Festival de Teatro de Rafaela 2014

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Son sólo números: 10 años, 221 obras en su historia; 6 días, 32 obras, más de 70 funciones, 7 subsedes, 22.000 espectadores, en esta décima edición. Corrijo, no son sólo números o, mejor, nunca los números han reflejado de modo tan notable la calidez, el esfuerzo y la prepotencia (la única posible cuando se persiguen sueños colectivos) de trabajo. Sostener en el tiempo un proyecto cultural de esta envergadura supone decisiones políticas consistentes y también el apoyo (o la disidencia, desde la que se puede también construir) de una ciudad que respira teatro. No son sólo números. Detrás de toda cifra sorprendente está Rafaela que, como Capital Provincial del Teatro, disfruta, siente, brilla, sonríe, imagina, comparte, suelta, sueña, baila y aplaude este fenómeno que no para de crecer y que se materializa en largas colas para comprar entradas, salas llenas, espacios no convencionales intervenidos, calles colmadas de carteles, molinetes coloridos y  miradas expectantes.

Señaló Marcelo Allasino, actual Secretario de Cultura y mentor de este encuentro, en el acto de inauguración: Este festival es un hecho maravilloso para confirmar que los sueños se transforman en realidad y que la resistencia es una de las formas en la que esos sueños se plasman.  Porque este festival es un espacio de resistencia. Resistencia del público de toda la región, que adhiere masivamente y apuesta por un teatro sin figuras televisivas ni éxitos de taquilla.  Un espacio de resistencia para artistas de todo el continente, que lo apoyan con honda emoción, sean programados, o no.  Para los críticos y periodistas, que siguen escribiendo comprometidamente en diarios, revistas, o páginas web. O blogs, o donde sea.” Sus palabras traslucen su lucha y su generosidad. Allasino posa su mirada en los otros, lleva adelante un proyecto colectivo donde lo esencial es la necesidad del otro, la búsqueda de lo mejor que cada uno puede dar. Piensa en achicar brechas,  en acortar distancias. “En escena lo importante es el otro” dijo alguien alguna vez y esa frase se aplica con mucha naturalidad al quehacer de este actor, bailarín y creador del grupo de teatro independiente rafaelino La Máscara, que devino gestor cultural a puro riesgo, deseo y amor por el arte. Todo lo dicho se palpa en su amabilidad en el trato con la gente, en el reconocimiento del trabajo de su equipo, en sus acciones de gobierno. Nos basta pensar en el Complejo Cultural del Viejo Mercado, donde funcionarán las escuelas de arte de la ciudad, para tener noción de esas batallas ganadas a otros intereses más mezquinos, más personales.

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Marcelo Allasino, Secretario de Cultura de Rafaela y mentor del Festival.

 

Tendiendo puentes

El festival de teatro de Rafaela (FTR) programó este año obras de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, Uruguay, España y una coproducción entre el Teatro Nacional Cervantes y la Municipalidad de Rafaela con elenco íntegramente rafaelino (Proyecto landia). Se tendieron puentes entre provincias, entre artistas, entre críticos y artistas (en las mesas de devoluciones), entre críticos (en las presentaciones de libros, en los almuerzos), entre artistas y el público. De este modo, el FTR crece y no deja de crecer, se expande en emociones, en alcances y también geográficamente. Los puentes son simbólicos y también materiales. De contar con tres subsedes este año pasaron a tener siete: Ataliva, Clucellas, Colonia Aldao, Morteros, Pilar, Ramona y Suardi se apropiaron también de una fiesta que quiere ser de todos y que nadie se quiere perder.

Bom Bim Bam
Bom Bim Bam de Martín Palladino (Bs As) se presentó el miércoles 16 de Julio en Suardi

 

