Charlamos con el colombiano Oscar Ruiz Navia, director de “El solecito”

0
13

En el BAFICI  del 2010 tuve la oportunidad de ver  “El vuelco del cangrejo” del colombiano Oscar Ruiz Navia  y quedé impactado por esta ópera prima que explota la belleza de las cosas sencillas, de la gente real, los escenarios naturales y el impacto de la colonización. Más tarde logró el premio FIPRESCI del 60° Festival de Berlín, luego otros 15 premios y la invitación de más de 70 países.

Después, como pasa muchas veces con los directores latinoamericanos supe poco de la continuidad cinematográfica de Oscar, pues tanto o más difícil que crear sus obras es conseguir los recursos económicos para realizar la próxima película.

Hasta que en la edición 27° del Festival Internacional de Cine de  Mar del Plata nuevamente  una película colombiana lograba sacudirme, emocionarme  era “La sirga” de William Vega que reflexionaba sobre los efectos de la violencia pero sin mostrar acto de violento, considerada por los críticos una de las mejores películas colombianas de los últimos tiempos y la misma estaba producida por Oscar Ruiz Navia.

Oscar  Ruiz Navia es imprescindible nombrarlo si hablamos del mejor cine colombiano actual. Tuvimos el placer que Oscar estuviera en la 16° edición del BAFICI que acaba de finalizar cumpliendo una doble función : trayéndonos su último trabajo “Solecito” y el de ser jurado de la Competencia de Derechos Humanos.

Solecito” es un cortometraje de 20′ y es el resultado de una investigación muy personal con dos adolescentes Camila y Maicol que le contaron la historia de su ruptura amorosa, en la versión de ambos y la posibilidad  de reencontrarse.

AF: ¿Cómo y por qué surge la realización de “El solecito”?

ORN: Bueno, yo me encontraba haciendo casting para Los Hongos, pelicula que estoy a punto de terminar, estoy aquí en Argentina haciendo la postproduccion. Para hacer esta pelicula estuve haciendo dos años el casting. Y estaba buscando jóvenes adolescentes que pudieran interpretar los personajes que había escrito. Entonces planteé como una estrategia de ir a distintos colegios en Cali. Llegaba y hacía unas entrevistas de quién eres, qué te gusta y si alguien me llamaba la atención lo llamaba a una segunda entrevista. Hice 800. Iba y hablaba con estudiantes de distintos año de distintas instituciones. En el Colegio  Camacho Perea, un colegio técnico industrial, conocí a estos dos personajes Camila y Maicol y empezaron a contar esa historia que es lo que se ve en el cortometraje. Las primeras dos escenas es material documental de mi trabajo de casting. Era como una aparición de contarme muy genuinamente esta situación. Cuando llegó él, me contó el otro lado de la historia del que me había contado ella. Estos dos chicos no servían para Los hongos pero lo que me contaron me llegó, y me parecía que era muy simple lo que les pasaba pero ahí había un conflicto. Que no tenían comunicación entre ellos en ese momento. Había mucho sentimiento pero no habia comunicacion. En ese momento me dije por qué no hacer una pelicula que hable del encuentro de ellos. Yo había recibido una invitación de una productora danesa para hacer un proyecto con un artista muy importante que se llama Olafur Eliasson  que tiene una obra muy interesante que tiene que ver con la luz, hizo una obra muy famosa que es un sol muy grande en la Tate Modern (The Weather Project). Ellos me habian invitado a ver si quería hacer algo con una lamparita, sobre un proyecto que él estaba haciendo y dije que sí. Estaba justo buscando ideas. Querian algo muy corto donde se vea la lamparita en mi ciudad. Cuando viví esta experiencia con los niños apareció esto y pensé claro Maicol le puede regalar una lamparita a ella. Lo propuse en principio no entendían, lo que mas me motivaba era que era real y era como un proceso de trabajar en un precipicio: entre lo controlable y lo incontrolable. Entonces lo que hice fue bueno, lo voy a hacer, los llamé a los chicos, hice la preparación a cada uno por separado, su casa su rutina y armé la estructura del corto. Es un día entero que hacen su rutina y al final se encuentran, momento que para mí era el más importante. En el rodaje es el momento que se encontraron en la vida real, no se hablaron durante semanas y se encuentran realmente en el final del film. Lo que vivían como personajes lo estaban viviendo como personas.

