Claudio Pansera: entrevista sobre el 13º Festival Internacional de Cuentacuentos

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Claudio Pansera –gestor cultural, investigador, docente, editor– coordina la organización del 13º Festival Internacional de Cuentacuentos, una excelente manera de salir de los centros de consumo cultural establecidos, de conquistar nuevos espacios para llegar a nuevos públicos, en palabras del propio organizador.

¿Qué novedad presenta este festival con respecto a los anteriores?

Este año hay una apuesta a introducir cambios en tres aspectos fundamentales, pensando específicamente en el mundo de la narración oral en Argentina y lo que yo considero como las necesidades actuales. Por un lado, en cuanto a la temática, este año introducimos la idea de “cruce de disciplinas”. Ya desde el nombre que modificamos, queda claro que apuntamos al contacto con las nuevas tendencias verbales. Creo que hay muchos campos artísticos que están dispuestos a compartir su experiencia de gestión, producción artística y captación de públicos. Por eso este año, además de la programación específica de narración oral escénica, también programamos espectáculos donde la música, el teatro, la danza, el clown y la palabra escrita también tienen un lugar importante.
»El segundo aspecto es la programación de una serie de actividades teóricas que ayuden a reflexionar sobre este campo. Ya no basta simplemente con realizar funciones; es necesario reflexionar sobre lo hecho hasta aquí y poder absorber la experiencia de tanta gente que ha venido trabajando. Por esto es que hay invitados experimentados para dar conferencias, como Jorge Dubatti, reconocido teórico teatral, y José Pellucchi, fundador de Payamédicos. También habrá espacios de mesas redondas sobre el cuento como herramienta de transformación social, a partir de las valiosas experiencias de trabajo. Y También realizaremos reportajes públicos a reconocidas narradoras, de larga trayectoria, como Ana María Bovo y Ana Padovani.
»El tercer aspecto novedoso de este año es que abrimos una convocatoria internacional para ser parte de la programación. Hasta aquí, nos habíamos manejado solo por invitación directa. Pero la convocatoria y las numerosas respuestas que hubo nos permiten ampliar los alcances, dando la posibilidad de conocer a mucha gente talentosa nueva o que habitualmente trabaja por fuera de los circuitos de la narración oral tradicional.
»En resumen, creo que los cambios responden a una mirada de algo casi inédito: la generación de políticas culturales sobre la narración oral. Ya no es solo el trabajo de los artistas o productores. Hace falta pensar la narración como una disciplina con necesidades específicas para crecer, mirando las necesidades de público, de producción artística y financiamiento.

A partir de los lugares donde se realizan las actividades, ¿sentís que es necesario expandir el circuito cultural más allá de los tradicionales como el centro de Buenos Aires o Palermo?

Este festival nació en las orillas. En 2002, gente amiga que trabajaba en Morón me propuso que diseñara festivales sobre nuevas tendencias escénicas. Armé un par de festivales, uno de ellos, la 1° edición de este festival de Cuentacuentos, con carácter regional. Al año siguiente, ya funcionaba la 2° edición con base en Capital y tres municipios del conurbano. Desde ahí, cada año vamos llevando la propuesta a distintos municipios, Creo que recorrimos casi todos los cordones del conurbano, en estos 12 años pasados. La Plata ya es sede de una propia versión, como un mini festival que seguiremos apuntalando. Y además, a través de contactos con gente de teatro, realizamos festivales paralelos en todas las regiones del país: Salta, Jujuy, Tucumán, Misiones, Chaco, Corrientes, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Neuquén, Ushuaia. Y algunos años también cruzamos las fronteras a Paraguay, Uruguay y Chile. Cada año presenta oportunidades propias que vamos estudiando.
»El consumo cultural es tradicionalmente fuerte en las grandes ciudades. Pero desde nuestra asociación, hace muchos años que venimos trabajando por fortalecer las artes fuera de los circuitos tradicionales. Apoyamos de distintas formas a grupos y salas de las periferias, producimos investigación y publicamos sobre la producción en las periferias. La marginación es muchas veces un estado mental provocado. Luchamos por expandir fronteras.

¿Para vos qué implica contar un cuento?

