Horacio o la inmovilidad

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Horacio o la inmovilidad, una obra de Gabriel Penner con la dirección de Silvia Piccoli, se presentó a fines de Julio en el Centro de Artes Ícono (Olivos). Una pieza cargada de simbolismo y de una gran profundidad poética, que conduce a la construcción de múltiples reflexiones sobre el hombre, sus fantasmas y su destino.

 

El movimiento de la inmovilidad

Horacio o la inmovilidad se ubica en el marco de un mundo irreal, pero donde se exponen emociones y sentimientos muy reales y  extremadamente humanos. En ese contexto, la obra plantea la historia de Horacio, un hombre reflexivo y atormentando por sus propios pensamientos que ha tomado la decisión de dejar de moverse. Su inmovilidad como decisión pone en jaque muchos de los conceptos sobre la vida y las razones de existir y modifica notablemente las relaciones con su entorno y las personas que lo rodean.

El impacto que produce la inmovilidad del ser, va desembocando en una serie de pensamientos filosóficos respecto a la condición humana. Allí entran en juego el movimiento y su relación con lo posible, lo imposible e incluso lo “aposible”. La inmovilidad de este personaje nos hace preguntarnos si se trata de un símbolo de cobardía o de valentía por atreverse a ir en contra de la corriente, en contra del movimiento. El movimiento de la inmovilidad, no como un oxímoron, sino como la decisión vanguardista de dejar de hacer y no por ello dejar de ser.

Esta pieza está cargada por un gran simbolismo que nos lleva a pensar en el significado de cada detalle, a encontrar el sentido profundo detrás de cada palabra, de cada gesto y de cada personaje. En esta dinámica hay tres personajes que confrontan al protagonista, intentando insertar la duda en su mente, cuestionar su inmovilidad. Lo interesante al respecto es que cada uno de ellos plantea una visión particular y distintiva, que se desprende de sus distintas ideologías. En ese juego en el que Horacio centraliza lo poético es enfrentado por el sentido común visible en el personaje de su esposa, la religión o la espiritualidad corporizada en otro de los protagonistas y la ciencia en otro de los personajes. Desde estas posiciones y con los argumentos propios de sus ideologías confrontan y cuestionan la decisión de Horacio ya que ésta va en contra de sus conceptos.

A nivel estético existe una fuerte carga expresionista, observable fundamentalmente a nivel de maquillaje que resulta muy acorde a la dinámica de la obra, exaltando la personalidad de cada protagonista y dotándolo de una carga de irrealidad que potencia los efectos de la obra. Además se destaca dentro de la puesta el trabajo de iluminación, que a partir de pocos focos de luz logra un destacado juego de luces y sombras que complementa muy bien los elementos de la escenografía.

Hay un excelente trabajo en la actuación de Santiago de Belva, María Paula Compañy, Carolina Graff y Luis Gec, que componen personajes muy interesantes y particulares. Se destaca además un gran trabajo de expresividad corporal que logra múltiples matices, justamente reforzando la inmovilidad de Horacio rodeándola de movimiento.

Se trata sin dudas de una obra reflexiva y filosófica donde gran parte de la potencia se canaliza en el discurso, un discurso donde la retórica resalta en sus múltiples expresiones, consolidando un fenómeno artístico que plantea interesantes aristas para  pensar respecto a las razones y motivos que mueven al hombre.

 

Para conocer más sobre la obra y las próximas funciones ingresar a: http://horacioolainmovilidad.blogspot.com/

 

Ficha Técnica

Dramaturgia: Gabriel Penner Dirección y Puesta en escena: Silvia Piccoli Actúan: Santiago de Belva, María Paula Compañy, Carolina Graff y Luis Gec. Iluminación-Asistencia Técnica: Manuel Jorge Bareiro Escenografía-Vestuario: Grupo Ícono Teatral Música Original: Mariano Barreiro