Esto también pasará, Recuerdos de un futuro incierto

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Esto también pasará, escrita por Mariano Saba y dirigida por Andrés Binetti, se presenta los jueves a las 21 hs en el Teatro del Pueblo.

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“El tango crea un turbio/pasado irreal que de algún modo es cierto, /un recuerdo imposible de haber muerto/peleando, en una esquina del suburbio.” J.L.B

Es una tentación perderse en la belleza poética que propone la dramaturgia de Mariano Saba, en el goce que provoca el devenir incesante de ideas, de referencias potenciadas, de ironías que golpean desde el humor o desde un desolado dejo de tristeza. Es un riesgo también, pero no se nos permite del todo. Hay algo en esas palabras que  remiten directamente a una acción (pasada, presente o futura) que desencadenará el sino (siempre trágico) de la historia y de los personajes. Se trata de una literatura que se piensa a sí misma en términos de escenas sin resignar nada (ni magia ni complejidad) y que juega fuerte en la concreción de la puesta.

La dupla Saba- Binetti (en esta oportunidad, el primero escribió y actúa y el segundo dirige) retoma la problemática de la argentinidad, tema que ya transitaran en la Trilogía Argentina Amateur, a partir de determinados tópicos de la ciencia ficción que les sirven para plantear un porvenir alucinado, cargado de recuerdos sin fin y de melancolía sin remedio, con una lengua que se desgasta y sucumbe en el no poder ya decir.

¿Cómo encarar un breve análisis? ¿Desde dónde? Muchas serán (y esa es otra de sus variadas virtudes) las posibilidades de entrada para hablar sobre Esto también pasará.Elegiremos una, a sabiendas de que, en ese resto que se abandona, se nos escapa un mundo (otros mundos posibles).

Esto también pasará no es estrictamente una obra de ciencia ficción sino que se vale de ciertos recursos del género para hacer estallar su temática en múltiples direcciones: ¿Estamos condenados al eterno retorno? ¿Qué será de nosotros si nuestra lengua se muere, si ya no puede nombrarnos? ¿Qué relación se establece entre territorio y “ser nacional”, entre territorio y lengua, entre lengua y forma de ser? La ironía atraviesa el entramado de la pieza pero no como parodia de un género sino más bien como evidencia lacerante de eso que nos constituye, confusa e irremediablemente.

Más allá del viaje a Marte (que en este caso sirve para instalar la opción de un nuevo-viejo comienzo,  de un nuevo desierto por poblar) y el contacto con seres extraterrestres,  la obra pone en juego otros pequeños (o grandes) rasgos que identificamos rápidamente como propios de la llamada literatura de anticipación: la presencia de lo “metálico”, las prohibiciones futuras y la postulación de una distopía (con seguridad  también habrá otros).

En general, la presencia de lo metálico está ligada a las máquinas, a lo que es percibido como no humano. Es notable el funcionamiento que tiene aquí: los materiales que componen la escenografía (que recrea el interior de una nave espacial) son puro desecho, pura chatarra, que da, en líneas generales, una idea vaga de un futuro tecnológico pero que está absolutamente ligada al pasado. Se pueden observar disquetes, carcasas de calefones, teléfonos en desuso, televisores viejos, partes de viejas batidoras, volantes de coches, etc.; todos  en funciones extrañadas. Son elementos corroídos por el tiempo, usados, con historia, que llevan la marca del hombre que los gastó, la huella de una época y también un relato que se une y resignifica el otro relato, el que presenciamos. Cada una de esas cosas le da una fuerza tremenda e inusitada a lo que se cuenta, realza el gesto irónico, tanto como las referencias a las perdidas canchas de pádel o a los parripollos. Nos da una idea de futuro como algo que se repite, como algo que llegó hace rato.

La prohibición del tango por miedo a los brotes lacrimógenos, en esa sociedad argentina arrasada por el agua, provoca el mismo efecto que la prohibición de libros en Fahrenheit 451: no se puede dejar de hablar de eso. El tango lo impregna todo. Cada movimiento, cada diálogo, no explícitamente pero sí en su aire, se llena de una sutil nostalgia. Somos un tango y si, como dice Borges, el tango nos da un pasado imaginario, también puede darnos estos recuerdos de un futuro incierto. Al ritmo del 2×4, se tejen los lugares comunes, el mito del porteño (utilizamos el término “mito” en su sentido Barthesiano: “El mito es un habla”) que se contrapone al cuarteto y a ese otro mito representado por la algarabía dicharachera del cordobés. No por nada Córdoba es la tierra sacrificada para obtener un pequeño terruño marciano. Estamos condenados a la melancolía.

Esto también pasará juega a la ciencia ficción distópica. Es tan terrible lo que plantea que no puede más que causarnos risa. Nos piensa exiliados (siempre exiliados), patéticamente incomunicados, finitos pero queriendo ser inmortales. Nos piensa desencantados, sin saber qué decir ni cómo. Nos piensa perdidos, tan perdidos como ayer.

 

Ficha técnica

Actúan: Mariela Asensio, Fernando Gonet, Alejandro Lifschitz, Alfredo Martín, Mariano Saba Diseño y realización de escenografía: Magali Acha, Andrés Binetti y Mariano Saba Diseño y realización de vestuario: Ana Algranati Asistente de vestuario: Celina Barbieri Diseño de iluminación: José Binetti Asesoramiento en títere: Osjar Navarro Correa Diseño y realización de títere: Vanina Gómez Zequeira Asesoramiento en canto: Sofía Fernández Diseño gráfico: Andrés Kyle Prensa: Marisol Cambre Dramaturgia: Mariano Saba Asistencia de dirección: Catalina Teuly Dirección: Andrés Binetti. Funciones: Jueves a las 21 hs, Teatro del Pueblo, Av. Roque Sáenz Peña 943, CABA.