En Chile, hay una suerte de cultura que preferimos mantener dentro de una carpa

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En la  Competencia Internacional de Documentales se presentó la película chilena “El gran circo pobre de Timoteo “de Lorena Giachino que nos narra el día a día de un circo que tiene 40 años andando por todo Chile con la particularidad que está formado por los transformistas más reconocidos de ese país. También, y de alguna manera, la película reflexiona sobre el futuro de una disciplina que lleva más de 40 años.

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AF: Si bien, Lorena, tu vinculación con la historia del circo Timoteo se remonta a los tiempos cuando hacías tu tesis de periodista qué te impulso a hacer el documental  que ya logró el premio del público en el prestigioso  FIDOCS 2014.

LG: Bueno, básicamente eso, que como los conocía tanto era la hora de hacer un recorte particular de esa historia y mirarlos desde el lugar que nos conocemos. Hace tanto tiempo que nos hace reír a los chilenos pero para nosotros sigue siendo el circo de transformistas y no se sabe que atrás hay una vida de circo, una importante tradición circense y  ahí hay una vida que está al margen y que se convierte en un espacio de resistencia. Si bien Chile es una sociedad menos homofóbica que hace 40 años, de alguna manera, el circo refrenda que todavía hay una suerte de cultura que preferimos mantener dentro de una carpa también.

AF: Si bien el contexto social aún en Chile es  homofóbico a qué atribuís la aplastante recepción que tiene el circo Timoteo en todo Chile y en todas las clases sociales.

LG: Claro, es un circo muy transversal y tiene que ver con que esa carpa establece una suerte de refugio en donde todo puede pasar.En la TV, hoy dia, podemos ver transformistas pero es muy dificil que lo que vemos en el circo podamos verlo en Televisión. El espacio de intimidad, la interrelacion con el publico, donde el publico se relaja un montón particularidades que hacen que el circo se mantenga vivo y tan al margen

AF: La película también tiene que ver con el final de la vida (no en el sentido de la muerte) sino del final de la vida productiva?

LG: Es bien tremendo decirlo, pero el escenario es bien particular, por muy excéntrico que sea el paisaje de la pelicula es una temática con la que nos deberíamos sentir más o menos identificados. En ese sentido, la pelicula es compleja y tiene varias capas de lecturas. Pero es un paseo emocional y es muy entretenida a la vez. Nos enrostra unas decisiones que alguna vez vamos a tener que tomar en la vida.

AF: Has dicho que es una película para ver sin  prejuicios.

LG: Tal vez la gente cree que esa afirmación tiene que ver con no tener prejuicios con los transformistas o las personas homosexuales. Pero en realidad está relacionado con que la expectativa no se quede sólo en ver esa cosa rara en la pelicula y ver las bambalinas del circo, sino que lo que sucede en el circo tiene que ver con la condición humana y por lo tanto nos podemos reflejar en ese mundo y en esos personajes de un modo que no es tan difícil

AF: La nueva carpa del circo Timoteo es bendecida por un cura a través de una misa,  ¿este circo es lo más representativo de los  tabúes y el sincretismo cultural de Chile?

LG: Sí, ahí están todas las contradicciones de este país tan lleno de contradicciones porque somos tan pacatos. El circo y el público del circo refrenda este viejo cliché de que somos los ciudadanos los que vamos más adelante de la instituciones y eso tambien está reflejado en un cura que es el capellán de los circos en Chile que está dispuesto a hacer la misa en un circo como éste, que es rupturista y supuestamente anticatólico por el simple hecho que ahí hay gente que cree en Dios.

Pocas veces un documental chileno tiene la oportunidad de ser exhibido en las grandes cadenas de cines y que “El gran circo pobre de Timoteo” lo haya logrado habla bien del trabajo que ha hecho el equipo de Lorena  Giachino y de la calidad de este  film como pieza audiovisual. Esperamos que la película se estrene en Argentina y deseamos fervientemente que el circo Timoteo pase alguna vez por Buenos Aires.