Florencia Abadi y Lara Segade hablan de Mandinga, ciclo de lecturas

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El sábado 24 de mayo a las 20.30 en Besares Club de Cultura –Besares 1840– se realizará un nuevo Mandinga, ciclo de lecturas y música dirigido por Florencia Abadi y Lara Segade, quienes desde el 2009 invitan a tres escritores y un músico a presentar su material. En esta oportunidad leerán sus textos Luis Chitarroni, Anahí Mallol y Mónica Alvite y la música estará a cargo de Betty Confetti. La entrada es libre y gratuita.

Por Mandinga ya han pasado autores como Hebe Uhart, Pablo Katchadjian, Sergio Chejfec, Gabriela Cabezón Cámara, Leonardo Oyola, Pedro Mairal, Fabián Casas, y músicos como Carlos Casella, Eugenia Brusa, Pablo Grijot, entre otros.

Las coordinadoras del encuentro nos hablan acerca del origen del grupo y de cómo organizan cada encuentro.

¿Cómo surgió la idea de Mandinga?
Lara: Hacía bastante que trabajábamos juntas y alguna vez se nos había cruzado la idea de hacer algún ciclo, pero en realidad todo se volvió más concreto a partir de la sugerencia del primer lugar donde hicimos Mandinga. Era un teatro que quería incluir algún tipo de evento literario. Entonces empezamos a armarlo. La forma la pensamos en función de lo que nos gustaba cuando asistíamos a ciclos: que la música estuviera separada de la lectura, que las lecturas fueran en un marco silencioso, que escritores más nuevos se combinaran con escritores más “consagrados”, que siempre hubiera tanto poetas como narradores. A partir de ahí, con el tiempo, fue decantando en la forma que hoy tiene Mandinga: un primer bloque de dos lectores y música, una pausa en que la gente puede conversar, tomar o comer algo, salir a fumar –según el lugar esto fue variando un poco– y un segundo bloque de un lector y más música.

¿Cambió algo desde sus inicios?
Florencia: El ciclo tuvo diferentes etapas, sobre todo porque fuimos cambiando de espacio. Empezamos en Elefante Club de Teatro, después estuvimos en Libros del Pasaje, y ahora en Besares club de cultura. Y si bien nosotras siempre invitamos a tres escritores y un músico o música, el lugar le imprime un estilo particular al ciclo. Diría que empezó bien casero, con nosotras llevando velador, micrófono, y los chicos del teatro haciendo empanadas, y que ahora en Besares estamos aburguesadas (risas). ¡Las genias de las chicas se ocupan de todo! Antes era más bien un encuentro entre amigos y el boca en boca de todos estos años y los artistas invitados también le imprimieron al ciclo más movimiento. La verdad es que a pesar de los cambios nunca se perdió esa dinámica íntima que ocurre desde la primera edición, en la que el público está muy atento y disponible.

¿Siguen algún criterio para combinar música y literatura?
Lara: Siempre hay una relación directa entre las lecturas y quién toca, es el mismo sentido de escucha para el público el que se pone en juego. El formato del ciclo está bueno en ese sentido porque la música está intercalada entre las lecturas y le da un ritmo muy distendido a la noche, entonces las lecturas no se vuelven solemnes (a veces corren ese riesgo). Los invitados musicales suelen ser grupos o artistas en los que la palabra o la poesía están muy presentes, pero no es una condición a la hora de elegir. Sí suele suceder que las bandas generalmente tocan en Mandinga en formatos más pequeños, para acomodarse un poco a la dinámica de “velada literaria”, pero en relación a los géneros pasaron artistas como Carlos Casella o Eugenia Brussa, bandas de jazz, bandas de boleros; tal como ocurre con las lecturas, se presentaron artistas más consagrados y otros más emergentes. Este sábado estará Betty Confetti, una joven música inglesa que toca canciones –propias y ajenas– inspiradas en la cumbia mexicana y colombiana.

¿Buscan que haya algo que una al escritor conocido con el nuevo: temática, género, técnicas, etc.?
Florencia: No, más bien buscamos que haya diversidad en cada fecha. Que haya poesía y narrativa, por ejemplo, que siempre haya algún autor dando sus primeros pasos, que no se reiteren las lecturas, que no sean autores demasiado afines. Nosotras invitamos a los autores y músicos pero cada uno de ellos elige siempre qué material mostrar, entonces hay algo de azar en las temáticas que se abordam. Incluso hubo fechas en que los cuatro invitados encararon, sin proponérselo, temáticas similares, pero cada uno desde su mirada y forma. Cada edición tiene su particularidad propia, que se da en la comunión entre los escritores, los músicos y el público presente.

¿Cómo llegan a los nuevos escritores?
Lara: De diversas maneras. Yo estudié Letras; Florencia, Filosofía. Las dos escribimos, damos talleres literarios y asistimos a ellos, vamos también a otros ciclos, que hay muchos y muy buenos. Además, hoy en día Internet es una especie de vidriera, así que muchas veces también nos enteramos por esa vía de la existencia de algunos escritores, que después leemos y muchas veces invitamos.

Sobre los invitados

Luis Chitarroni nació en Buenos Aires en 1958. Es escritor, crítico y editor. Colaboró en diversos medios de la Argentina y el extranjero. Además de “Siluetas”, las columnas escritas para la revista Babel, que componen su primer libro, publicó las novelas El carapálida y Peripecias del no, la colección de ensayos Mil tazas de té y las antologías La muerte de los filósofos en manos de los escritores y Los escritores de los escritores.

Mónica Alvite nació en Buenos Aires en 1965. Es arquitecta, y en 2013 publicó su primer libro de cuentos, El fruto de la sequía, por la editorial Alción.

Anahí Mallol nació en La Plata en 1968. Publicó los libros de poemas: Postdata (Siesta), Polaroid (Siesta), Óleo sobre lienzo (Edulp), Zoo (Paradis, premio del Fondo Nacional de las Artes), y recientemente Como un iceberg (Paradiso). Su libro de ensayos El poema y su doble (Simurg) recibió el subsidio a la creación de la Fundación Antorchas. Poemas suyos han sido traducidos al inglés y al alemán.

Betty Confetti (Julia Worley) nació en Porstmouth, Inglaterra. A los 21 años conoció a un argentino que le enseñó a hablar en “jerga porteña” y, a través suyo, conoció la cumbia. Después se vino a vivir a Argentina, donde saltó a la escena con su Conjunto Tropical, con el que canta canciones ajenas y propias, inspiradas en la cumbia colombiana y mexicana, la chicha de Perú, la polca y la cachaca de Paraguay, la cumbia boliviana y la cumbia villera y romántica argentina. En 2012, Betty Confetti y su Conjunto Tropical sacaron su primer disco, Camina sobre fuego. Actualmente, trabajan en un nuevo disco con el músico y productor Daniel Melero.