AF: En tu contacto con los adolescentes  Camila y Maicol qué diferencias encontraste que tenían en sus vivencias con las de tu generación cuando tenían la edad de ellos?

ORN:  Muchísimas, yo voy a cumplir 32 años. Ellos tienen 18 o 19, y esta diferencia marca. La generación de ahora está pegada a los medios electrónicos, están siempre como conectados. Se muestran públicamente a través de la red, generan imagen de lo que creen que son. Estos chicos son llindos, y vanidosos, entonces jugaban con la cámara, les gustaba. En mi época hacíamos otras cosas, nos gustaba callejear, uno se encontraba de verdad. La comunicación cambió, es distinta, no sé si se perdió. Esta peli es muy sencilla habla de una cosa muy elemental. Quería saber qué pasaba con ellos de verdad.

AF: Tu cine integra a no actores con actores profesionales, ¿qué te aporta esa mixtura?

ONR: Depende de cada proyecto. Por ejemplo La vuelta del cangrejo fue una estrategia para enfatizar  el conflicto central de la película que era sobre unas personas extranjeras que llegan a un lugar en un playa donde hay una comunidad de pescadores. En ese caso, los actores profesionales se mezclaron con la gente del lugar. Porque se creaba una distancia real que era conveniente con la pelicula. En El solecito, son dos personas reales. En la pelicula que estoy haciendo elegí actores no profesionales. A mí lo que me interesa es cómo poder acortar las distancias. como construir las relaciones en la pelicula en la vida real. Jamás ensayo las escenas con los actores sino todo lo contrario. Evito que los actores racionalicen lo que estamos haciendo y que sea un proceso mas espontáneo de ellos y que ellos mismos se confundan qué es la vida y qué es la pelicula. Esa mixtura es la que me interesa en el cine. Si los personajes no son amigos, construyo la amistad, vamos a fiestas, salimos juntos; sin son amigos, los distancio, y no se pueden hablar. El caso de El solecito ellos no podían hablar. Hasta que cuando se junten haya como una epifanía en el encuentro. En esa escena cuando empezaron a hablar, fue todo de ellos. A Camila le dije no importa lo que él te diga: tú vas a decir que no. Y aél le dije, no importa lo que ella diga, tú vas a insistir. Y cuando te canses de insistir dale el regalo.

AF: Hay en Colombia un pionero de un cine de provincia que trabaja con actores no profesionales  quienes participan de la construcción del guion. El es Víctor Gaviria quien ganó la atención del Festival de Cannes y la admiración de toda la gente de cine con sus películas “Rodrigo D no futuro” y “La vendedora de rosas”. Gaviria ha expresado que ve en tu cine un cine de autor que le parece una clave muy importante para el futuro del cine colombiano.

ORN: Víctor es como uno de mis referentes más importantes. Es un tipo extraordinario. Tiene una obra previa muy importante de documentales. Es como un pionero, trazó un camino de enfrentarse a lo real de modo muy poéticp. Rodrigo... es una pelicula extraordinaria. Sin embargo, hay muchos matices en trabajar con actores no profesionales. La gente pensó que trabajar con ellos era trabajar con marginales. También creo que se puede trabajar con actores de cualquier estrato y condición. No tienen que ser sólo marginales. En Los Hongos vas a ver que actúan mis padres, o gente distinta, algunos no necesariamente tienen el gran drama. Tienen otro tipo de conflicto. La escuela de Víctor es la que impuso el término Actor Natural, en ninguna parte de Latinoamerica se lo llama asi al actor no profesional. A mí me gusta su manera poetica de aproximarse a los temas violentos.

