El Olor de las Mareas, Sofía Torres Kosiba en el Genaro Pérez

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El pasado miércoles en el museo de la capital de Córdoba Genaro Pérez tuvo lugar una acción artística muy interesante, a cargo de Sofía Torres Kosiba (Córdoba, 1974).

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Como explica su curador, Daniel Fischer: “La presente obra fue realizada en el Museo Provincial de Bellas Artes Genaro Pérez de la  ciudad de Córdoba Capital, durante tres horas consecutivas; de 19 a 22 hs. La video instalación dialogó con la arquitectura de corte francés, de estilo palacete inspirado en Luis XVI.  La sala elegida fue la principal de la casa-museo, donde se encuentra el emblemático cielorraso pintado  al óleo por Emilio Carafa y algunos Retratos que se consideran irreverentes para la época por su proposición pictórica y formal. Algunos videos fueron proyectados sobre los gobelinos de la sala dejando filtrar e incluir imágenes como otra capa o tatuaje”.

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Lo interesante de la propuesta es el diálogo con el espacio, en un cruce totalmente extradisciplinar, que diluye los bordes entre artes plásticas, arquitectura, artes decorativas, videoperformance, el canto operístico y la teatralidad.

El texto de sala que propone la curaduría orienta las miradas hacia el cruce con lo erótico, que es una presencia dada desde lo visual principalmente, pero también desde lo táctil, desde lo háptico, (el lujo decadente y viscontiniano de la sala principal del Genaro Pérez aclimata de un modo particular el cuerpo), donde las pinturas originales consideradas “irreverentes” para la época parecieran solazarse ocultas desde el pecho potente de  Torres Kosiba, que en un ritmo muy particular sube y baja contenido en sus distintos corsets.  Las tres canciones elegidas son especiales por el mundo que revelan, y acentúa la sensación fragmentanda de la imagen. La interpretación es en sí misma un gesto entre paródico y errático, que fascina y rechaza, a momentos fiel a un tipo de bel canto, a momentos monstruoso, que se retuerce en cierto sublime atractivo.

Cita Fischer:
“Me acosté a sus pies sin que ella se moviese y por primera vez vi su carne “rosa y negra” que se refrescaba en la leche blanca. Permanecimos largo tiempo sin movernos […] el uno como el otro. De repente se levantó y vi escurrir la leche a lo largo de sus piernas, sobre las medias. Se enjugó con un pañuelo, pausadamente, dejando alzado el pie, apoyado en el banco, por encima de mi cabeza y yo me froté vigorosamente la verga sobre la ropa, agitándome amorosamente por el suelo. El orgasmo […] llegó casi en el mismo instante sin que nos hubiésemos tocado; pero cuando su madre regresó, aproveché, mientras yo permanecía sentado y ella se echaba tiernamente en sus brazos, para levantarle por atrás el delantal sin que nadie lo notase y poner mi mano en su culo, entre sus dos ardientes muslos. [29]. Histoire de l’oeil, 1928 cap. 1

 

Y agrega para fortalecer el universo que crea el hacer de la artista:

“Posiblemente y sin lugar a dudas,  la “historia del Ojo”, es la obra maestra del la literatura erótica del escritor, antropólogo y pensador francés Georges Bataille. Sus páginas reúnen, quizás, como en la obra de la artista Sofía Torres Kosiva, tres de las principales obsesiones: el surrealismo, el sexo y la muerte. Dichas ideas encerradas o enfrentadas a la fe, expugnan y transgreden cada una de las normas del comportamiento sexual, convirtiéndose en la encarnación  misma del “deseo inconsciente” en la evocación perenne de la perversión sin filtro, de la irrefrenable caída en el “pecado” o  de la débil y delgada línea del placer libre como expresión y víctima innegable”.

 

La elección de este formato de intervención espacial performática, durativa pero efímera (la obra en el recorte peculiar que tuvo el miércoles 13 de agosto dura tres horas) también es toda una apuesta. Algo fantasmagórico queda sopesando el aire luego de que algo muy vibrante lo atravesó, y en vez de quedarse instalado desde la objetualidad artística y curatorial prefiere pasar como un rayo, proponerse como una experiencia acuciante que deja marcas en los espectadores y en la propia artista; los rincones de este museo siguen resonando en los ecos de la voz de Sofía, en toda la pesadez de su memoria, incorporados para siempre.

 

Sofia Torres Kosiba nació en 1974 en Córdoba. Su obra actual viene de un largo proceso en el desarrollo de esculturas blandas y art toys, primero de manera exclusiva para coleccionistas y finalmente estructurando “mundosofia” que será su marca durante más de 15 años. Se suma a esto una formación que se nutre de diferentes disciplinas. Estudia diseño gráfico en Aguas de la Cañada e ilustración en la Escuela Lino Eneas Spilimbergo. Cursa también Bellas Artes y Psicología en la UNC.  Gestiona y participa en diferentes proyectos artísticos y culturales y expone sus esculturas en muestras colectivas de Rosario, Venado Tuerto, Buenos Aires, Italia, Canadá, París y Córdoba. Actualmente reside en Córdoba donde es parte del programa federal para las artes “Art Boomerang”. Su camino escultórico se conecta con la instalación, el vestuario, la performance y el diseño.

 

Museo Genaro Pérez
Gral. Paz 33, Córdoba. Argentina.