El Festival de Locarno recibe al cine argentino

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Locarno es mucho más que la capital del cine Suizo. Cada año se impone como un Festival cuya marca es su apuesta al Cine Independiente. Con dos secciones oficiales (17 en Concorso Internazionale y los 15 restantes en Cineasti del Presente), Locarno intenta ser una oferta cultural de carácter internacional, consciente de que el camino es sin duda trabajar, para crecer continuamente. En donde se dan cita algunos de cineastas de amplia trayectoria, como Pedro Costa, Paul Vecchiali, Martín Rejtman y Eugène Green dentro de la Competencia Oficial.

 

La princesa de Francia (Argentina/2014, 70′), de Matías Piñeiro. ?Competencia Oficial.

La princesa de Francia de Matías Piñeyro abrió la Competencia Oficial retomando el clave de comedia las relaciones amorosas y los roles femeninos de Rosalida y Viola cerrando de esta manera su trilogía (Las Shakespereadas) basada en la obra de Williams Shakespeare, donde se mezcla la ficción teatral con las particularidades del trabajo actoral y la pintura ( filmado en el Museo Nacional de Bellas Artes.princesa1

Un muy buen trabajo de 8 años. No obstante al tener mucho juego con el lenguaje focalizado en las rimas y con un registro coloquial contínuo, se pierde en su traducción mucho del sentido, que se escapa en un registro que no reconocible y por lo tanto difícil de apreciar en su dimensión artística. No obstante diventa en un pequeño gran film, el cual sigue consolidando a Matías Piñeyro, como uno de los referentes de lo mejor del cine argentino actual.

 

Dos disparos (Argentina-Chile-Alemania-Holanda/2014 de Martín Rejtman (Competencia Internacional)

Regresa estrenando en Locarno otro de los directores consagrados de la cinematografía Argentina ( Rapado y Los guantes mágicos) con el objetivo de construir esta vez una comedia. Dentro de la cual se filtra el drama de una parte de la clase media de nuestro país.Dos_disparos_Rejtman_1_600

 

Dos Disparos es un film coral que arranca con una escena, donde un adolescente que regresa a su casa de una discoteca. Mientras corta el pasto encuentra un revólver escondido en un garaje y se pega un tiro en la cabeza y otro en el estómago, salvándose milagrosamente. Esto dará lugar a una serie de reacciones de la familia, amigos, descocidos, y compañeros de un terceto de flauta, donde la estrategia de narración es sin duda una concatenación de escenas que nos remiten al absurdo, marca del humor de Rejman en toda su filmografía. Donde va armando una especie de puzzle, donde las pequeñas acciones de sus personajes van diseñando una historia, donde el patetismo se convierte en su característica esencial.