Primer Festival Espacio Enjambre: entrevista con Victoria Schcolnik y Marcelo Carnero

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Desde el viernes 25 de julio hasta el domingo 27 de julio, se llevará a cabo el Primer Festival Espacio Enjambre. Hacia un afuera de la escritura. Espacio Enjambre es un pequeño centro de investigación sobre escritura, donde curiosamente antes funcionaba una fábrica de letreros luminosos, y es el lugar donde charlamos con sus directores: Victoria Schcolnik y Marcelo Carnero.

Victoria y Marcelo

¿Cómo nació la idea del Enjambre?

Victoria: los dos escribimos poesía y narrativa. A mí desde siempre me interesó pensar sobre la escritura, qué pensaron otros filósofos, abordar una idea de escritura más amplia, más allá de la literatura. Entonces, creamos Enjambre, armamos talleres y después se formaron ciclos, por ejemplo, Las cartas sobre la mesa con la tarotista Victoria Arderius; o el ciclo Rojo, centrado en textos y autores que toman al hecho criminal como materia prima de su escritura. También hicimos presentaciones de libros. Es un espacio distinto, no es un bar, no es una institución pública.

De alguna manera, la propuesta del festival sería mostrar estas actividades.

Marcelo: La idea del festival es volver un poco al origen del proyecto porque durante este primer año se presentó la disyuntiva de sostenerlo económicamente frente a seguir adelante con la idea original. Con el festival venimos a reforzar nuestra propuesta del principio.

Victoria: Tiene que ver con la escritura hacia el afuera. La escritura no es solo el trazo gráfico. Buscamos diferentes abordajes de la escritura: eso es expandirla hacia afuera. Queremos dialogar con otras disciplinas, dejarnos atravesar por otras disciplinas.

¿Cómo se manejan para armar los talleres: convocan gente o la gente es la que se acerca?

Marcelo: Hubo casos en que la gente se acercó a proponer cosas. En el caso de Victoria, la convocamos a un ciclo que ya estaba armado con otra tarotista. Mucha gente se acerca a proponer talleres, pero es complejo a veces entrar en la idea que tenemos nosotros de los talleres. Acá los llamamos “nodos” para diferenciarlos de un taller tradicional. Cuando los promocionamos, ponemos la explicación de lo que son los nodos.

Victoria: De todos modos, la gente que se acerca está en el borde, como Carmen Kohan con su obra Lucía en el Kamishibai, que combina títeres de papel y narración oral; o Clara Gábor con su ciclo La voz del ojo, que convoca a artistas plásticos que tienen que ver con la poesía visual, o con la escritura como soporte o con el soporte de la escritura.

Marcelo: Hay una intervención del espacio en la escritura.

Victoria: Por mi parte, yo vengo trabajando con una filósofa, María Alejandra Tortorelli, todo lo que implica esta nueva noción de escritura. Lo que sucedió este año es que tenemos actividades en las que siempre se cuela lo que queremos: que se vea que hay algo que no es tradicional.

Marcelo: Sin embargo, el enfoque de Enjambre no es endogámico. No queremos que sea elitista lo que hacemos.

¿Se podría hablar de una escritura performática en tanto cruce de discursos o de disciplinas?

Victoria: La realidad es que no nos gusta lo establecido. Por ejemplo, la periodista Silvina Friera va a hacer una entrevista diferente con la escritora chilena Diamela Eltit. Es vía Skype. Ella va a estar en su espacio, con sus cuadros, con su ambiente. Hablamos con ella en su lugar. En la mesa de narrativa joven también va a haber una artista plástica que es Clara Gábor.

Marcelo: Incluso los que escriben literatura son literaturas del borde: Diamela Eltit, Alberto Laiseca. Tienen una búsqueda particular; son estéticas que están buscando otra cosa.

¿Cómo dan a conocer su propuesta?

Victoria: Hacemos prensa. Tenemos un newsletter, una página web y nuestro Facebook que en estos momentos es lo más fuerte. Es algo inmediato que se comparte mucho. Tiene más alcance. Siempre la difusión es difícil porque no es una institución oficial. En cuanto al festival, no es algo masivo y, además, como es nuestro primer festival, queremos que sea algo cuidado e intenso.

Marcelo: También cada uno de los artistas que viene es gente muy convocante, por ejempo, Laiseca, Selva Almada, Liliana Herrero. Además, hay ciclos que ya probamos y que funcionaron muy bien como Rojo en el que la idea es ver cómo te parás frente a un hecho criminal. Es un ciclo fuerte por los casos que se tocan. Son encuentros potentes en los que se ponen en tensión realidad y literatura.

A lo largo de un fin de semana confluirán en el evento figuras reconocidas del ámbito literario y artístico como Alberto Laiseca, que narrará cuentos de terror en la piel de El Conde Laisek, la cantora Liliana Herrero, que conversará con la joven cantante Nadia Larcher acerca de la voz; el actor, director y actor Rubén Szuchmacher, el artista visual Pablo Lehman, el escritor Julián Lopez y la filósofa Alejandra Tortorelli dialogarán acerca de la escritura como materia prima, entre otros.

