Wake up Susan: el amor en tiempos de tornado

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Susan y Jack se conocen, se enamoran, se casan: una historia como otras pero diferente, gracias a una puesta absolutamente original de Santiago Swi y a unas actuaciones que sorprenden. En su casa de Texas, los protagonistas se enfrentan a la cotidianeidad, la rutina, la postergación de los proyectos personales y la falta de diálogo, pero siempre con un registro humorístico que no deja de lado la reflexión.

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Cuando se abre la puerta de la sala, los espectadores ocupamos una mesa frente al escenario. Estamos en un bar del lejano oeste, con un trío de músicos que entonan canciones estilo country y con la posibilidad de comer o tomar algo mientras todo ocurre a nuestro alrededor. Desde el comienzo, la obra se muestra así como una performance que une teatro, música, pero también cine, ya que sabemos la historia previa de los protagonistas a través de un video que se proyecta en una pantalla. Pronto nos damos cuenta, además, de que Wake up Susan es un relato lleno de lugares comunes, pero que se resignifican a partir de símbolos, de guiños al espectador y de elementos que rozan lo surrealista.

Afiche Wake

La idea de unir baile, música, poesía y actuación no es nueva. El arte total del que ya hablaban Gotthold Ephraim Lessing, Johann Herder o Richard Wagner permite esta fusión de discursos y representa una búsqueda de proporcionar al espectador una experiencia multisensorial. Esto es exactamente lo que ocurre en la obra de Brenda Howlin: los personajes bailan, cantan y, por momentos, gesticulan exageradamente como si asistiéramos a una película muda en la que el cuerpo suplanta la palabra; la iluminación proporciona efectos especiales; las voces en off amplían lo que ocurre en escena, y los símbolos permiten trascender lo obvio. Cada objeto sobre el escenario puede ser interpretado con relación a la historia y a su desarrollo: la torta quemada, la guitarra, el teléfono, entre otros, son elementos que definen a los personajes y que trasladan el conflicto interno a un plano visible, palpable. En este sentido, Wake up Susan se transforma en la objetivación de los fracasos personales, de los problemas, de los deseos más profundos. No alcanza con hablar de lo que pasa, hay que mostrarlo con todos los recursos visuales y sonoros; como ejemplo, el tornado que sufre la granja de Jack y Susan es, ni más ni menos, la puesta en escena de la revolución interior que sufre la protagonista que, como indica el título, se despierta un día y descubre que no todo es tan idílico en su vida.

Sin dudas, una obra no se sostiene solo con una puesta original. En la de Howlin hay varias razones más para que la gente salga conforme. Si hablamos de las actuaciones, Ale Gigena, la propia Brenda Howlin y Carolina Darling, en los papeles de Jack y de las dos versiones de Susan componen personajes riquísimos, multifacéticos, creíbles, graciosos pero muy profundos al mismo tiempo. Hay que destacar la ductilidad de Gigena que –a través de su cuerpo, sus gestos, sus tonos de voz y sus expresiones– logra un Jack de antología. Howlin y Darling, por su parte, asumen a la perfección la personalidad de Susan que le toca a cada una y son precisas en los duelos escénicos que las confrontan, como así también en las escenas en las que logran fusionarse en una sola. Martín Tabak y Alan Gancberg completan la performance con la música en vivo, y Lucía Ramos interpreta unos temas bellísimos con una voz potente y clara.

Por último, otro de los motivos que hacen de Wake up Susan un espectáculo recomendable es la elección de ciertos temas que nos pertenecen a todos: las relaciones de pareja versus la realización personal, los hijos contra los padres, la lucha entre lo que queremos ser y lo que los demás quieren de nosotros, y la posibilidad de cambiar nuestro destino y asumirnos en nuestras individualidades.

Otra de las tantas buenas propuestas para los viernes en Buenos Aires.

Ficha técnica

Autora: Brenda Howlin
Elenco: Ale Gigena, Brenda Howlin y Carolina Darling
Música en vivo: Martín Tabak, Lucía Ramos, Alan Gancberg
Voces en off: Dalia Gutmann y Sebastián Wainraich
Música original: Maxi Padin, Martín Tabak, Poli Sallustro y Andrés Marando
Voz cantante: Fran Brunetta
Diseño de escenografía, vestuario y sonido: Marcos Murano
Diseño de luces: Santiago Swi
Vestuario: Jimena Tablado Cores
Realización de escenografía: Verónica Grau y Marcos Murano
Realización de visuales: Silvina Estevez
Fotografía: Silvina Estevez, Florencia Espíndola
Ilustración y Diseño gráfico: marcosmuranodsn
Asistente técnico: Alberto Bendjoya
Prensa y producción: Brenda Howlin
Asistente de dirección: Marcos Murano
Colaboración dramatúrgica y Dirección: Santiago Swi

A partir de julio: Viernes 21 h
(duración: 70 minutos)
Jorge Newbery 3563
Entrada: $70.-
Reservas: 4555-5596
facebook.com/wakeupsusan
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*cantidad limitada