Adriana Lecouvreur, estreno y entrevista con Constanza Panozzo

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El viernes 6 se estrenó en el Teatro Avenida Adriana Lecouvreur, ópera en cuatro actos con música de Francesco Cilea y libreto de Arturo Colautti, basado en la pieza homónima de Eugène Scribe y Ernest Legouvé. Charlamos con Constanza Panozzo, soprano, que forma parte de Buenos Aires Lírica, encargada de producir este espectáculo.

¿Considerás que la ópera está en un buen momento en el país?

Creo que sí, pero desde hace ya una década o más. El problema que existía antes era que para ver ópera había solo dos teatros: el Colón y el Argentino de La Plata. A partir del año 2000, comenzaron a surgir compañías independientes que, con recursos propios y la ayuda de sponsors, lograron acercar la ópera a más cantidad de gente. Se empezó a utilizar el Teatro Avenida como alternativa al Colón, y la oferta de títulos y conciertos creció mucho. La gente, por suerte, se enganchó enseguida y concurrió en masa a estos nuevos espectáculos, antes reservados a una élite.

¿Entonces, no creés que sea un espectáculo para pocos?

Yo diría que es para muchos, dada la gran cantidad de gente que asiste a las funciones de ópera. Debo decir también que, contrariamente a lo que se piensa, hay muchísimos jóvenes que frecuentan los teatros de ópera, incluso fanáticos que van a varias funciones del mismo título. Lógicamente que si tomamos como referencia al total de la población, no es algo masivo como podría ser un recital de folclore o de rock, pero eso no significa que sea para pocos.

¿Según tu experiencia, para ver una ópera, hace falta tener algunos conocimientos previos o cualquiera puede disfrutarla?

Yo creo que, en principio, la música es un lenguaje universal que tiene el poder de conmover y de llegar al corazón de las personas sin que medien las palabras. Una persona que nunca fue a la ópera puede emocionarse hasta las lágrimas escuchando un aria en una propaganda televisiva o en una película (como ejemplos podemos citar “Nessun dorma”, de Turandot y “La mamma morta” de Andrea Chénier, que han sido tarareadas por millones de personas). Ahora bien, es cierto que cuanto más incursionemos y nos introduzcamos en el mundo de la ópera, más la podremos apreciar y disfrutar. Una de las dificultades radica en que suelen estar en otros idiomas, mayormente en italiano y alemán, y el no poder comprender lo que los personajes dicen hacía tedioso para el público seguir la trama. Hoy en día se utiliza el sobretitulado, tal como en las películas, de manera que cualquier persona, sin conocer el argumento de la obra, puede disfrutarla y comprenderla perfectamente.

¿Por qué elegiste vos la ópera?

Yo canto desde los siete años, es una actividad que heredé de mi familia. Mis padres, mis abuelos y hasta mis bisabuelos cantaban, así que fue algo que se dio naturalmente. Sin embargo, durante veinticuatro años me desempeñé como coreuta y como solista de sinfónicos-corales, la ópera no era mi rubro. Un día nos ofrecieron participar de una producción de Carmen en el Teatro Avenida y eso cambió mi vida. Nunca más la abandoné. Encontré en la ópera el lugar perfecto para expresarme, emocionarme y divertirme. Al tener movimiento y actuar a la vez que se canta, resulta mucho más dinámico e interesante. Es música con teatro y teatro con música.

¿Tenés una meta a la que quieras llegar como cantante?

Claro, interpretar ciertos roles, hacerlo bien y en un lindo teatro es una meta que tengo hace mucho. Por suerte hoy en día se puede cantar en muchos lugares, hace unos años el que no llegaba al Colón se frustraba y no encontraba dónde expresar su arte. Pero es cierto que alcanzar un lugar privilegiado dentro de este arte requiere mucho sacrificio, constancia, años de estudio y también una gran dosis de suerte.

¿Cómo llegás a Buenos Aires Lírica?

A través de una audición. Yo cantaba en otras compañías más pequeñas y sabía de la existencia de Buenos Aires Lírica y de su renombre dentro del ambiente operístico. Así que en cuanto supe que había audiciones para incorporar cantantes, me presenté y por suerte entré. Me hicieron cantar dos arias acompañada por una pianista y salió muy bien, a pesar de que me equivoqué la letra en un momento, cosa que provocó la risa del jurado. Los nervios a veces juegan malas pasadas, pero eso poco importa, ellos evalúan el material vocal y la expresividad sobre todo.

