La Parka, el musical

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La Parka, el musical permite dotar a la muerte de otro sentido, pensarla en colores para que la vida pueda ser también pensada (o vivida) de otra manera. Se presenta los lunes a las 20.30 hs en el Teatro El Picadero. 

“Sobre nuestros destinos de un día/ El tiempo su ala eterna agita; / Somos sólo un Instante que palpita/ Entre la tibia cuna y la tumba fría.” Macedonio Fernández

 

En el centro de la escena hay una montaña de ojos que nos miran, nos cuestionan. Tal vez de eso se trate: de la mirada, inquisidora o prejuiciosa, que posamos sobre  todas las cosas del mundo (de este o de otros mundos posibles), sobre las formas de vivir o sobre la muerte.

La Parka, el musical (una obra de culto del circuito off, creada por Random Creativos) intenta subvertir esas miradas ancladas a partir de la exacerbación del oxímoron que resulta de ligar a la muerte con la alegría, con la fiesta y con el juego. La muerte obtiene así un nuevo campo semántico que se mueve y se amplía también en las canciones divertidas, en los colores estridentes del vestuario y de la escenografía y en las jocosas personalidades de los personajes, que oscilan entre las bromas, la ironía y la picardía.

La anécdota es simple (quizás no tanto): rememorando el mito de Orfeo y Eurídice, un joven tenista llega a las tierras de la Parka (así, con K) para recuperar a su amada y regresarla a la vida. Sabemos que le impondrán condiciones pero estas se saldrán de los carriles esperables y tendrá lugar el disloque, el disparate. “Hay que actualizarse” dice la Parka (interpretada por un maravilloso Roberto Peloni) mientras impone sus reglas extravagantes, secundado por su fiel guardián, Gladiolo (superlativo trabajo de Facundo Rubiño que se roba los aplausos de la platea). Esta dupla marca los tiempos de la obra, le da tal intensidad al todo que logran que  los demás también se luzcan y destilen esa luz que emana (¿Quién lo diría?) la muerte.

La Parka, el musical deambula entre el entretenimiento y la reflexión profunda, lo hace con cuidado, sin grandes ínfulas. No pierde jamás el ritmo y sus canciones son tan pegadizas que resulta imposible que su tatareo no te sorprenda en los días subsiguientes a la función presenciada. Su anclaje en la actualidad (marcado por fragmentos de improvisación donde abunda la ironía y el sarcasmo) le da una vigencia inusitada.  Pero, como si eso no fuera suficiente, tiene un plus: permite dotar a la muerte de otro sentido, pensarla en colores para que la vida pueda ser también pensada (o vivida) de otra manera.

Nos dicen “Cuando uno elige como vivir, está eligiendo como morir” y esa frase no nos duele porque puede que nos estén ayudando a perderle un poco de miedo a la muerte, a transitar mejor  la vida, “ese instante que palpita”. Es esperanza, ilusión y (¡Sí!) ganas de vivir.

 

  

Ficha técnica

Idea, dirección general y puesta en escena: Diego Corán Oria Elenco: Roberto Peloni, Facundo Rubiño, Pablo Martínez, Joe Moskito Seitun, Florencia Capiello, Giuli Tagliamonte, Jair Almar, Debi Heppner, Matías Prieto Peccia Música Original: Jorge Soldera, letras: Diego Corán Oria Dirección de arte y escenografía: Tadeo Jones Dirección coreográfica: Agustina Seku Faillace Libro original 2005: Diego Corán Oria- Federico Scarpelli Diseño de Luces: Juan Garcia Diseño y operación de sonido: Fernando Quartana Diseño de maquillaje: Luciana Reche Funciones: Lunes a las 20.30 hs, Teatro El Picadero, Pasaje Discépolo 1857, CABA.