Spam, una nueva creación de Rafael Spregelburd

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Spam, la nueva creación descomunal de Rafael Spregelburd, se presenta , jueves y viernes a las 21 hs  y sábados a las 16.30 hs en el teatro El Extranjero.

Spam constituye una experiencia teatral  (casi) intraducible. Es tan abrumadora, voraz y desmesurada que todo lo que podemos llegar a decir se derrumbará irremediablemente por débil, impreciso o inútil. Sin embargo, se impone la palabra (las palabras) aunque suene a poco, aunque resulte incomprensible como cualquier traducción de Google. Decir para acallar un poco la cabeza, para calmar el caudal de imágenes, para dejar ir, para seguir pensando en otra cosa.

¿Por dónde empezar? ¿Por dónde intentar asir eso que se nos escapa, por inabordable, por efímero? Una declaración nos permitirá circundar el objeto y hacer circular los sentidos posibles. En una entrevista en el diario La Nación Rafael Spregelburd desliza una de las tantas definiciones: “[Spam] es una reflexión sobre el tiempo, algo en lo que vengo trabajando en los últimos años, y posiblemente mi obra más triste”. Tiempo y tristeza se aúnan en esta “ópera hablada” que ostenta una gran complejidad narrativa. Mario Monti (homónimo del ex Primer ministro italiano que lo opaca en todo buscador) es un lingüista napolitano, un tanto soberbio, un tanto hostil.  Se ha negado a corregir la tesis de una alumna con quien lo une una  relación ambigua (que incluye amores y odios, plagios y oculta admiración). Ella ( Cassandra) insiste en sucesivos mails. En esas horas muertas entre correo y correo, no sabemos bien por qué motivos, si por tedio o sin razón alguna, nuestro personaje responde un mail de spam, llegado de Malasia y mal traducido por Google. A partir de ese suceso quedará involucrado en una historia imposible, signada por un viaje a Malta, mafias chinas, estafas,  guerrillas artísticas, muñecas mal habladas, lenguas extintas, cuadros y vida de Caravaggio,  un smoking de James Bond, un diccionario extinto, un libro de Camus y métodos dudosos para agrandar el pene.

De esos elementos, aparentemente inconexos, se conforma el relato; se van uniendo( como causas y efectos) con eficacia, de modo que el espectador jamás se disperse, jamás pierda el ritmo. El narrador-protagonista entrará en escena volteando con una sopladora de aire las hojas del calendario. Así, conoceremos su aventura en forma azarosa, sumidos en su vértigo mental, en su necesidad de recordar quién es. 31 días en la vida de un hombre, 31 días de spam, de tiempo perdido, de soledad y espera. Monti fundamentalmente espera aunque se mueva, accione y avance en su aventura, espera que Cassandra le devuelva la memoria perdida,  que le diga a qué se dedica o qué cosas deberían ser importantes y qué cosas ignoradas. Ella es su única esperanza, su salvación o su perdición definitiva porque, como toda Cassandra, ella tal vez le mienta(o él no le crea) y, como todo cretino, él tal vez ya le haya mentido. “El tiempo es mera administración del hambre” afirma Monti y sus palabras se sumergen en el absurdo cotidiano, en la existencia apática, solitaria y final.

En el juego de definiciones posibles, podemos pensar en Spam con un tratado sobre el lenguaje y la traducción: ¿Qué es lo que podemos nombrar y cómo? ¿Qué ya no podremos decir? ¿Cuáles son los límites de las lenguas? ¿Debemos confiar en la lengua del otro? ¿Qué implicancias tiene el lenguaje virtual?  Hablar de lenguas extintas (esos informes apócrifos sobre la lengua de los eblaítas) supone mundos que se apagan, vidas que se extinguen como la propia realidad (¿O pesadilla?) de Monti que transita su apocalipsis personal en medio de otras ridículas ( y algunas reales) catástrofes.

Spam está hecha de mezclas de géneros y soportes, combina videoconferencias, karaoke, un noticiero, falsos documentales, baile de sombras, sonorización y musicalización en vivo por Zypce, escenas recreadas para la cámara, e-marketing y un gran etcétera. Esa hibridación se traslada (se traduce) en la copiosa escenografía dominada por los artefactos tecnológicos. Una cama de hotel y  unas cajas de muñecas son pequeños despojos de humanidad, restos de algo que ya no es.

Spam es también (es muchas cosas, es monumental) una crítica despiadada del mundo cada vez más virtual y de la comunicación cada vez más mediada. Es inteligente y emotiva a la vez, esconde una fragilidad latente porque se presume como un pronóstico brutal que nos imagina solos, a la espera de  un mensaje amoroso que nos invite a volver a casa.

 

 

Ficha técnica:       

Idea original, texto y dirección general: Rafael Spregelburd Ideas, Música original y dirección musical: Zypce Intérpretes: Rafael Spregelburd y Zypce Actores en video y voces: Elisa Carricajo, Manolo Muoio, Patrizia Frencio, Pino Frencio, laura Amalfi, Ian Barnett Asistencia general: Gabriel Guz y Manuela Cherubini  Iluminación y espacio: Santiago Badillo Realización de escenografía: Escudero´s  Vestuario: Florencia Lista Fotografías de prensa: Carlos Furman, Jorge Pogorelsky, María Villabla, Paula Peralta Funciones: jueves y viernes a las 21 hs y sábados a las 16.30 hs en El Extranjero Teatro, Valentín Gómez 3378, CABA.