La prueba de lo contrario: ¿quién tiene la verdad?

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La prueba de lo contrario es una comedia dramática, escrita por el autor suizo Olivier Chiacchiari, en la que no falta la ironía y donde el concepto de verdad aparece relativizado. Cuatro intrusos llegan a un pueblo persiguiendo a Teo, uno de sus habitantes. A partir de este momento, se suceden diez hipótesis diferentes acerca de la causa de esa persecución y empiezan las revelaciones acerca de cada uno de los seis personajes.

Melina Marcow, la directora, comenta que “el relato se presenta en capas que se superponen creando una trama que se organiza a partir de especulaciones, supuestos, omisiones y malos entendidos”. Estas diferentes hipótesis se potencian a partir de la puesta en escena, una escenografía móvil que se va desplazando delante de los ojos del espectador, y cada uno de sus movimientos implica la aparición de una nueva porción de verdad. Los personajes –Teo y su amigo, y dos matrimonios– cuentan siempre la misma historia pero abordada desde diferentes puntos de vista, teñida entonces de subjetividad y parcialidad.

Por su mismo argumento, La prueba de lo contrario tiene un ritmo vertiginoso creado a partir de los diálogos, a los que el espectador debe prestar mucha atención para poder comprender los lazos que unen a los personajes y los móviles de sus comportamientos. Como ocurre a diario en nuestras vidas, la verdad nunca se nos da de manera completa e indubitable, y cuando creemos haber llegado a alguna certeza, esta se derrumba frente a la aparición de una nueva versión de los hechos que nos hace dudar. En este sentido, las actuaciones de Marcos Ferrante, Javier Pedersoli, Fernanda Pérez Bodria, Eduardo Iacono, Natalia Olabe y Martín Speroni son fundamentales para sembrar la vacilación en el espectador. Cada uno logra darle individualidad a su personaje y maneja a la perfección el registro necesario para una comedia dramática.

La prueba de lo contrario 1

La obra también trabaja con los conceptos de ficción y realidad. Asistimos a un espectáculo en el que aparece un narrador en escena que se dirige directamente a nosotros y nos invita a mirar lo que ocurre en un pueblo como cualquier otro, con vecinos similares a los de cualquiera. Si bien el recurso de la representación dentro de la representación tiene una larga historia no solo en el teatro, sino también en la narrativa, aquí se resuelve de manera muy original el entrelazado entre ese narrador y lo que conocemos a partir de los diálogos.

La prueba de lo contrario es una obra para ver, para sonreír por momentos y para cuestionarnos una visión esquemática y unívoca sobre la verdad. Aunque relacionadas con la narrativa, podemos recurrir a las palabras de Juan José Saer en El concepto de ficción: “… en las grandes ficciones de nuestro tiempo, y quizás de todos los tiempos, está presente ese entrecruzamiento crítico entre verdad y falsedad, esa tensión íntima y decisiva, no exenta ni de comicidad ni de gravedad, como el orden central de todas ellas, a veces en tanto que tema explícito y a veces como fundamento implícito de su estructura”.

En síntesis, una propuesta original e interesante; una opción para que el teatro sea una buena salida no solo para los fines de semana.

Ficha técnica

Actúan: Marcos Ferrante, Javier Pedersoli, Fernanda Pérez Bodria, Eduardo Iacono, Natalia Olabe y Martín Speroni
Vestuario: Juan García y Aldana Della Sala
Escenografía: Julieta Potenze
Asistente de escenografía: Tomás Fage
Diseño de luces: Rocío Camiri
Fotografía: Ana Bárbara Iglesias
Difusión: Leandro Martínez Depietri
Asistencia artística: Maia Minovich
Dramaturgia: Olivier Chiacchiari
Dirección y Puesta en escena: Melina Marcow

Jueves a las 21, en El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960
Entrada general $120 y $70 (descuento a jubilados y estudiantes). 2×1 con Club La Nación. Reservas: 4862:0655
http://www.elcamarindelasmusas.com/plays/view/161