Cildo Meireles: Pling Pling

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En San Pablo hay tantas propuestas que recorrer que a veces se siente estar en una ciudad infinita.

Las galerías de San Pablo siempre son una experiencia interesante que complementa nuestro trabajo, ya que estamos aquí con artistas argentinas durante diez días, viviendo la Bienal. Así, llegar a esta galería, Luisa Strina, que es una de las más tradicionales e importantes de la ciudad, de perfil serio y excelentes propuestas, y encontrar que nos abre la trastienda, nos muestran todas las obras que pidamos, responden todas nuestras preguntas, desde precios hasta detalles biográficos de los artistas, en suma, que se ponen a disposición de el bullicioso contingente que se asoma a sus escritorios, habla de la política de trabajo de un sector del mercado que en esta ciudad se vive y se ejerce profesionalmente. Esto es algo que se aprecia en varios espacios donde se vender arte en San Pablo, las galerías son de puertas abiertas, las trastiendas y mesas de trabajo de su personal están integradas y son de vista pública, porque la estrategia apunta más a dialogar con a un público curioso e inquieto.

En realidad, llegamos a Luisa Strina, como cada dos años, a apreciar su propuesta, buscando la obra de Cildo Meireles ( Rio de Janeiro, 1948), de quien esperamos ver su trabajo en otra muestra que inauguró ayer: Feito por brasileiros.

En Pling Pling, una instalación site specific desarrollada espacialmente dentro de la galería, el artista explora las relaciones entre sensorialidad y racionalidad, a partir de la percepción corporal del color, proponiendo seis salas de color pleno: violeta, azul, verde, amarillo, naranja y rojo (es el color que cierra, lo que nos dispara la reminiscencia, quizás producida de manera impensada por el artista, de su Desvío para el rojo), pintadas con una piuntura industrial sumamente vibrante, dando como resultado la aprehensión corporal del color. Al recorrer estos espacios, lo que sentimos es el pasaje de temperaturas, en una sinestesia que pone en juego visualidades y experiencias táctiles, lo óptico háptico de manera inseparable, logrando un estar en el mundo único, efímero e irrepetible, como es la experiencia artística, pero profundamente transformador.

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Cada sala presenta en una esquina una imagen/tela/pintura, dentro de un video, de un tono que complementa el de la pared, tensionando y confrontando también el contraste perceptivo RGB/CMYK. Pixel o pigmento, virtual o real, cuestiones conceptuales que también son de escala, aportadas en esta instalación que recomendamos recorrer.

La muestra presenta obras que nunca fueron expuestas en San Pablo, ya que se mostraron juntas en la retrospectiva del Reina Sofía en 2013. Pling Pling! formó parte de la colectiva Making Worlds en la 53 Bienal de Venecia, con curaduría de Daniel Birnbaum.

Complementa esta singular experiencia una recorrido por sus objetos, como los anteojos que integran la obra Pares/Impares (2011/2013), Esfera invisible (1996) y Zero dollar y Zero Real (2014); fotografías, como su homenaje a La base del mundo de Manzoni (1961) que constituía a su vez un homenaje a Galileo, donde el artista hace la vertical sobre su propia base, titulada Atlas (1995-2006); una pintura, óleo sobre tela, Projecto de buraco para jogar politicos desonestos (2011); y sus esculturas Espacios virtuales (1967/68-2008).

Atlas
Atlas