La compañía de los hombres, cuentos de Mariano Díaz Barbosa

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La compañía de los hombres es un volumen de once cuentos que giran alrededor del fracaso, la angustia, la soledad, la mirada del otro, todos temas relacionados con el existencialismo.

Si para los existencialistas el hombre es un proyecto que se vive subjetivamente, los protagonistas de estas historias demuestran todo el tiempo que sus aspiraciones, sus deseos, sus miedos están presentes de tal manera que el afuera se configura a partir de esas subjetividades. Todo lo que existe está teñido del punto de vista de la mirada de los personajes: en “Líbero” un mal jugador de fútbol sueña lo que él considera que debería haber sido el partido que realmente jugó; en “Huellas” las manos pintadas en una cueva no son más que la proyección de lo que sienten los personajes; en “Pasifae” la realidad es lo que la protagonista interpreta.

El mirar adquiere así una importancia fundamental, y en esa mirada, la presencia del otro es necesaria para nuestra propia autoconciencia: somos conscientes de nosotros mismos en la medida en que el otro nos valora, cuenta con nosotros, nos quiere o nos odia. En “La compañía de los hombres”, por ejemplo, el protagonista se siente acosado por la mirada de una niña que ni siquiera habla y que ni siquiera sabemos si es real, pero de cuyos ojos no puede escapar. En todos los cuentos, de una u otra manera, el mirar y el ser mirado están presentes, y esa es casi la única manera de saber que somos algo.

Otro tema existencialista es el de la angustia, el desamparo, la soledad de estar arrojados al mundo y de tener que elegir nuestro propio destino. La compañía de los hombres trabaja con un campo semántico que remite a la frustración: vida de mierda, estar hecho pedazos, estar derrotado, llorar, sentir cansancio o náuseas. Los diferentes personajes viven oprimidos y para acentuar esa opresión, todos los cuentos repiten situaciones y palabras, lo que da la idea de que el hombre no tiene cómo escapar de su angustia existencial, aunque siempre se busque la salida en el otro o a partir del otro, en esa compañía de los hombres, limitada, imperfecta, pero necesaria. Leonardo Novak habla en el prólogo de “la tragedia de estar acompañado, de estar rodeado por otros, de ser atropellados por su existencia y a la vez desearla, de querer la libertad y padecer el aislamiento”.

Diferentes narradores y puntos de vista, la alternancia entre el presente y el pasado e incluso la experimentación con otros formatos como el del guion (“Escenas”) no hacen más que potenciar la búsqueda y la idea de que la realidad se va construyendo a cada momento, y de que la literatura y la palabra colaboran en esa construcción. En los cuentos, además –en “El dedo en la llaga”, en “Escenas”, en “La compañía de los hombres”? está presente la escritura y la reescritura como tema.

Los cuentos de Barbosa nos hablan a nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI, que vivimos un nuevo existencialismo y que reivindicamos nuestra humanidad y la de los otros como lo que nos define y lo que nos permite el compromiso diario frente a nuestro propio destino.

Ficha técnica

La compañía de los hombres, Mariano Díaz Barbosa, Textos intrusos, 2014, 200 págs.

Sobre el autor

Mariano Díaz Barbosa nació en 1982, vivió en Buenos Aires y en San Miguel de Tucumán. Pasó por la carrera de Filosofía de la UBA y estudió cine en el CIEVYC. Ha escrito guiones para corto y mediometrajes, reseñas literarias para la revista Gramma, de la USAL, y publicó un artículo sobre Yukio Mishima en Intersecciones.psi, la revista digital de la Facultad de Psicología de la UBA. Desde 2005 asiste al taller literario que dicta Liliana Díaz Mindurry. En 2013 publicó el poemario Para que nada sea también por Textos intrusos.