FESTIVAL DE CANNES: MASTERCLASS DE SOFIA LOREN

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Sofia Loren, quien había asistido a la proyección de un cortometraje que le filmó su hijo Edoardo Ponti, protagonizó al día siguiente en uno de los eventos más singulares del 67° Festival de Cannes: una entrevista, denominada Masterclass.

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La sala Buñuel con una capacidad limitada a trescientas personas, estuvo totalmente colmada y gracias a la prioridad otorgada a los periodistas, fue posible asistir. Más de la mitad de los interesados quedaron lamentablemente sin poder ver a una de las máximas divas de la historia del cine. El siguiente es un resumen de las inteligentes respuestas generosamente brindadas durante una hora y media a un público con algún predominio italiano. Cabe señalar que sus declaraciones fueron constantemente oscilando entre su buen francés y su idioma natal, con algunas palabras en “napolitano”, que ella calificó como el lenguaje de su infancia.

El reportaje se basó básicamente en extractos en orden cronológico de unas diez películas exhibidos al público. La primera de ellas era de Luigi Comencini (“Esclavas blancas”) con Sofia muy joven y aun no conocida. La siguiente (“El oro de Napoles”) de 1954 ya es más famosa y en uno de los cuatro episodios ella aparece haciendo “pizzaiola”. En su comentario enfatizó que fue su primer film importante y aquél que la lanzó al estrellato.

Luego fue el turno de “Orgullo y pasión” que ella recordó con cariño al actuar junto a Frank Sinatra y Cary Grant, aunque sostuvo que en el fondo fue una “vergüenza” pues (en la escena vista) bailaba flamenco frente a expertos en dicho arte mientras que ella era apenas una novata. En verdad lo hace bien, pero la Loren es una persona con gran modestia.

El siguiente film es según ella uno de los dos más importantes de su carrera cinematográfica y por el cual recibió el Oscar. Quien conozca su filmografía habrá adivinado que se  trata de “La Ciociara” (“Dos mujeres”) dirigida por Vittorio de Sica. La escena proyectada la muestra junto a Jean Paul Belmondo en el rol de un cura. Señaló que originalmente se había pensado en Anna Magnani para interpretar el papel. Fue esta actriz sin embargo, que no quiso actuar en ese film, quien sugirió que lo hiciera la Loren. Y ella remarcó lo extraordinario que fue trabajar con De Sica ya que bastaba una mirada de él para entender lo que esperaba de cada escena.

Aparece muy bella como Dulcinea en “El Cid” junto a Charlton Heston en una escena en que se besan y  que no le trae ningún buen recuerdo. Su carrera hollywoodense sigue con “Arabesque” de Stanley Donen, una película de espías junto a Gregory Peck, actor del cual guarda muchos buenos souvenirs. Pero también admitió que durante todo el rodaje actuaba sin saber verdaderamente de que iba la película (“non o capito niente de questa storia de spionaggio”).

Llegó el turno para otro film famoso cuando se vio una corta escena de “La condesa de Hong Kong”. Dirigida por Charles Chaplin, ya el primer día hubo problemas, señaló. Marlon Brando se atrasó en llegar y un Chaplin enojado le preguntó: “pensás en atrasarte todos los días, porque si es así busco a otro actor y “vai via”. Brando con “piccola voce” dijo que no, según ella, añadiendo que “era un gran actor, pero simpático para nada…”.

Chaplin la elogió por su actuación pero Sofia nos dijo que en verdad no lo consideraba así y que  ella provenía de un hogar humilde, donde no pudo recibir educación de su madre. Se consideró afortunada y agregó que la vida no es fácil sobre todo cuando se vive muchos años. No diré “quanti anni a, ma sono orgogliosa (orgullosa) de mei 79 anni”. Y acto seguido admitió que en setiembre será octogenaria!

Luego llegó el momento más emotivo del evento cuando se mencionó a Marcello Mastroianni. Se había proyectado una escena de “Un día muy particular” de Ettore Scola en que Marcello le enseña a bailar el mambo. Dijo que era el otro film preferido de ella, un “chef d’oeuvre”, pero en un momento “se quebró” y durante un minuto no pudo hablar y seguramente muchos de los presentes no pudieron, al igual que ella, contener una lágrima.

Poco después termino lo que fue sin duda la “masterclass” de una gran actriz y dama admirable.