Festival de Locarno: Durak

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…” A mí como persona con convicciones religiosas, me interesa sobre todo alguien capaz de entregarse en sacrificio, ya sea por un principio espiritual, ya sea para salvarse a sí mismo o por ambos motivos a la vez…..”. “Esculpir en el tiempo”. (Sacrificio) Andrei Tarkovski.

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En el nombre de la conciencia.
La tierra natal del vodka y la KGB, -un inmenso país cubierto de nieve- es el escenario elegido para Durak, el excelente film de Yury Bikov, cuyo tema principal se encuentra focalizado, en el conflicto interior de un hombre con su conciencia, quien lucha denodadamente por mantener su integridad ética en medio de una indiferencia casi absoluta.

Durak cuenta la historia de Dima Nikitin (Artyom Bystrov), un plomero, estudiante de ingeniería y joven padre, que trabaja en un pequeño pueblo en ruinas consecuencia de la burocracia gubernamental. Allí descubre, que el edificio de la vivienda en la cual está haciendo el mantenimiento está en peligro inmediato de derrumbarse. Con el pasar de las horas comprobará, que la sociedad se encuentra en un estado de crisis endémica de un sinsentido de la vida. La corrupción, la droga y el abuso del alcohol son las características que la anestesian, y la convierten en un espacio habitado por personas que carecen de valores humanos, de solidaridad y por ende, de amor al prójimo.

Según Bikov la película se basa muy libremente en sus propios recuerdos de infancia…de haber crecido en un entorno similar. Y agrega: “El personaje gana cuando hace todo lo que está a su alcance para tener éxito. Lo importante es tratar de ganar”. Por esto el mensaje final de la película es de optimismo y esperanza, porque el resultado no es lo importante. El intento de alcanzar el éxito es lo que se busca, independientemente de que se logre lo que se desea. Por lo tanto, lo relevante en el film, no es la construcción de un héroe que se propone salvar a 800 personas de una tragedia inminente, a costa de abandonar a su propia familia, sino que la clave radica en el proceso interior que hace que un hombre dé lo mejor de sí mismo a sus semejantes. Aunque el discurso del poder económico y social de sus políticos, las miserias humanas, o los reproches cruzados, sumado a la frialdad e incredulidad de las personas vaya in crescendo, el personaje continúa en su odisea nocturna con la idea de salvar a estas personas: “Que viven como animales, y que parece morirán como tales”, en un edificio – metáfora de su país. El proceso se va construyendo a través de las sucesivas elecciones que debe hacer en el término de menos de 24 horas, para seguir siendo fiel a su conciencia moral. Que no es otra, que aquella que nos hace distinguir entre el bien y el mal. Y que se traduce como la percepción moral de la dimensión de nuestros actos. Los que al margen de los preceptos religiosos, se hacen presente en esa voz interior de dimensión trascendental, característica esencial de los seres humanos.

Ni el frío, ni la nieve, la incredulidad o la maldad de la gente que lo rodea logran hacerlo desistir. Aunque todo lo que ponga en juego, no tenga finalmente valor alguno para los demás, salvo para él y sus padres, que no es poca cosa, claro está.

A Jury Bikov le preocupa el compromiso que deben tener los artistas con la humanidad y sus problemas. Por lo que apuesta a trabajar sobre las diferentes creencias y la forma de llegar a un entendimiento, lo que es un modo de resolver en parte, los conflictos que dichas creencias generan entre las personas. Y su film da cuenta de los modelos de relaciones humanas que existen, y han existido durante años en Rusia.

En conferencia de Prensa se realizaron comparaciones con la obra de Dostoievski, pero Bykov se apresuró a pasar por alto esta conexión. Dijo: “El personaje de Dostoievski es un mentiroso patológico. El personaje de mi película es pragmático, él tiene un código moral. La política rusa está basada en mentiras, y el personaje no se ve afectado por esta enfermedad social. Gracias a Dios existen estas personas para darnos este gran ejemplo de la verdad. Necesitamos estas personas”.

El film da cuenta de la fractura entre el modo de percibir el mundo del personaje principal, y la de un pueblo marcado por la deshumanización. Un espacio donde lo único integro es él…. mientras la institución borra las posibles pruebas en su contra, el grupo de habitantes no mide las consecuencias, por lo que elige no saber, castigar a su salvador y autodestruirse. Tanto la literatura como la música de Rusia han tenido siempre una connotación política hacia su país. Escritores, artistas y poetas han sido sus mayores críticos, y muchas veces sus más grandes patriotas. Como también sabemos, que el camino hacia la libertad de expresión ha recibido durante mucho tiempo el castigo de la pesada mano del Estado.
A diferencia de la literatura y la filosofía, el cine le da al espectador el privilegio de vivir una experiencia como propia, y de poner su propia vida en relación a lo que se muestra en la pantalla. El artista hace un intento de presentar su visión del mundo, para que los espectadores lo miren con sus propios ojos, y lo perciban con sus propios sentimientos.
Las luchas interiores de Tolstoi, Dostoievsky o Gogol obedecieron seguramente al hecho de tener plena conciencia de su papel y su destino. No existe ningún artista que trabaje con una idea, sin estar convencido de que alguien se interesará por su obra. Sólo la sinceridad unida a la responsabilidad garantiza que se pueda cumplir con un destino marcado por la creatividad, porque todo artista da cuenta de un modo u otro de la realidad que lo circunda.
La obra de Dostoievsky como el cine de Bikov tiene en común, una inquietud en torno a los conflictos que aquejan al hombre. Por lo que sus trabajos revelan, una concepción humanista del hombre, y una confianza plena en la posibilidad de su renovación interior.

Polifacético Bikov: director, guionista, montajista, actor y músico había presentado ya en The Major, su segundo largo, un retrato en tiempo real de un mundo corrupto en el que cada paso hacia delante, se constituía en un avance hacia la denigración del cuerpo policial ruso, en una ciudad de la periferia de Moscú. En Durak utiliza mucho más aún el lenguaje del suspenso para contar una historia, donde un edificio en ruinas se constituye en el símbolo de la degradación político- social de su país, y a su vez, el comportamiento de sus habitantes, en el paradigma de la degradación del hombre. Una actuación memorable de Artem Bystrov, quien recibió el Pardo de Oro a la mejor interpretación masculina, sumada a un impecable sonido y a un guión de su autoría, -con dos vueltas de tuerca inesperadas-, hacen de Durak un film que deja al espectador con una sensación amarga, aunque su director no haya tenido la intención de hacer un film pesimista. Dima posee la libertad de ofrecerse en sacrificio, de darse a sí mismo a su sociedad, con una fuerza que emerge de sus convicciones morales, y de la necesidad de ser fiel a sí mismo. Un acto de amor, que refleja el verdadero sentido de la vida.