La pelicula venezolana “El regreso” y la lucha de los pueblos originarios

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El regreso” está basada en un acontecimiento de la vida real: la masacre de Bahía Portete ocurrida el 18 de abril del 2004 cuando llegaron a Bahía Portete Alta  Guajira (habitada por la etnia wayuu formada por mujeres artesanas y hombres pescadores y dada su ubicación se ha convertido la zona en un puerto de embarque  del narcotráfico) entre 40 a 50 paramilitares llevando a cabo un ataque sangriento dejando muertos, heridos, desaparecidos y centenares de desplazados  siendo las mujeres wayuu especialmente un blanco para los paramilitares por el papel de liderazgo que estaban cumpliendo en su comunidad y provocando esta masacre el mayor desplazamiento forzado de los indígenas wayuu.

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Durante el reciente Festival de Cine Politico de Buenos Aires conversamos con Patricia Ortega, directora de El regreso, quien nos cuenta la historia de Shuliwala una niña de 10 años que logra escapar de esa masacre para llegar finalmente a un territorio desconocido y ajeno a ella, Maracaibo, encontrándose con la pugna entre dos culturas que son hermanas, pero se asumen como distintas, abordando la necesidad de reconocerse en alguien que se supone distinto  y también hablándonos de la amistad y los desplazados.

AF: ¿Cómo nace tu inquietud de contar esta historia?

PO: Bueno, nace de un cortometraje que  pude hacer en La Guajira en el año 2007, el documental se llama Kataa ou Outa que en lengua wayuu quiere decir Vivir morir, trabajaba las razones por las cuales muchos wayuu tienen que desplazarse de la ciudad, sean de Colombia o Venezuela. En la fornter pude conocer sobreviviente de esta masacre que yo desconocia. No es lo mismo leer sobre la masacre a escuchar los testimoniosde esas mujeres que vieron cómo mutilaron a sus seres queridos, quemaron sus casas. Es como una pelicula de terror que no puedes imaginar. A mí ese testimonio me impactó y empecé a investigar. Tuve que comenzar a investigar periódicos, artículos de internet, tuve que armar las piezas del rompecabezas, sobre todo la vivencia del desplazado, de esa persona que no habla el aliguna (que somos todos los que no somos indígenas) y todos los conflictos culturales que surgen. Un tema que también me apasiona, porque Maracaibo es una ciudad indígena que es donde yo vivo, cerca de la frontera con Colombia. Vivo rodeada de mis hermanos wayuu y a pesar de que somos venezolanos y Venezuela es un pais indígenas  muchas barreras nos separan. Y de eso tambien queria hablar.

 

patriortega

AF: ¿Cuáles son las causas que desembocan en esta masacre?

PO: La masacre de Bahia Portete tuvo como consecuencia la invasión paramilitar en la frontera colombo-venezolana, con una historia de invasión y de exterminio de indígenas. Estas fuerzas paramilitares son colombianas y fueron creadas para combatir a la guerrilla y que se posiciona en los territorios fronterizos. Luego se convirtieron en una especie de sicarios del poder económico, del narcotráfico, del poder político y en el 2004 cuando ocurre la masacre de Portete, Uribe los está disolviendo a estos paramilitares, como en un proceso de pacificación, pero la verdad es que siguen existiendo. En los acontecimientos recientes de Venezuela había paramilitares apoyados por los grupos de derecha. Cuál es la razón que esta invasión ocurriera: que Portete es un lugar estratégico para el narcotráfico, el pueblo se resistía a unirse a ellos, a que los jóvenes se unieran a ellos. Estos indígenas fueron exterminados para sacarlos de sus tierras como hicieron con tantos pueblos. En el Informe BASTA hay mas de 1000 masacres denunciadas. Esta es solo una.

AF: ¿Cómo lograste entrar en la cultura wayuu?

PO: Bueno, desde el 2005 cuando hice un documental sobre Miguel Angel Jusayú, un escritor indígena muy importante de la etnia wayuu, que tiene un trabajo de morfo sintaxis. Jusayú resultó ser el único indígena que hizo un diccionario wayunaiki-español, él tiene una literatura maravillosa tambien. Nos hicimos amigos a partir de ahí, tambien de sus hijas, una de ellas Gloria Jusayú es la que hace de mamá de Shuliwala y que al mismo tiempo es mi asistente de producción.  A partir de esa relación estrecha hicimos otros cortos y de ahí no nos separamos más, teniéndonos en cuenta desde la interculturalidad que nos une. Quiero decir que, asi como hay alijunas que no quieren reconocer a los wayuus tambien hay wayus que como un mecanismo de defensa por venir arrastrando durante años tienen tambien tienen un rechazo cultural. Yo pude, gracias a ella, conseguir contactarme con todas las líderes de sus comunidades, con los colegios interculturales bilingues y trabajar de la mano con la comunidad en esta película

AF:  A más de 10 años de la masacre ¿en qué estado esta la búsqueda de la justicia y la verdad?

