Novelas góticas del siglo XX en el cine

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Hasta el 15 de julio continúa el ciclo Novelas góticas del siglo XX en el cine, en el Britsh Arts Centre –Suipacha 1333, CABA–, con entrada libre y gratuita. Las funciones son todos los martes de 17 a 20 horas.

El género gótico fue un movimiento estético que abarcó desde finales del siglo XVIII hasta comienzos del siglo XIX y que produjo un cambio en la percepción literaria de lo sobrenatural. De pronto el Neoclasicismo, que había venido de la mano del llamado Siglo de las Luces y que se había impuesto en todas las artes, se fue transformando en una visión donde primaban las emociones por sobre la razón. Fue el auge del Romanticismo. De ahí al goticismo hubo solo un paso. Ambos géneros encontraban en la vastedad del alma humana su principal herramienta de análisis y reflexión.

Inaugurado por la novela El Castillo de Otranto (1764) de Horace Walpole, culminó con Melmoth, el errabundo (1820) de Charles Maturin. En el medio hubo cientos de novelas y cuentos que brillaron por un cierto período de tiempo y que terminaron por consumirse en su propia incandescencia. La reiteración de tópicos (castillos embrujados, heroínas virginales salvadas a último momento, un héroe que se enamora de la pobre desdichada, malos muy malos, ruidos de cadenas y bosques sombríos) agotaron el género que, sin embargo, sobrevivió a su propia impericia y se transformó en, lo que luego se denominó, el Romanticismo oscuro y el género de terror

El género del filme gótico amalgama en otro lenguaje todas las características antes citadas. Ha existido desde hace tanto como el cine mismo. Usualmente se lo relaciona con películas situadas en castillos ruinosos, cementerios hechizados, y con ruidos atemorizadores; pero el horror gótico es mucho más que eso. Bajo este concepto cualquier película de terror con un decorado adecuado quedaría enmarcada dentro de lo gótico, pero en estos filmes los decorados recrean una atmósfera insana mediante la yuxtaposición de arquitecturas y fundamentalmente por la iluminación. Las escenografías siempre están en penumbras, jugando más con impresiones que con certezas, con contornos difuminados que ayudan a crear una sensación de irrealidad y un ambiente malsano.

Más allá de todo esto el cine gótico se identifica con temas específicos como los sueños perturbadores, el amor desesperado e imperecedero y la romantización melancólica de la muerte.

Este tipo de cine tuvo su época de oro en los años 60 y 70, donde se produjeron cientos de películas tanto en América como en Europa. Esta etapa puede ser definida como horror gótico clásico, pero antes de éstas hubo otras películas que fueron definiendo y creando el género.

El ciclo de cine que está ofreciendo el British Arts Centre no puede sino darnos la posibilidad de disfrutar de seis producciones antológicas basadas en libros que abrevaron en el gótico de fines del siglo XVIII. Aquí no encontraremos sangre, cuerpos mutilados o persecuciones nerviosas; esto es más sutil, más teatral si se quiere. Cada película es una obra maestra en sí misma con su dosis de excelente ambientación, muy buena fotografía en blanco y negro y un argumento que quizás hoy nos parezca algo ingenuo y pasado de moda pero que de todos modos resulta efectivo. Directores como Scorsese, Bogdanovich o Brian de Palma están entre sus defensores acérrimos. El ciclo, que finaliza el martes 15 de julio, brinda un claro ejemplo a ese cine de bajo presupuesto (casi no existen los exteriores) pero muy bien valoradas en la actualidad por su trascendencia cinéfila.

Para lo que resta del ciclo, se podrá disfrutar de El signo del Diablo (1966) de Lee Thompson sobre el libro Day of the Arrow (1964) de Philip Loraine –con una debutante Sharon Tate, esposa de Polanski– , el martes 8 de julio; y Una noche interminable (1971) –el martes 15– sobre la novela Endless night (1967) de la exitosísima escritora de novelas de suspenso, Agatha Christie, quien aseveró que esta novela había sido para ella lo mejor de toda su obra literaria.

El comienzo deslumbrante con un clásico de todos los tiempos de la mano de Alfred Hitchcock –Rebecca, una mujer inolvidable– y un cierre imperdible con uno de los mejores libros de Agatha Christie dirigido por Sydney Gillat (antiguo guionista de Hitchcock) cierra un círculo perfecto.

En total serán seis producciones dignas de destacar en un ciclo representativo del mejor cine de género, basado en obras literarias cuya importancia no fueron ajenos grandes personalidades artísticas, tantos los directores aquí nombrados como los escritores Borges y Bioy Casares a la cabeza.

Todas las películas son en idioma original y con subtítulos en castellano.