Se proponen actividades diversas como teatro Kamishibai para chicos, un diálogo de la periodista Silvina Friera vía Skype con la escritora chilena Diamela Eltit, lecturas de narradores contemporáneos, y se realizarán especialmente ediciones de los más exitosos ciclos de Enjambre: “Las cartas sobre la mesa”, donde la tarotista Victoria Arderius realizará una particular entrevista a la escritora Cecilia Szperling y “Rojo” el ciclo de lectura centrado en textos y autores que toman al hecho criminal como materia prima de su escritura, coordinado por los escritores Selva Almada y Marcelo Carnero.
Las jornadas del 26 y del 27 alojarán además una Feria de Libros en la que participarán las editoriales Eterna Cadencia, Adriana Hidalgo, Caja Negra, Mardulce, Gog y Magog y Viterbo; y también se presentará la muestra “Mudanzas -Cartografías de la memoria”, de María Laura Valentini.

¿Qué público es el que se acerca?

Victoria: En general es gente joven. A veces caen personas mayores que también se enganchan.

Marcelo: Está bueno que el centro se transformó en un espacio más de encuentro; la gente que viene después se queda en el bar y charla. Se transformó en un espacio más social en un momento en que se perdieron un poco los espacios sociales. Antes había más espacios para eso. La gente se queda hasta tarde hablando. En las presentaciones, se generó un espectro más amplio donde vino gente de otros lugares.

¿Qué expectativas tienen con el festival?

Victoria: Que venga gente, pero también que podamos ir instalando la propuesta. Que la gente vaya escuchando, mirando y experimentando la idea de la escritura. No nos planteamos la masividad. Ya esto es un montón.

Marcelo: Cuando empezamos teníamos expectativas más inmediatas, pero aparecieron cosas que nos enfrentaron con la realidad: la burocracia que implica un proyecto como el centro, lo empresarial que se pone en juego. Vamos viendo de a poco. Tenemos expectativas pero estamos en el paso a paso.

Victoria: Queremos ver también de poder repetir el festival. Como estamos en vacaciones, tenemos una obrita para chicos, pero lo que está bueno es que es una actividad para los chicos, pero después los adultos tienen una propuesta para ellos. Uno se acompaña al otro.

¿Sienten que vienen a llenar un espacio que estaba vacío?

Victoria: No es que queremos hacer algo que nadie hizo, sino expandir algo que nos gusta, algo por lo que sentimos pasión.

Marcelo: En un principio la novedad era lo más importante. Al principio había una expectativa con respecto a qué iba a pasar. Los talleres eran bastante novedosos, desde talleres de astronomía, hasta talleres de tarot. Pero también nos dimos cuenta de que novedad no es igual a éxito. No tenemos en la cabeza la idea de la evangelización, pero obvio querríamos que se expandiera, que la escritura pudiera tomarse de otra forma. Sacarla del lugar de que está.

Victoria: Sacar la idea también de que es propiedad de los escritores. La escuela, por ejemplo, prepara para lo básico de la escritura, no para la creación, para la imaginación. A mí me gusta lo que plantea María Teresa Andruetto, esto de que aprender a escribir no es solo tener competencias lingüísticas. La idea es hacer un trabajo más profundo.

Marcelo: El mundo viaja a una velocidad en lo que todo es muy visual. Entonces, está bueno poder vislumbrar otras cosas, aunque es mucho trabajo esto de ir por otro camino. Cuesta que la gente a veces no sea prejuiciosa.

Victoria: Un poco es sacar a la escritura de lo académico, del periodismo cultural. Desde chiquitos la escritura se relaciona con la tarea, con estar en clase. Hay que romper con esa asociación, con la pesadumbre de escribir. Yo doy talleres para chicos. Más allá del festival, en el centro seguimos con las actividades, los cursos, los nodos y las jornadas. Todos los sábados de agosto, por ejemplo, sigue Laiseca.

Los invitamos festival el fin de semana próximo. Una excelente oportunidad para leer la escritura, en palabras de Victoria y Marcelo, en las distintas formas que van desde las literarias hasta las caligráficas, atravesando soportes y apreciaciones como los ensambles vocales, las tramas celestes, la cartografía derivada del tarot, la aparición de las huellas de la luz en una imagen fotográfica. Habrá que cruzarla, entonces, con la intuición y las afecciones y el sistema nervioso y el flujo de la sangre.

Victoria Schcolnik

Nació en Buenos Aires, 1984. Es Licenciada en Comunicación y desarrolla su obra como escritora desde 2005. Desde el 2002 hasta el 2010 estudió pensamiento contemporáneo con la filósofa María Alejandra Tortorelli. También desde el 2002 hasta la actualidad, estudia danza con diversos maestros de distintas técnicas y estilos. Desde el 2007 hasta el 2011, se formó en escritura creativa con la psicóloga y escritora, Claudia Masin. Editó dos libros de poemas: El refugio (Abeja Reina, 2008) y Una tierra (Curandera, 2011). Desde el 2009 hasta la actualidad, dicta talleres de escritura creativa a niños y adultos. En el 2011 empezó a escribir El peso del cielo, una novela corta que continúa en proceso.

Marcelo Carnero

Nació en Buenos Aires en 1978. Es poeta y escritor. Tiene editados los libros: Tratado de cuerpo (Ediciones La Carta de Oliver, 2008), Sentido de la oración (Editorial Abeja Reina, 2010), Pequeño territorio de lo cierto (Curandera, 2011). En 2009, organizó el festival de poesía de Librería Eterna Cadencia. En 2010, junto a la poeta Marisa Negri organizó el Primer Festival de Poesía en la Escuela, que contó con la participación de más de cincuenta poetas de todo el país y la concurrencia de más de mil alumnos de distintas escuelas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. En octubre sale su primera novela editada por Mardulce.