Itineraria EAC T15: Mónica Rojas “Reminiscencias para salvar el olvido”

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EAC de Montevideo: cárceles devenidas en espacio de arte, arte sobre restos, restos que escuecen su propia memoria, que no terminan de irse, que son imprescindibles, que es preciso olvidar, mal de archivo, libreta de notas donde guardar lo que precisamos dar de baja, lo que los artistas retoman. Retazos de lo que está y se encuentra.

En 2013, y al ser convocada para participar de uno de los 10 site specifics del EAC por parte de Itineraria, la artista visual Mónica Rojas (Buenos Aires, 1964) se carga al hombro sus elementos y parte a caminar el lugar, portando, a saber: cámara de fotos, lentes, cuadernos, lápices, cartera que lo guarda todo, rulos frondosos, toque ropa animal print + borsegos, y entra a la cárcel, no al centro de arte contemporáneo, no meramente, si no que entra a todo el predio, a los cascotes, a los cerrojos oxidados, a los tablones podridos, a los ladrillos, en suma: al presidio. No al museo, a los restos que hay debajo, a develar arqueologías para captar intimidades, a pesar de todo, la presencia en la ausencia, lo que queda de los cuerpos que habitaron ese espacio, la fotografía corporal incorpórea de quien ya desapareció, de lo que, como diría Roland Barthes, nos viene a decir, así de terrible: alguien estuvo aquí, su perfecto retrato, su recuerdo inmortal, eterno, dado que ya no estará.

El resultado es un relevamiento espacial, absolutamente vivencial además, donde cualquier pretensión de ojo mecánico se diluye, porque si algo logra Mónica (cfr, si no, su serie Circunvalación del olvido, de 2012, o Interiores, de 2011) es hacer hablar lo que retrata, o quizás, poder leer en el presente las huellas de lo que se fue.  No hay ojo mecánico en esta artista preciosista que escarba el registro hasta dejarlo en su punto justo, porque hay un deliberado trabajo estético y conceptual.

En el caso de la intervención que realizó especialmente para el EAC de Montevideo, dos cosas me conmueven profundamente. Una, la inversión del panóptico carcelario que Mónica logra, con sus fotografías, enfrentadas en las paredes laterales, donde el punto panorámico se vuelve extraño, cerrado y múltiple a la vez, simétrico y excéntrico, el panóptico que correspondería al vigilado, al encerrado, al que transcurre su vida sin chance de sentirse poderoso por el privilegio de la visión. Es la visión del que no puede ver, el castigo del preso, su denigración humana. Son fotografías desde el des-control, desde la imposibilidad de restaurar un territorio, porque el encerrado lo ha perdido, territorio es entrar y salir, territorio es vagabundear, y estas fotografías de Mónica son intransitables, agobiantes, de perspectivas claustrofóbicas. En la visita guiada del viernes, un caballero (cuyo nombre desconozco pero al que agradezco su lucidez) apuntó un detalle clave, dijo: Piranesi.

 

La segunda cosa que me conmueve es que Mónica con su video, con todo el paso cansino del montaje que le da un ritmo poético tan particular, y la música bella y lacónica que eligió (ese tema especialmente compuesto por Ruben Travierso e interpretado en bandoneón por el maestro Rodolfo Daluisio), con esa descripción casi de catálogo de imágenes, me hace preguntarme, sintiendo el peso de la celda en mi propio cuerpo: ¿cuál es el infraleve de una cárcel abandonada? ¿Qué rastro deja un cuerpo encerrado, qué calor puede emitir, cómo hace un preso para dejar una impresión allí, cuando ya no esté? Porque no hay otro cuerpo que lo perciba, que lo recuerde, ¿dónde quedan los afectos que no existen, cuál puede ser su luz, cuál la estela, el rastro de la gente que, sin desearlo, tuvo que estar allí?

La celda que interviene Mónica es una celda de preguntas, que es como decir, es una celda que libera, y es quizás uno de los puntos visualmente más conmovedores del recorrido de esta propuesta, porque además aporta el lado auto referencial, reconstruye la subjetividad en la lectura de la arquitectura a intervenir y planta un nexo con el pasado de ese espacio que lo muestra vivo y vibrátil.

 

Link a la página de Mónica Rojas, para ver su trabajo, cliquear aquí

 

Mónica ROJAS, “Reminiscencias para salvar el olvido” (2014)
Instalación. Fotografía y video.
Itineraria: 10 Mujeres. 2 Territorios. Artistas intervienen las celdas del EAC.
Hasta el 25 de octubre.
Arenal Grande 1930 esq. Miguelete, Montevideo
Horario Mié – Sáb: 14:00 – 20:00 / Dom: 11:00 – 17:00

 

Ilustra la nota: Fotografía de la propia artista sobre su intervención. Subsuelo EAC, Montevideo, agosto 2014.