AF: Cinco años te llevo “El vuelco del cangrejo”, como me lo anticipaste ahora estas trabajando en las post producción de “Los Hongos” en la cual nos llevas a tu ciudad natal, a un Cali de carne y hueso, contanos de qué se trata.

ORN: Bueno, es una pelicula bastante especial. Sigo en la linea de mezclar la realidad con la ficción. El punto de partida eran los recuerdos de mi adolescencia, situaciones muy personales que viví en mi familia, mezclado con un mundo que siempre quise estar que es el más subterráneo de la ciudad, el de los conciertos alternativos, los centros culturales, el de los skaters. Yo estudié  en la Universidad del Valle que es la Universidad pública y estaba un poco todo ese mundo de contracultura. Es el ambiente que a mí me gusta. La pelicula se mueve en ese mundo. Quería hacer un retrato de Cali no desde el cliché del cartel o del narcotráfico o la salsa. Mis películas tienen salsa, que es una música tan particular, mezcla jazz, africano. A través de la amistad de dos chicos adolescentes que estan un poco en esa época de querer expresarse con graffiti. Es una pelicula de aventuras basada en mis recuerdas pero ubicada en este momento de Cali. Hice un proceso de casting muy largo. Los mejores artistas de graffitis urbanos estan en la pelicula.

AF: Muy pocas veces coincido con los jurados que otorgan los premios en los festivales, pues mi mirada siempre está cerca de la del público. Pero este año en la Competencia de Derechos Humanos del BAFICI creo que fue merecidísimo el premio a la Mejor película a “El cuarto Desnudo”  de Nuria Ibáñez y una Mención Especial a “Remine,  el último movimiento obrero”  de Marcos Martínez Merino. ¿Cómo fue tu experiencia como jurado y tu evaluación sobre el nivel presentado.?

ORN: Muy interesante las compañeras con las que me tocó: Lina Chamié y Milagros Mumenthaler. Hubo gran discusión sobre las películas, buen consenso general de parte de los tres. Estoy muy satisfecho con las películas que pudimos premiar. Este premio tenía que ver con cómo transmitir el nivel ideológico. El cuarto desnudo habla de los jóvenes  en medio de este mundo tan artificial, todos casos con un contexto social. Remine… es una pelicula muy hermosa sobre una lucha en medio de la crisis española.

AF: ¿Cómo ves al cine latinoamericano en la actualidad y el  espacio que va obteniendo en los más importantes festivales del mundo?

ORN: Creo que en general el cine de la periferia está teniendo una fuerza enorme por muchas razones. Hacer cine cada vez es más barato, hay como una facilidad para producir sin embargo hay como una especie de paradoja que es que hay un sistema que  nos va imponiendo ciertos cánones y hay que luchar como para que ese sistema no se apropie de todo. Tengo cierta esperanza, yo lo que hago es seguir haciendo cosas, explorar, hay muchos canales para llegar a la gente. Hay que aportar nuevas formas de pensamiento, llegando a la gente con libertad. Todos nos sentimos reprimidos y cuando te hablan con libertad ahí se encuentra un consenso. El cine latinoamericano esta viviendo por diferentes caminos, los que quieren ser mas Hollywood y los que quieren encontrar su propio lenguaje, encontrar su voz. Yo soy glauberochista, creo totalmente en eso de encontrar nuestra propia estética y nuestros conflictos.

AF:  Esta semana nos dejó el colombiano más querido y admirado de todos los tiempos Gabriel García Márquez, premio nobel, creador del realismo mágico, representó a la América Latina más profunda y tenía una preocupación permanente por ella.

ORN:  Sí, una verdadera pena esta muerte. Era un tipo muy inteligente y deja un legado muy importante para Colombia, como persona. El realismo mágico fue usado por el status quo para tapar la violencia. Era una obra cuestionada porquee se había vuelto contradictorio con lo que había sido en un principio. Pero es lo que pasa con los grandes personajes no?. En un principio irrumpen creando un camino nuevo y luego esas vanguardias las agarra el sistema y las convierte en sus mejores herramientas.