Mecánicas, de Celina Rozenwurcel

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Puede que cualquier espacio sea potencialmente teatral. El problema será hacer habitable ese espacio para la ficción, para un lenguaje y  para cuerpos que desconoce, porque deberá abrirse y permitir(se) ser otro, distinto, re-significado. Esa re-significación se produce también en la dirección contraria: La obra que invade un espacio ya no será la misma, se verá atravesada (y leída) por sus dimensiones, por sus olores, por sus ruidos característicos.

Los creadores de Mecánicas dieron con…no, mejor digamos hallaron porque este verbo implica también conocer, entender, descubrir alguna verdad. Armemos nuevamente la oración: Los creadores de Mecánicas hallaron el lugar ideal para que su obra suceda, en armonía pero también en tensión porque todos esos elementos de mundos distintos se juegan allí (en el instante efímero de una función, de cada función) su sentido, sus sentidos posibles.

Hablábamos de invasión. Ésta se da en diferentes niveles o planos: en relación al espacio, un taller mecánico es tomado por el teatro y en esa interrelación, con el plus que le da lo “real” a la construcción del verosímil, aparece un hecho extraordinario (un hecho que también está fuera de lugar porque no pertenece a lo cotidiano, a lo banal de cualquier día en un puesto de trabajo). Nos referimos claramente al hecho teatral pero también al conflicto que se desarrolla entre mafias y sórdidos sucesos policiales.

En el plano de la trama, El taller de Perla (de por sí un espacio históricamente masculino que se trasforma por la presencia y la fuerza de tres mujeres) se ve invadido por la llegada de Rola, un jovencita rica de dudosas y volátiles inquietudes que desestabilizará el normal funcionamiento del lugar. Todo se vuelve más pulcro, más ordenado, se intenta reutilizar alguna habitación y modificar los olores. Esa es otra ficción, una que no resultará y que se caerá por su propio peso, hacia el final, cuando las tensiones estallen.

Más allá de su argumento, Mecánicas trata y problematiza el tema del espacio, de la posibilidad o la imposibilidad de apropiarse de un espacio, en principio, ajeno, y también de la presencia de lo otro: otros géneros (ficcionales, femeninos), otras clases sociales, otros lenguajes, otras costumbres y otras formas de vivir y ver el mundo.

¿Con qué se van a encontrar? Con una divertida e inteligente propuesta que los sacará un poco de la modorra dominical (me tienta decir también: la modorra teatral) y que les permitirá pensar qué nos están queriendo decir las obras que salen de las salas tradicionales y se hacen cargo de sus propios interrogantes e inquietudes.

 

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Ficha técnica

                                                                                                                                                                                       Dramaturgia: Celina Rozenwurcel Actúan: Mariana Cavilli, Laila Duschatzky, Marcela Peidro, Celina Rozenwurcel Vestuario: Jam Monti Iluminación: Santiago Badillo Diseño sonoro: Federico Buso, Gerardo Maleh Fotografía: Nicolás Oviedo Arte: Natalia Byrne, Aureliano Gentile Diseño gráfico: Sergio Calvo Asesoramiento dramatúrgico: Walter Jakob Asistencia de dirección: Agustín Daulte, Nicolás Oviedo Colaboración autoral: Lucía Caleta, Daniela Faiella, Mijal Katzowicz, María Soledad Manes Dirección: Federico Buso. Funciones: Domingos a las 17 y a las 19 hs en un taller mecánico de Palermo. Para reservas y dirección exacta escribir a: mecanicasteatro@gmail.com