Moon & Tiger: La noche tiene forma de grito

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¿Cuál es el vínculo que une a una actriz que quiere volver a la actuación y a su asistente? Moon & Tiger es una obra que explora la difícil relación entre dos mujeres cuando los intereses, los celos y la necesidad pasan a determinar sus comportamientos. Madelaine del Río, una actriz venida a menos, pasa con su asistente y amiga Alex la noche previa a la filmación de unas escenas importantes de su próxima película. Es en ese momento cuando, lejos de las máscaras de la actuación, cada una muestra su yo más profundo.

En cuanto comienza la obra, la atmósfera y el personaje de Madelaine nos recuerdan a las grandes divas de Hollywood que pasaron por situaciones límites como Marilyn Monroe o Judy Garland. El imperativo que exige que la función debe continuar se cumple inexorablemente: lo que importa es que al día siguiente se filme, pase lo que pase.

Mencionamos al comienzo que se aborda el tema de las relaciones entre los dos personajes: ¿cuánto hay de vínculo basado en el cariño y cuánto de interés mutuo? Moon & Tiger acierta en plantear una relación ambigua no exenta de envidia, de manipulación y de desinterés, pero sin dejar de lado cierta ternura. Las dos mujeres saben que se necesitan, que el fracaso de una será, indefectiblemente, el fracaso de la otra, y que ambas están igual de solas.

La obra también explora el tema de la mirada que tengo sobre mí mismo y la que tienen de mí los demás: ¿en qué medida esa mirada del otro me condiciona en mi valoración personal? Madelaine sufre el menosprecio del protagonista masculino de la película, se siente humillada, pero contra eso lucha Alex que intenta convencerla de que es una buena actriz, aunque para eso tenga que consentir que su amiga sea alcohólica y que viva bajo los efectos de pastillas tranquilizantes. Entonces, pareciera que somos valiosos solo cuando servimos a los intereses del otro.

Las buenas actuaciones de Bárbara Irisarri y de Anahí Pankonin permiten acentuar el contrapunto entre las dos mujeres. El texto, además, trabaja en dos niveles: en lo que parece decir y en lo que realmente dice. Las palabras de aliento de Alex y el entusiasmo que por momentos muestra Madelaine contrastan con el parlamento de la película que está ensayando porque, después de todo, evidencia que no es el gran papel que le prometieron y que ella esperaba.

La escenografía, el maquillaje y el vestuario colaboran en la creación de la atmósfera hollywoodense, y el espacio escénico, una habitación en La Casona Iluminada, resulta ideal, salvo por la acústica del lugar que no aísla lo suficiente los ruidos exteriores, aunque se nota que los actores están acostumbrados.

Ficha técnica

Actúan: Bárbara Irisarri y Anahí Pankonin. Escenografía: Ariel Vaccaro. Diseño de iluminación: David Seldes. Diseño gráfico: Magdalena Pagano. Dramaturgia: Bárbara Irisarri y Anahí Pankonin. Dirección: Camila Courtalon.
Todos los sábados a las 21, en La Casona Iluminada, Av. Corrientes 1979. Entradas $80.