Felices los que lloran

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¿Qué es lo que sucede en la vida de una persona cuando el éxito, ese factor largamente anhelado, deseado y finalmente concretado, se revela como una farsa, una impostura que muestra la cara de su prima hermana, la humillación?

“Felices los que lloran”, la comedia dirigida por Paula Acuña y Laura Paredes, nos muestra con un humor hilarante y por momentos absolutamente border, la contracara a la que nos referíamos en la pregunta anterior, el fracaso que acecha en la vida de cada individuo, en este caso de un patético escritor de libros de autoayuda (ese género despreciable que pretende decirnos a todos cómo tenemos que vivir), ante un éxito “mersa”, de cartón, como todo verdadero suceso en la vida. Con toques argumentales que dan cuenta, no sólo temáticamente sino también en lo formal, de un obra que hace pie en el teatro del teatro, “Felices los que lloran” oscila entre William Shakespeare y Bertolt Brecht, entre Hamlet, el melodrama y las obras didácticas del gran dramaturgo alemán. Sólo que esta obra parece decirnos que no hay nada que aprender, que la vida es una comedia/drama, que lo mejor es reírnos de nuestras zonas más viles, porque ellas son paradójicamente las mismas que nos hacen más extraordinarios. Sólo así la vida podrá ser una fiesta decadente, anclada en los años noventa y en la felicidad con psicofármacos. Sólo así entonces, gracias al humor, podremos salvarnos.

Sólo quedan dos funciones de esta obra, este domingo y el siguiente. En el Club Defensores de Bravard (Bravard 1178) de Parque Centenario.