Ya estoy solo, un ángel para tu soledad

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Ya estoy solo, del grupo rosarino Hijos de Roche,  formó parte de  la última Edición del Festival de Teatro de Rafaela y se vuelve a presentar en Rosario desde este fin de semana. 

 

“Se nubla y se desnubla. Me hundo en mi carne. Me hundo en la iglesia de desagüe a cielo abierto en la que creo. Espero la resurrección – espero su estallido contra mis enemigos – en este cuerpo, en este día, en esta playa. Nada puede impedir que en su Pierna me azoten como cota de malla – y sin ninguna Historia ardan en mí – las cabezas de fósforos de todo el Tiempo.” Héctor Viel Temperley. Fragmento de Hospital Británico

 

La cita parece caprichosa, quizá lo sea, pero ese devenir intenso de palabras que es Ya estoy solo me recordó (Perdón por el yo, tan tan yo) al inefable Viel Temperley y sus particulares referencias a Cristo, su misticismo, la prevalencia del agua y, en fin, su poética que se desborda en el cuerpo y en el espacio. También la presencia de un ángel que acompaña el recorrido (de vida, de muerte, de tiempo) es llamativo, evocador, atrapante; se liga sin querer, para mí, desde un lugar indómito de la memoria.

Ya desde el título, la obra se corre de los sentidos esperables. En escena vemos a una mujer contar su historia de soledad, una soledad que la trasciende y trasciende también su pertenencia de género porque es universal, imperecedera, es una soledad de muerte. El relato, oscuro, complejo, muy difícil de materializar (de teatralizar), cobra vida, sin embargo, en el cuerpo de Elisabet Cunsolo que se apodera del espacio y despliega en él cada palabra.

Espacio y cuerpo hablan por sí solos. El espacio nos anuncia un estado de cosas ya resueltas, ya concluidas en el encierro. Una especie de cámara Gesell transforma su sucesión de crímenes en una confesión que no pide perdón sino alguna redención posible. Y nos convierte a nosotros, espectadores, en testigos, en mirones y, un poco, en cómplices de esa desolación. Del mismo modo, el cuerpo de la protagonista traduce heridas del alma y hace carne lo que dice tan arrebatadamente, con tanta furia y tanta pena. Espacio y cuerpo potencian la fuerza poética del texto.

“Para leer Hospital Británico hay que perder la cabeza” dijo Tamara Kamenszain sobre el libro de Viel Temperley, para presenciar el viaje alucinado que supone esta obra, un poco también. El delirio místico atraviesa las acciones de  la protagonista. Esas acciones del pasado llegan a nosotros en la gestualidad, en los cambios en la voz, en los movimientos de una actriz dotada de múltiples recursos para conmover, sorprender y  provocar piedad. Así, conocemos  un set de filmación, escenas de una película, otros personajes. Todo se vuelvo puro presente, puro ahora, como la poesía.

Este nuevo trabajo de  Hijos de Roche cuenta con la dramaturgia de Romina Mazzadi Arro y la dirección de Paula García Jurado. Junto con Elisabet Cunsolo, repiten el exitoso trío que conformó la maravillosa Baby Jane y también el  talento, el profesionalismo y  la belleza que mostraron en aquel trabajo.

Ya estoy solo logra representar lo (casi) irrepresentable;  es un camino de redención,  la búsqueda de visibilidad de una mujer que se desdobla y – parafraseando a Viel – abraza al ángel que hizo con sus manos.

 

Ficha técnica

Dramaturgia: Romina Mazzadi  Arro Actúa: Elisabet Cunsolo Puesta en escena: Romina Mazzadi Arro y Paula García Jurado Dirección: Paula García Jurado Asesoramiento y montaje técnico: Alejandro Ghirlanda y David Giménez Vestuario: Norma Longo Fotografía y diseño gráfico: Diego Stocco Producción general: Hijos de Roche Funciones: Viernes y domingos de agosto y septiembre, a las 21 hs en Espacio Bravo, Salta 1857, Rosario.

*Este espectáculo formó parte de la Décima Edición del Festival de Teatro de Rafaela.