REP en el Museo de Bellas Artes

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Debe ser una de las primeras veces que alguien se mofa, sistemáticamente, de la historia del arte. En más de cien dibujos, Miguel Antonio Repiso (“Rep”), nos conduce por el variopinto mundo de la historia del arte, guiado por una particular brújula dorada: El humor.

“El humor (…) es desarmar ese tonto andamiaje donde se enmarca con dorados y orlas, y mostrar dónde no se sostiene una instalación. Reírse sabiendo, nunca ignorando” dice el dibujante.  La risa desacraliza: quita aureolas y cemento, y pone piel y huesos.

A su vez, la risa, según la historiadora del arte Andrea Giunta (quien curó la muestra), abre una puerta, un nuevo punto de vista para interpretar las bellas artes. Por otro lado, combate el hermetismo, y hace más accesible y cercano, un conocimiento que desde años, es elitista.

La muestra ha sido organizada desde distintos ejes temáticos, recurrentes en el ámbito artístico, como los críticos (Andy Warhol, observa con desconfianza a un afilado crítico- abrelatas, frente a su Lata de sopa Campbell), el mercado (“¿Cuál es el color preferido del pintor? El rojo de vendido”), los modelos (como el Hombre de Vitrubio que se despide de Leonardo Da Vinci, caminando con sus tres piernas), etc.

La mayoría en blanco y negro, juegan con el contraste entre la realidad y la obra (como el beso de Gustave Klimt y su contrapuesta relación con su esposa) o su acercamiento (como los observadores de Berni que al salir de su exposición, no observan ninguna diferencia). Algunos otros, son más bien irónicos o ácidos, como el dibujo de Hitler, enfrente del Guernica de Picasso, diciéndole a Goering: “Yo era un artista, ¿sabés Goering? Un pintor…y hoy es un gran día…¡He vivido para provocar una obra de arte!”

Paradójicamente, el cuadro más colorido, ubicado en la entrada, no causa gracia…Rep imagina el destino fatal de Juanito Laguna, que yace, enterrado y abandonado, en la basura. Por siempre marginal.

Cabe señalar, por otro lado, que si bien la muestra es sumamente entretenida, peca de ciertas desprolijidades: no fueron quitados los señaladores de chapa de los marcos, cedidos por el Museo Nacional de Bellas Artes. Por ende, debajo de un dibujo de Xul Solar, se puede leer, por ejemplo, “Prilidiano P. Pueyrredón”. Por otra parte, ciertas obras han sido ubicadas por debajo del campo de visión de cualquier espectador, por lo que, muchas veces, es conveniente arrodillarse (¡!).

A pesar de estas nimiedades, las risueñas obras de Rep, sin embargo, cubren un amplio abanico. Se apropian de la historia del arte, y la reutilizan para mirarla con una sonrisa; una perspectiva que pocas veces ha sido tomada.

 

 

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“Atlas de las Bellas Artes” se puede visitar hasta el 3 de agosto en el segundo piso del Museo Nacional de Bellas Artes (av. Libertador 1473) de martes a viernes de 12.30 a 20.30 horas y sábados y domingos de 9.30 a 20.30 horas.