Guardianes de la galaxia

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El tanque norteamericano de cada semana esta vez decepciona.

Guardianes de la galaxia” (“Guardians of the Galaxy”), de James Gunn,  inició su exitosa carrera comercial hace una semana. Un imprevisto viaje impidió a este cronista hacer la crítica el jueves de su estreno. Ya conocidas las primeras cifras de taquilla y las críticas locales y del exterior (sobre todo norteamericanas), sorprende la generosidad de las mismas frente a lo visto en una sala cinematográfica local.

Lo primero que puede decirse es que el “tanque norteamericano de esta semana” no deslumbra por su originalidad ni por el interés de la trama. Una fórmula repetida en este tipo de películas es la de reunir a un conjunto de personajes, en este caso cinco, algunos humanos y otros seres fantásticos.

Entre los primeros está Peter Quill, el poco carismático actor Chris Pratt, a quien se ve en la primera escena junto al lecho de su moribunda madre. Ese día será transportado hacia la galaxia del título y se reunirá muchos años después con Gamora (Zoe Saldana), una mujer humanoide de tono verdoso y con Drax (Dave Bautista), un gigante tatuado que desea vengar la muerte de su esposa e hija. Para completar el quinteto se agrega Groot, una especie de árbol con movilidad (voz de Vin Diesel) y un muy poco gracioso mapache o lobo, vaya a saber qué es, quien en los subtítulos es mencionado como un hampster (voz de Bradley Cooper).

La historia es muy convencional con “buenos” (los guardianes) y diversos grados de “malos”. Obviamente los primeros vencerán y para colmo de la mala suerte al final se nos anuncia que pronto volverán.

Entre los muy malos está Ronan (Lee Pace) mientras que Michael Rooker compone a Yondu, que no es tan malvado. En otros roles da pena ver a Glenn Close e incluso a John C.Reilly y Benicio del Toro desaprovechados.

Lo único que salva a la película de una debacle total son los efectos especiales y quizás la música rockera que sirve para que Peter Quill, alias Star Lord, ensaye algunos pases de baile de música de los ochenta que le salían mucho mejor a Travolta hace varias décadas. El problema es que Chris Pratt no resulta muy gracioso como tampoco lo es el repetido “yo soy Groot” que expresa dicho personaje homónimo y que recién al final cambiará por el poco original “todos somos Groot”.

Es probable que muchos adolescentes disfruten de esta poco imaginativa película de Marvel, que ya ha dado productos mejores como “Hulk” o “Iron Man” y algunas de sus secuelas.

En todo caso en esta oportunidad faltó creatividad, imaginación y humor por lo que “Guardianes de la galaxia” quedará como un producto comercialmente exitoso pero artísticamente pobre y decepcionante.