIVA) fue el proyecto que realizamos en 2013 en Bolonia cuando ganamos el Premio Internacional de Arte Participativo. En el proyecto planteamos una serie de hipótesis que también están, de cierta forma, incluidas en los ejes de la curaduría de esta Bienal. Por ejemplo, en C.R.I.S.I planteamos crisis de representación, anomia y degradación como sintomatologías que evidencian una profunda crisis en la imaginación social.  El concepto de “imaginación social inclusiva” busca una respuesta sobre cómo el sistema capitalista, a través un estímulo permanente del consumo (consumismo) y la competencia (libre mercado), genera un agotamiento de la imaginación social, construye estereotipos fijos va anulando esa capacidad de imaginar otros posibles modelos de distribución, de representación y su consecuente sistemas de creencias.

Imaginar es un derecho, es la fuerza que nos permite fugarnos o errar de aquellos sistemas de representación dominantes: este análisis y esta búsqueda de acción y respuesta, fue lo que presentamos en Italia en 2013, tiene continuidad también en Errar de Dios.

A pesar que ambos son proyectos participativos, en C.R.I.S.I  se presentó la cuestión de cómo generar otros tipos de distribución de los medios de producción artísticos o culturales, de los recursos y visibilidades que excedan y desborden el endógeno sistema de arte. Como un ejemplo práctico, utilizamos los recursos del premio para potenciar otras redes y experiencias artísticas y sociales que ya estaban funcionando, pero se encontraban degradadas o invisibilidas (una radio independiente, un colectivo de hip hop, una asamblea de estudiantes, etc). En Errar de Dios, la estrategia es otra, pero siguen presentes algunas líneas del proyecto anterior. Una continuidad es la colaboración con Bifo, trabajar junto a él ha enriquecido y potenciado ambos proyectos, dialogar con él y sus textos nos ha llevado a profundizar el debate sobre los imaginarios que se construyen en el semiocapitalismo, las rebeliones (presentes y futuras) y la creciente precarización del cognitariado.

KC: ¿Cuál es su relación con el mercado del arte? ¿Cómo financian sus proyectos?

ETCETERA:  Etcétera nace en 1997, hoy tiene 17 años… está en plena adolescencia. Durante todo este tiempo Etcétera ha vivido muchas aventuras en relación al llamado “mercado del arte”.  Por la naturaleza del colectivo siempre ha sido una relación intensa… en tensión. Desde la contra-feria arteBIENE que organizamos durante años en las puertas de arteBA (1998,1999,2000 y 2003) cuando fue la primera vez que quisieron comprar una obra del colectivo.

Hasta la actualidad hemos visto muchos reacomodamientos en las estructuras del circuito artístico, la mayoría de las veces dependiendo de factores que no tienen tanto que ver con el arte en sí, sino más bien con las políticas de cada sector que regula el mercado y sus intereses.  Muchas obras de Etcétera fueron (y son) regaladas, entregadas, compartidas con la gente, el público o los manifestantes dependiendo el contexto. Socialización y gratuidad han sido las estrategias utilizadas. A pesar de eso, existen obras, instalaciones y registros de acciones Etcétera en algunas colecciones (por ejemplo la regional francesa FRAC). Paradójicamente, hasta ahora en Argentina nunca hemos percibido un interés real en la preservación o incorporación en colecciones locales de obras o registros. Justamente por esto hace algunos años decidimos conformar el Archivo Etcétera como una entidad independiente, un espacio no solo para la preservación del archivo acumulado en años de experiencias que vinculan arte, acción y activismo, poética y política, sino también para la reactivación permanente de aquellas prácticas en un contexto presente-futuro.

Etcétera es independiente, la mayoría de las actividades se organizan de forma autónoma y se autofinancian, sin embargo desde sus inicios el colectivo se sirve de todos los recursos a su alcance. El colectivo tiene mucha experiencia trabajando con lo que se encuentra a la mano, todos los que pasaron por Etcétera somos grandes improvisadores, recicladores, sabemos hacer mucho con poco, pero también mucho con mucho. Cuando se trata de proyectos donde se puede contar con recursos siempre intentamos destinarlos para abrir diferentes frentes, compartiendo recíprocamente con los compañeros de ruta que acompañan la experiencia. Consideramos que compartir es también un gesto político y habla de una ética de trabajo. Por eso de tanto en tanto coordinamos (o curamos) proyectos que nos permitan justamente mantener y poner en práctica esa colectividad.

Hace tiempo Guillaume Paoli un filósofo amigo, nos leyó una frase del manifiesto de los Desocupados Felices que nos marcó profundamente: “Si el desocupado es infeliz, no es porque no tenga trabajo, sino porque no tiene dinero. De esta forma, ya no deberíamos hablar de “búsqueda de empleo”, sino de “búsqueda de dinero”, ni de “búsqueda activa de empleo”, sino de “búsqueda activa de dinero”. Las cosas serán entonces más claras. Como veremos a continuación, el Desocupado Feliz pretende llenar esta carencia con la búsqueda de recursos oscuros.” Manifiesto de los Desocupados Felices.