Para mi contar un cuento es seducir el niño interior del espectador a través de las palabras. Acariciar sus recuerdos, estimular imágenes no soñadas aún, o sea, construir una relación en ese momento y lugar que se comparte, donde la comunicación fluya. Van palabras, regresan emociones. Sería el convivio teatral del que habla Jorge Dubatti.
»Tenemos que diferenciar lo que es el cuento del chiste, que mucha gente que no conoce la narración oral suele confundir. El chiste siempre es breve y apunta a producir un efecto inmediato (la risa). El cuento responde a formato de dramaturgia teatral, puede ser drama o comedia. Pero sobre todo, apunta a los detalles para ir construyendo, junto al otro, una imagen interna completa. El chiste te dice “Se encuentran un chico y una chica en una plaza…”. El cuento te pide que describas a ese chico, la chica y la plaza, sus historias personales y detalles del entono que pueda servirnos para construir nuestra visualización emotiva.

¿Cómo se sostiene la oralidad en una cultura que tiende a lo visual?

No creo que se pierda la oralidad. En todo caso, se va adaptando a las nuevas costumbres y modas. Pero hace demasiadas decenas de miles de años, desde antes de muchas civilizaciones enteras y sus logros, la esencia del género humano sigue siendo la misma: una persona que cuenta y alguien que quiere escuchar. Es un canal distinto el auditivo. Por estos días, donde la tecnología aumenta enormemente la importancia de lo visual, puede haber muchas formas de seducción de la mirada, tan necesaria para captar atención, generar modas y producir consumidores. Pero así y todo, en los momentos íntimos, uno sigue deseando escuchar. Eso es innato de los mamíferos: nacen, y tienen un tiempo de ser protegidos por su madre y su vínculo es la palabra (en los humanos); esa comunicación tan profunda es irremplazable luego, por más que se produzcan otros estímulos a los otros sentidos. La palabra adecuada calma, agrada, seduce, asombra, repara, excita, entristece o alegra. Ahí reside la magia de los cuentos.

¿Quiénes son los destinatarios del Festival?

Creo que aquí se genera un vínculo muy especial entre quienes participan de una función, sea como artistas o como espectadores: todos son participantes. Tratamos de romper con la idea del artista como genio inalcanzable. La creación está al alcance de cualquiera que pueda trabajarla, si tiene los estímulos adecuados. Así que la idea es que cada función sirva como disparador para mucha gente que puede descubrir en el arte de contar cuentos una forma fácil de acercarse al mundo de las artes escénicas, aprovechando sus recursos naturales. En el fondo, hay mucho del animarse a jugar y, en esos juegos, explorar las posibilidades creativas de cada uno. Y los artistas que invitamos deben saber que son parte de un proceso. No buscamos estrellas, sino personas con sensibilidad y talento dispuestos a compartirlo. El arte, en este caso los cuentos, debe servir para mejorar las realidades donde se presente.

Para terminar, Claudio nos da detalles de la programación del Festival: «Este año tendremos una programación muy amplia. Algunos de los espectáculos que podemos destacar serán “Musitando palabras de amor”, de Raúl Cuevas; “De Evas, Adanes y otros desmanes”, de Betty Ferkel y Roxana Drucker; “Cuento q’epe” un espectáculo teatral de cuentos del mágico mundo andino, del peruano Nino Mirones; y la también peruana Flor Canales Bastidas ofrecerá “Cuentos desde la oscuridad”. Desde Venezuela, Pía Córdova presentará “Delicias latinoamericanas: de sirenas, fuego, animales de nuestras selvas”, para todo público, y “Juegos de amor poder y placer… en la tradición oral”, para adultos. Llegado desde la vecina orilla, Ignacio Martinez ofrecerá “Palabras uruguayas para vos”. La reconocida actriz Luisa Calcumil acercará su obra “Folil” (Raíz), un repertorio de narraciones cantadas de cuño Mapuche y la composición en escena de una narradora anciana indígena, Abuela Ciriaca. El dúo de juglaresas mendocinas La Fragua ofrecerá sus cuentos cantados con aires medievales. Además una numerosa cantidad de narradores aportará sus repertorios personales en cada función programada».