Rayuela. Una muestra para armar.

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Desde las alturas, mirando distraída a los transeúntes de la capital, La Maga nos invita a adentrarnos en el universo que la contiene. Su figura inaugura “Rayuela. Una muestra para armar”, exhibida en el Museo del Libro y de la Lengua, que  conmemora, a un siglo de su nacimiento, a uno de los escritores más importantes no sólo de Argentina sino de todo el continente, Julio Cortázar.

La muestra, como el libro, puede recorrerse de distintos modos. Según la sugerencia del curador (mejor dicho, el poblado equipo de realización) o el gusto (y azar) del visitante. De esta manera, se buscaría, como lo hizo Cortázar con su vanguardista obra como contra-novela, crear una “invención anti- museo”.

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A través de números ploteados en el piso y en las paredes, se retoma en el espacio la transformadora mecánica de lectura propuesta por Cortázar. Claro que llevarla a cabo es un tanto complicado. En otras palabras, es más simple dar vuelta una hoja que subir y bajar escaleras (más cuando se tiene en cuenta que son cuatro pisos).

Sin embargo, así como Cortázar articuló su obra como un conjunto misceláneo de fragmentos que bien podían apreciarse por separado, también cada estación dispuesta en la exposición. La estación número 11, por ejemplo, ofrece papel y lápiz al visitante para que recree el “juego del cementerio” que llevan a cabo en Rayuela, Horacio, Talita (La Maga) y Traveler. El juego consiste en tomar al azar hojas del diccionario (que, en la estación, aparecen plastificadas), y escribir con las palabras que allí aparecen.

La reflexión sobre el lenguaje, central en Rayuela, es también central en la exposición (sería redundante decir que también en el museo donde se nuclea). No sólo se puntualiza el “gíglico” o el “ispanoamerikano” (juegos de palabras del autor) sino también las llamativas palabras (como “heteakí”) que utiliza Cortázar a lo largo de Rayuela que, el lector-observador puede llevarse de regalo si oprime su favorita sobre un televisor.

No podía faltar el conocido capítulo 7 relatado por Cortázar (“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano (…)”). Ya que se trata de uno de los capítulos más pasionales de la literatura argentina, no por nada se decidió ubicarlo en una sala oscura. En este caso, cabe notar, sin embargo, que la pausada y afrancesada voz de Cortázar fue intercalada con la torpe y escolar lectura de otras bocas.

Por otro lado, el jazz que atraviesa las noches del Club de la Serpiente (grupo de amigos del errante y pensativo Horacio Oliveira), se puede oír en la estación 4, junto con diapositivas de cuadros de Joan Miró y Max Ernst (entre otros) que nutren sus debates sobre arte y literatura, como también imágenes del “lado de allá” (París) y del “lado de acá” (Buenos Aires). Como se puede observar, los formatos varían: Hay videos (el corto que se realizó desde la Biblioteca Nacional, es un ejemplo), instalaciones, y juegos interactivos (como la identificación de personajes pares, como La Maga y Talita). Casi como un guiño al aspecto lúdico que tiñó la obra de Cortázar.[1]

Vale mencionar que, a través de estas temáticas, se ha realizado un exhaustivo análisis de Rayuela, pero también un profundo trabajo de archivo en el último piso del museo. En éste, no sólo se puede ver la primera edición de Rayuela (del año 1963, publicada por editorial Sudamericana), una de las obras representativas del boom latinoamericano de los sesenta, sino también primeras ediciones de varios libros de Cortázar provistas por la colección Lucio Aquilanti. Y algo extraordinario: Detrás de una vitrina, escrita en un cuaderno se puede leer la decisión de Cortázar de titular a su libro Rayuela y más adelante, la siguiente reflexión: “Siempre he escrito sin saber demasiado por qué lo hago, movido un poco por el azar, por una serie de casualidades: las cosas me llegan como un pájaro que puede pasar por la ventana (…)”.

En pocas palabras, esta muestra-homenaje es riquísimamente original, además de completa y multiforme. Para pasarse y pasearse horas por un texto y un autor que no sólo este año vale la pena celebrar.

 

 

 

 

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“Rayuela. Una muestra para armar” estará hasta noviembre en el Museo del libro y de la lengua de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (Av. Las Heras 2555). Horario: martes a domingos de 14 a 19 hs. Entrada libre y gratuita.

 

Más sobre Cortázar en Leedor:

http://www.leedor.com/contenidos/literatura/cortazar-cien-anos-de-su-nacimiento

http://www.leedor.com/contenidos/literatura/cortazar-clases-de-literatura-en-berkeley

 

 

[1] Una estación llamativa es la que permite recorrer, en un cuaderno, los distintos proyectos curatoriales de la muestra. De la primera versión, se mantienen en su mayoría las instalaciones.