KC: ¿Qué opinan de esta situación un tanto confusa sobre el pedido de artistas y al parecer los propios curadores para que la Fundación Bienal de San Pablo rechace/devuelva el dinero de sponsoreo del Estado de Israel como modo de rechazo de su política de aniquilamiento de Palestina.

Reacciones de este tipo son parte de la naturaleza misma del tiempo que vivimos. En los ’60 se dieron situaciones similares alredor de la guerra de Vietnam, durante fines de los ’80 y principio de los ‘90 por las  Guerra de los Balcanes o la del Golfo.

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Hay antecedentes históricos que nos muestran la gran solidaridad internacional de los artistas y como reaccionaron en cada época ya sea en exposiciones, bienales u otros eventos culturales. En eventos de la industria cultural de tal magnitud siempre se verán atravesados por el contexto político global, eso es una constante, sobre todo si entre los participantes-invitados hay artistas-activistas o personas directamente afectadas.

Desde nuestro punto de vista la situación desde el principio fue clara: el reclamo de los artistas palestinos y libaneses era no verse involucrados por la presencia de un sponsor (en este caso el consulado de Israel) ya que esto afectaba personal, social y profesionalmente. La carta no fue solamente un gesto de solidaridad de muchos de los artistas participantes (incluso varios israelíes) con los artistas que iniciaron el reclamo, sino también la afirmación de un posicionamiento ético, cada vez más necesario a la hora de establecer quien dirige los medios culturales, y como se manejan esas jerarquías. Cada vez hay más casos en los que la industria cultural esta direccionada, es por eso que  artistas y curadores planteamos el debate en asambleas: ¿Quién tiene el poder?  ¿Hasta dónde llega la libertad de expresión en este tipo de coyunturas y hasta donde las mismas están regidas por quienes que aportan el dinero?

Luego fueron varios medios de comunicación los que apoyaron la difusión de la carta, mientras hubo otros medios amarillistas y conservadores que distorsionaron la situación para “crear una noticia”. Incluso categorizando a los artistas de antisemitas y/o terroristas, simplemente por haber firmado la carta. Hubo varios días de asambleas y negociaciones, hasta que la Fundación Bienal propuso incorporar una aclaración argumentando “que solo recibieron fondos los artistas de aquel país, y no todo el conjunto de los participantes”. También se comprometieron en reevaluar los modelos de patrocinio contemplando las dificultades que pueden surgir en este tipo de situaciones y más cuando se está llevando adelante una guerra tan terrible. Los curadores (también israelíes) apoyaron la iniciativa de los artistas.

Es importante mencionar un fragmento de en la carta de apoyo de los curadores “Creemos que la declaración y la demanda realizada por los artistas también debe ser un disparador para pensar acerca de las fuentes de financiación de grandes eventos culturales. En las 31 Bienal, gran parte de los trabajos  tratan de demostrar que la lucha por la justicia en Brasil, América Latina y en otras partes del mundo están conectadas. …Sin embargo, como consecuencia de esta situación, junto con otros incidentes en eventos similares en todo el mundo, está claro que las fuentes de financiación cultural tienen un impacto cada vez más dramático en la narrativa curatorial y artística supuestamente “independiente” de un evento. La financiación, ya sea estatal, corporativa o privada, fundamentalmente da forma a la manera en que el público recibe la obra de artistas y curadores.…Por otra parte, la lucha por la autodeterminación del pueblo palestino se refleja en el trabajo de muchos artistas y participantes en esta Bienal que están involucradas con los derechos humanos y las luchas populares en todo el mundo, entre ellos Brasil. La opresión de uno se refiere a la de todos.”

Cada cual puede tener su propia interpretación sobre hasta qué punto la presencia de los sponsors pueden afectar o no la dinámica de un evento, moldearlo o dejarlo funcionar libremente, sin embargo cada vez más frecuentemente los grande eventos culturales y artísticos (conciertos, bienales, festivales) son blanco de este tipo de discusiones, como sucedió recientemente en la Bienal de Sídney e incluso en Tate Modern en Londres, con el movimiento LiberateTate y su lucha en contra BP, la compañía petrolera multinacional que es también el principal patrocinador del museo británico.

En este contexto, lo sucedido en la Bienal de Sao Paulo es parte de una tendencia global que va en aumento, una toma de conciencia, responsabilidad, y sobre todo, una reacción de artistas (y otros agentes culturales) sobre el actual estado del mundo, la pobreza, la explotación, las guerras y genocidios históricos y presentes.

 

[i] Hoy en la Bienal, como continuidad, o ready-made de esa misiva, volvemos a elevar una petición al Vaticano por la Abolición del Infierno, pero esta vez dirigida al Papa Francico, amigo-enemigo de León. http://petitiontopopefrancis.org/?page_id=47

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Fotos tomadas de https://www.flickr.com/photos/errardedios/15071978009/in/photostream/, excepto la foto que ilustra la nota que fue tomada por leedor.com

fono
PH Lorena Sánchez