Públicos posibles

 El FTR piensa en públicos posibles, de todas las edades, con diferentes gustos e intereses, de diversos estratos sociales. Por eso se traslada, sale del centro y de sus cuatro salas convencionales (el Teatro Lasserre, la Sala de la Sociedad Italiana, el Centro Cultural la Máscara y el Cine Teatro Municipal Manuel Belgrano) y se desplaza a espacios no convencionales (el Club de Automóviles Antiguos y algunos recovecos del todavía no inaugurado Complejo Cultural del Viejo Mercado), se aleja un poquito más e instala una carpa de circo (perteneciente a Circo Social del Sur) con capacidad para 450 espectadores. Las entradas cuestan 40 pesos en las obras del centro de la ciudad y 20 en la carpa. Todo se mueve un poco más para llegar de forma gratuita a los barrios en  las sedes vecinales o en las plazas. En ningún caso se subestima al público, a estos públicos construidos a puro coraje y desenfado, se le ofrecen espectáculos de calidad para toda la familia, para pensar y ser pensados. Así, pudimos ver en la Carpa de Circo obras bellísimas como Circo Itinerante del ya mencionado Circo Social del Sur (Buenos Aires) o Rumbo, un viaje circense de las Compañías Simpañia y Levelibular (Córdoba). Poesía, destreza física y mensaje social se combinan para cautivar a grandes y a chicos por igual. En las vecinales se pudieron ver, entre otras, Romeo y Julieta de bolsillo por la Compañía Criolla (Buenos Aires) y Un Cuento Negro por la Compañía Teatral Tres Gatos Locos (Buenos Aires), dos obras profundas y encantadoras. Basta sólo recordar ciertas intervenciones de  los chicos, ciertas caras de alegría o de sorpresa para entender que ahí está el futuro, espectadores dispuestos a ver cada vez más, a exigir cada vez más y a disfrutar cada vez más.

Circo social del sur
El Circo Social del Sur realizó funciones de Circo Itinerante en la Carpa de Circo, Pilar y Ramona.

 

Celebrar lo diverso

 En el FTR se puede ver de todo, literal. Este año esta afirmación siguió vigente. Pudimos ver obras de estructura más tradicional, obras más experimentales, autores clásicos o ya reconocidos y jóvenes valores que llegaron de la mano de La Bienal de Arte Joven de la ciudad de Buenos Aires, comedia, drama, humor, humor musical, danza, danza teatro, performances, unipersonales, circo, teatro de calle, etc.   Más allá de los géneros y de las discusiones que estas clasificaciones pueden suscitar, lo que se quiere señalar es la diversidad como valor, como punto de encuentro, como exigencia y como riesgo.

Es decir, las diferencias de poéticas, de estéticas, de lenguajes, de temáticas apuntan a agitar, a mover el avispero, a suscitar discusiones e intercambios ricos, en las mesas de devoluciones, en un café o en la calle.

32 obras, más de 70 funciones. Volvemos a la cifras sólo para destacar algunos espectáculos: La fiera, la leyenda de la mujer tigre de Mariano Tenconi Blanco fue ovacionada por la excelsa calidad de su actriz, Iride Mockert, y por el tinte poético que logra imprimirle a una temática terrible como la trata de personas y la violencia de género. Pajarito, de Oscar Navarro Correa, por el Grupo El  Enko Compañía Teatral (Mendoza), se mete en el mundo sórdido de un barrio del sur de Mendoza recreado en un pequeñísimo espacio del Teatro Lasserre; una obra conmovedora que encuentra belleza en los resquicios menos pensados. Ya estoy solo de Romina de Romina Mazzadi Arro, por el Grupo Hijos de Roche (Rosario), es un unipersonal asfixiante, desbordante y crudo como la actuación de la talentosa Elisabet Cunsolo, a quien pudimos ver en otra edición del festival con Baby Jane. Podemos destacar también Tebas Land llegada desde Montevideo, el espectáculo de clown, protagonizado por Leticia Vetrano, Fuera! y el unipersonal masculino Relato íntimo de un hombre nuevo de Martin Slipak. Fueron los encargados del cierre el Grupo Urraka con Kutumpra, un divertido espectáculo que combina humor y música ejecutada con objetos de la vida cotidiana, convertidos en instrumentos musicales.

Ya estoy solo
Elisabet Cunsolo en Ya estoy solo (Rosario) que realizó funciones en el Complejo Cultural del Viejo Mercado.

 

Seguramente en días subsiguientes nos detengamos en la crítica específica de algunas de estas obras. Por el momento, queríamos solamente hacer un racconto (aturdido, abrumado) de los días vividos desde el fervor y la alegría de ser parte de un acontecimiento teatral único en su tipo y, no nos caben dudas, el más importante del país.

Dijo Juan Parodi, director de la inquietante Mau Mau o la tercera parte de la noche, y uno de los invitados de honor del festival, algo así como que hacía teatro todo el año para poder  ir a Rafaela. Parece una exageración pero todo el que tuvo la oportunidad de asistir sabe que no y sabe además lo que significa exactamente ese enunciado.

Gracias, Rafaela, por tu calidez y tu hospitalidad.

 

 

 

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