PO: Pues seguimos en impunidad. Portete está en territorio colombiano y Colombia no les da seguridad. Tanto el lider indigena como el no indígena han sido encarcelados en 2012. Ahora, la justicia que quieren los wayuus es enterrar a los cuerpos de sus seres queridos, que fueron mutilados y desparecidos.  La lucha está en que todos nosotros nos conscienticemos de esto.

AF:  ¿Que es el yanama?

PO: El grupo de las mujeres sobrevivientes de esta masacre y también de familiares hicieron un grupo que ese llama “mujeres teniendo paz”. Ellos todos los años hacen un evento que es una caravana que va hacia Portete, allí pernoctan un par de días, como un ritual para rendir homenaje a sus muertos y como un ritual de protesta y de recordatorio.

AF:  A pesar del marco doloroso  en que se desarrolla tu película hay una apuesta fuerte a mostrarnos  que siendo diferentes, en  aceptándonos y escuchándonos esta la salida.

 PO: Sí, es que precisamente gracias al trabajo cultural que hago como realizadora creo que no podemos excluir al otro, incluso en nuestra realidad nacional de Venezuela me llama la atención que aprendemos a decir Hello en inglés y no en los dialectos de las distintas etnias venezolanas, o por qué los wayuus no estudian en los colegios bilingues. No hay en la cotidianeidad una práctica del wayunaiki entre los wayuus pero sí el castellano. Eso es una violencia constante. Es la temática mundial de los inmigrantes. Son las guerras santas, económicas por querer imponer sus formas de vivir y de ser y cada vez se extermina mas al otro que es diferente. Creo que la unica salida para poder luchar contra el poder cultural que nos amenaza.

AF: En medio de la difícil situación política y económica que vive actualmente Venezuela  sorprendentemente  la producción cinematográfica   ha florecido,  de 3 películas en el año  2000 se ha pasado al récord de producciones y espectadores con más de 30 largometrajes y un  millón de espectadores en el 2013,  colocando al séptimo arte en la cúspide más alta de la historia de Venezuela, ¿a  qué lo atribuís?

PO: En el 2005 al fin se pudo hacer un cambio en la Ley de cinematografía: cuya premisa está basada en dos cosas que beneficiaron al cine venezolano. Primero: se obligó a los distribuidores que se le otorgara una cuota de pantalla a Venezuela. Durante dos semanas toda película venezolana, sea ficción o documental, tiene que ser distribuida de lo contrario hay que pagar una multa. También se obliga a tener una cuota de cine independiente y de cine latinoamericano. El segundo es la creación de FOPROCINE es una recaudación de los impuestos de todas la productoras de Venezuela. Todas las productoras, las televisoras por cable, la taquilla de cine, los laboratorios, es decir todas las empresas que trabajan con Audiovisual tiene que pagar un porcentaje de 1% y con ese dinero hacemos las películas. Esto permitió que el cine se vea en la pantalla y seugno que haya una produccion constante. Hay que seguir perfeccionando esa ley y en eso estamos.

AF: Habiéndote formado en la escuela de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños en Cuba  siendo alumna en la misma de Fernando Birri , que te dejo esa vivencia con el padre del cine.

PO: Bueno, yo digo siempre que Birri es como mi papá. En mi vida hay un antes y un despues de la Escuela de Cine. Yo ya era Licenciada en comunicación y opté a esta escuela y se me abrieron las puertas al cine latinoamericano. Birri fue profesor mio durante un año, fue tutor de mi tesis. Es un hombre de vanguardia, tiene una visión que está mucho mas allá de todo, su propuesta es la de preguntarse qué es el Nuevo Cine Latinoamericano, ponerlo en discusión. Porque en la contradicción está la efervescencia de nuestro cine latinoamericano, de no tener miedo a la pugna, a la locura. El Docfic por ejemplo, de la mezcla del documental ficción para reconstruirnos y no tener el miedo de vernos. En el juramento Athanasiano de la linterna mágica que Birri leyó para inaugura la escuela de cine, allí habla de cómo los doctores hacen un juramento para poder graduarse porque tienen la vida de un ser humano en sus manos pero él dice que un cineasta tambien tiene la representación simbólica del universo en sus manos y deberia tener la misma responsabilidad de un medico cuando hace

AF: Muchas gracias por tu visita Patricia y esperamos con muchísima expectativa tu nuevo trabajo.