Paul Auster en el Malba

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Un poco después de la hora pautada, las 18, comenzó la charla entre el escritor norteamericano Paul Auster y Carlos Ruta, el rector de la Universidad de San Martín (UNSAM). En primera fila del Auditorio del Malba estaba también J. M. Coetzee, el Premio Nobel de Literatura en el 2003. Juntos, además, dialogarán el domingo 27 en la Feria del Libro.

Carlos Ruta comenzó haciendo referencia a su confianza en la potencia de la palabra y de la literatura para transformar el mundo, y Paul Auster abrió la charla con la lectura de uno de sus poemas. A partir de este momento, todo el encuentro se desarrolló en un clima absolutamente literario, en el que se abordaron temas como el propósito de la literatura, la relación entre poesía y narrativa, y la posibilidad de la literatura de trabajar con los grandes temas del hombre; todo dentro de constantes referencias a los libros y a los personajes del narrador norteamericano. En este sentido, en cada una de sus preguntas, el rector de la UNSAM partió de diferentes citas de fragmentos del autor para formular sus propias preguntas. Sin embargo, en una de sus respuestas, Auster le advirtió que todo eso lo decían sus personajes, y no necesariamente él debería coincidir con esas afirmaciones. Este fue uno de los momentos que despertó sonrisas en el auditorio, y que mostró el buen humor y la amabilidad del escritor norteamericano.

A lo largo de la entrevista, salieron a la luz interesantes comentarios sobre la escritura, la lectura y los libros. Edgar Allan Poe, Walt Whitman, Emily Dickinson, Nathaniel Hawthorne, Ralph Waldo Emerson, y Anthony Trollope fueron algunos de los escritores recomendados por Auster, los clásicos norteamericanos que nadie debería dejar de leer. Con respecto a sus propios libros, confesó que no podría elegir ninguno como favorito porque son como sus hijos, pero sí recomendó a los jóvenes empezar por Moon Palace (El palacio de la luna).

¿Es la literatura un gran instrumento para formar personas y ciudadanos? La respuesta de Auster fue categórica: en algunos casos quizás lo sea, pero no es una afirmación absolutamente cierta porque los asesinos o los dictadores pueden ser buenos lectores, y los resultados están a la vista; entonces, es probable que la finalidad de la literatura pase por otro lado, por el mero disfrute, por su inutilidad –como cualquier otro arte–, por la posibilidad de hacer algo por placer, solo por el goce de hacerlo.

Dentro de lo literario, el contar historias es esencial. Muchas de esas historias surgen, en el caso de Auster, de experiencias personales. Sin embargo, él aclara que no escribe autobiografías y que el humor es un elemento importante a la hora de narrar. Asegura, además, que uno escribe para que algo se recuerde.

Ahora, ¿cómo se transforma un suceso en literatura? Un ejemplo claro es I Thought My Father Was God (Creía que mi padre era Dios), que nace en un programa de radio de Auster, al cual los oyentes debían mandar relatos breves. Estos se leían al aire, pero como fueron tantos, él consideró que debían darse a conocer, y así publica en el 2002 este compilado de los mejores.

El encuentro finalizó de la misma manera que había comenzado: Auster recitó uno de sus poemas, en este caso “In memory of myself” (“En memoria de mí mismo”), y los que estábamos en el auditorio nos fuimos con la imagen de un escritor muy inteligente, que sabe lo que quiere, que leyó mucho y que encontró un estilo que lo distingue y que lo define.