Con el propósito de contribuir a la cultura nacional, un grupo de amantes de la música, y de la ópera en particular, constituye en 2002 una asociación civil sin fines de lucro llamada Buenos Aires Lírica. Actualmente en su décima temporada, junto a títulos más habituales la asociación ha presentado obras de Tchaikovsky, Strauss, Stravinsky, Weber y Wagner por primera vez fuera del Teatro Colón, así como importantes estrenos sudamericanos de Monteverdi y de Händel. Adriana Lecouvreur está ambientada en el París de 1730 y está basada en la vida de una actriz francesa. La rivalidad por un hombre y las intrigas políticas culminan con la muerte de Adriana luego de aspirar el aroma de unas violetas envenenadas.

¿Cuánto tiempo requiere preparar una obra como Adriana Lecouvreur?

Las óperas que hacemos se suelen preparar en dos meses, divididos de la siguiente manera: el primer mes se ensayan las partes musicales, sin escena. Luego, una vez que la música está incorporada, con todos sus matices y sabiendo la letra de memoria, se comienza a ensayar con el reggiseur, que es el encargado de la puesta en escena. El tramo final consiste en ensayos de conjunto, en los que se ensambla la parte vocal con la orquesta, y los ensayos pregenerales y generales, en los que se hace la ópera completa, con vestuario y caracterización incluidos.

¿En qué consisten concretamente los ensayos?

Los ensayos musicales consisten en aprender primero la parte, muchas veces separados por cuerdas (sopranos, mezzos, tenores y bajos), para luego juntarlas e ir incorporando matices. Los matices son las dinámicas con las que se canta una parte. Hay momentos musicales que requieren intimidad y un canto muy suave y otros en los que estamos “a grito pelado”, como solemos decir. Luego, en la fase de ensayos escénicos se trabaja por escena. Un día se hace un acto, por ejemplo, y el reggiseur va marcando lo que quiere que haga cada cantante, que no siempre va a ser igual. A veces el coro actúa como masa, y otras veces cada persona tiene asignado un rol diferente. Eso es lo que hace tan interesante el trabajo. En todos estos años, por ejemplo, he sido princesa, judía exiliada, cortesana, campesina, gitana, prostituta, interna de un neuropsiquiátrico, miembro de la nobleza francesa, monja, asiria, parisina y un largo etcétera de personajes.

¿En Argentina se puede vivir como cantante de ópera?

Sí, se puede, hay muchos cantantes a los que les va muy bien. También es cierto que hay otros que han quedado en el camino y deben conformarse con trabajar de otra cosa para vivir. Un problema que existe hace bastante es que los solistas no tienen continuidad asegurada, por lo que buscan ingresar en coros rentados, como el Estable del Colón o el Coro Polifónico Nacional, cuando deberían poder vivir de su actividad como solistas.

¿Tienen pensada alguna gira con el espectáculo?

No con Buenos Aires Lírica, pero solemos ir con un grupo más pequeño a hacer funciones en el interior con una respuesta de la gente verdaderamente conmovedora. En realidad, es bastante más accesible para una municipalidad llevar un grupo de ópera, con orquesta incluida que a ciertos ídolos masivos que cobran millones. Y es increíble la manera en que se engancha la gente, llena los lugares, y aplauden y lloran como si hubieran sido parte de la historia. Nos encantaría hacerlo más seguido, es una gran satisfacción.

¿Cómo fue el estreno?

Precioso, siempre los estrenos están acompañados de una gran dosis de nerviosismo. Pero en este caso, fue tan agradable el proceso de creación de la obra que estábamos todos ansiosos y contentos de finalmente estrenar. El público, que puede llegar a ser en ocasiones un verdugo, acompañó admirablemente nuestro trabajo y aplaudió con generosidad al final de la función. Se notaba que estaban agradecidos por ver una puesta tan bella visualmente y en la que se notaba la mano femenina de la realizadora, que le dio al personaje principal una delicadeza especial.

Ficha técnica

Dirección musical
Carlos Vieu
Puesta en escena
Crystal Manich
Diseño de escenografía
Noelia González Svoboda
Diseño de vestuario
Lucía Marmorek
Diseño de iluminación
Rubén Conde
Dirección de coro
Juan Casasbellas

Con la participacion de Virginia Wagner, Eric Herrero, Adriana Mastrángelo, Omar Carrión, Sergio Spina, Christian Peregrino y elenco.

Duración total aproximada del espectáculo: 2 horas 30 minutos

Sobretitulado en español en todas las funciones

Funciones

Martes 10, jueves 12 y sábado 14 de junio a las 20.
Domingo 8 de junio a las 18. Teatro Avenida, Avenida de Mayo 1222,