Pasión inocente (Breathe in)

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Esta película, dirigida por Drake Doremus, narra la historia de Sophie (Felicity Jones), una adolescente inglesa que va a vivir con una familia norteamericana, y su relación con Keith (Guy Pearce), un músico y profesor, el padre de esa familia. La historia transcurre en un pequeño pueblo del estado de Nueva York.

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Ya desde el título en castellano percibimos algo del orden del oxímoron en esta película. Hay quizás una contradicción semántica entre la pasión y la inocencia; la pasión aparece como algo vinculado a una sexualidad adulta mientras que la inocencia remite a la niñez. Y es justamente Sophie la sensual joven que navega en ambos mares. No obstante, al iniciarse la trama uno se dará cuenta de que está más del lado de los adultos, por su comprensión del mundo, su magistral ejecución de piezas musicales y la seriedad en sus actitudes. El filme maneja bien este polo de opuestos (la madurez y la inocencia) y muestra que a veces las diferencias entre ambos pueden no ser tan marcadas, ya que los dos personajes, el adulto y la adolescente, aparecen como dos espíritus afines.

Keith Reynolds vive una vida que se podría considerar apolínea, o sea, estructurada, mesurada, con un trabajo predecible como docente de música en una escuela. Su esposa es la que lo apoya pero también la que lo constriñe a una vida que por momentos él no parece haber elegido del todo. Cuando llega Sophie de Londres, el orden de sus vidas se altera. En términos nietzscheanos se podría decir que irrumpe lo dionisíaco, porque Keith se presenta como un Apolo que esconde un Dioniso. Y es en este aspecto dionisíaco de la vida donde surgen el juego con la embriaguez y el éxtasis, la desmesura, los instintos y las pasiones. No es casual que Keith sea profesor de música, arte asociada al mencionado dios. El encuentro de Keith con la joven coincide con la oportunidad profesional que ha estado esperando. Con Sophie aparece la posibilidad de escapar de la rutina pero también el caos, la perturbación de una vida que, a simple vista, no ofrece sobresaltos ni contradicciones. En el desenlace, el espectador podrá ver cuál de los dos aspectos (si el orden o el desorden; la racionalidad o el instinto) es el que finalmente se impone por sobre el otro en la vida de Keith y de quienes lo rodean. Hasta qué punto ese oleaje hirviente de la vida (el de Dioniso) desbordará los límites, hasta qué punto el torrente de este río podrá ser encauzado, eso es lo que vemos en Pasión inocente.

La trama se podría relacionar con tantas historias que incluyen la aparición de un tercero como factor que altera un vínculo aparentemente estable. Se podría mencionar Belleza americana, donde también la adolescente es la que despierta pasiones inusitadas en el protagonista adulto. Tampoco sería descabellado pensar a Sophie como “la intrusa” del cuento de Borges: una mujer de afuera viene a hacer temblar los vínculos de los que están adentro. En el caso de la película, Keith, su esposa Megan y su hija Lauren son quienes se ven afectados por esta intromisión. Precisamente, hay una imagen al comienzo del filme que es retomada al final, cuando adquiere un nuevo significado, y que nos habla de los lazos de esta familia. Es interesante, incluso, prestar atención a las miradas que capta la cámara, miradas que traslucen los sentimientos de los personajes, dejan ver sus intenciones, revelan algo íntimo de cada uno. En cuanto a los diálogos, este director que viene del cine independiente, trabaja con la improvisación. El rol de la música es otro punto que se debe resaltar, ya que ocupa un lugar importante y favorece la construcción de climas.

La película también juega con los malentendidos y las omisiones, lo que no se dice. En su trama se construye una tensión creciente hasta el estallido final. Se ha dicho de Pasión inocente que cae en lo obvio, en clichés y también se ha dicho que evita caer en ellos, que sorprende y muestra madurez. Tal vez no haya que pedirle a la película originalidad en su argumento; lo que es cierto es que el tema del hombre maduro que se ve deslumbrado por una joven estudiante no resulta algo novedoso. Pero, al mismo tiempo, ¿qué tema no ha sido tocado ya alguna vez en el cine y la literatura? Sí se puede destacar un estilo particular del director que se evidencia en el tratamiento del tema, en el tono de sutilidad con que Doremus eligió narrar este romance. Quien espere la escenificación de una pasión desenfrenada no se contentará con el camino elegido por Doremus, porque esta es una pasión que crece por dentro. En cambio quien disfrute del juego entre personajes como quien disfruta de un arco en tensión cuya flecha demora en dispararse, encontrará en este filme una apuesta valiosa.

Ficha técnica: Pasión inocente (Breathe in, EE.UU/2013) / Dirección: Drake Doremus/ Guion: Drake Doremus y Ben York Jones/ Fotografía: John Guleserian/ Música: Dustin O’Halloran/ Edición: Jonathan Alberts/ Diseño de producción: Katie Byron/ Elenco: Guy Pearce, Felicity Jones, Amy Ryan, Mackenzie Davis, Matthew Daddario, Ben Shenkman.