Impalpable (II)

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Vuelve Impalpable, un bello tributo a la vida y obra de Manuel Puig. Se presentará, a partir del 23 de abril, los miércoles a las 21 hs en el teatro El Extranjero por seis únicas semanas. Un imperdible de la cartelera porteña. 

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Tres boquitas pintadas para Puig

Impalpable está hecha del material de los sueños, como el cine, ese del que tanto disfrutaba Manuel Puig. Nació siendo eso, una esperanza arrebatada a los demonios del olvido, cuando unos jóvenes artistas decidieron rescatar la voz (o las voces,  innumerables y diversas que pueblan sus novelas) del inmenso escritor de Villegas. Es la misma voz que se escucha al comienzo de la obra y que atraviesa cada una de las escenas, como volviendo de algún otro sitio (Vaya a saber uno desde dónde) para quedarse entre nosotros. Una presencia impalpable pero cierta.

En el final de Sangre de amor no correspondido Puig sentencia: “La muerte es lo peor porque la gente te olvida”, habla de aquel miedo eterno a la soledad más absoluta (y final) que lo persiguió hasta su muerte aunque no logró alcanzarlo nunca porque su universo poético sigue vivo en sus novelas, claro, y también en los otros. Hubo un solo Manuel Puig pero proliferaron algunos buenos y sentidos homenajes y algunos malos (e igualmente necesarios) imitadores que ayudaron a mantenerlo vigente en la memoria colectiva. Al primer grupo pertenece la obra que nos convoca. Impalpable es, en efecto, un tributo, respetuoso, inteligente y audaz (usted podría colocar aquí todos los amables adjetivos habidos y por haber porque la obra realmente se los merece), a la figura de un escritor pero también a sus modos de narrar, de presentar el mundo, de transfigurarlo y resignificarlo. No es una copia ni una transposición ni de escenas ni de diálogos ni de personajes. Se trata de algo nuevo pero con una filiación tan clara que no podemos dejar de ver allí una marca registrada, un pedacito de intimidad, una materialidad que quizás a Puig le hubiese encantado construir.

Entonces, no esperemos ver corporizarse a Toto, a Nené, a Molina, a Nidia, a Luci o a cualquiera de sus criaturas porque nunca aparecerán. Sí, nos esperan las historias (pequeñas historias, pequeños sueños) de Estela, Carmen y Liliana, tres individualidades pueblerinas que lucharán contra el agobio de la llanura y contra los mandatos, las habladurías y la chatura de lo que nunca cambia ni espera. Tres boquitas pintadas por el imaginario que recorre una producción literaria. Tres boquitas pintadas para Puig.

Tres mujeres y su relación con el espacio opresor de un pueblo detenido en el tiempo (por más que la acción se ubique en los años 50´), de la pampa seca que las rodea como una enfermedad insalvable. Una decide irse a probar suerte a Buenos Aires y, cuando su futuro como actriz se vuelve promisorio, se va olvidando lentamente de la gente y de las cosas que dejó atrás. Hasta el nombre se cambia. Carmen (Paula Manzone) se transforma en Blanca Luquet y deja a Estela (Malena Schnitzer) con la esperanza de un rescate que nunca llega. Permanece en la pastelería que las había unido, resguardando ese lugar como propio. Por eso, en un principio, se muestra hostil a la llegada de Liliana (Elisa Bressan), su nueva compañera, que viene huyendo de un secreto que la condena. Los vínculos aparecen entonces como tema central: las relaciones que se pierden, las que nacen y se alimentan, las que se niegan y  jamás sucederán y el miedo cruel a quedarse solas.

Ellas y el cine en todas partes, como promesa, como fuga, como posible realidad alternativa. Alguna vez, Puig declaró: “Desde muy chico me gustó el cine, siempre el cine, únicamente el cine. Mis recuerdos más lejanos están ligados a las sensaciones de un grandísimo malestar ante la gente y de una enorme placidez durante las funciones de cine, donde yo no era más que una mirada.” Esa misma sensación es la que percibimos en las protagonistas de Impalpable: la mirada de los otros las perturba porque esos ojos quieren ver reflejados en sus conductas modelos a seguir, a imitar. En cambio, el cine les permite ser pura mirada, pura expresión de deseos irrealizables.

El cine marca el ritmo de la trama pero también de la puesta en escena. Todas las críticas que la obra recibió en estos tres años de permanencia señalan la riqueza de recursos que se ponen en juego (desde un acertado uso de la iluminación para lograr primeros planos hasta la utilización de música en vivo como el soundtrack de una película) para lograr una clara estética cinematográfica. Pero esa característica se hace visible también en la estructura del texto que se revela  fragmentario, hecho de retazos (conversaciones telefónicas, una conferencia de prensa, pesadillas, relatos de película se van hilvanando pero sin confundir nunca al espectador que puede reconstruir el conflicto y también soltar varias interpretaciones) y de hermosa poesía.

Impalpable es una creación grupal, varias voces juntas (otra vez) que, sin embargo, no desentonan sino que cantan al unísono. Con la ajustada y sensible dirección de Sergio Calvo e Ignacio de Santis, las actrices logran detener el tiempo (el real) para sumergirnos tiernamente en ese otro tiempo singularísimo donde cine, literatura y teatro son un solo y maravilloso pulso de vida, la vida de Manuel Puig y la de todos.

 

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Ficha técnica

Dramaturgia:Catalina Alexander, Maria Elisa Bressán, Sergio Calvo, Ignacio De Santis, Malena Schnitzer
Actúan:Maria Elisa Bressán, Paula Manzone, Malena Schnitzer
Intérpretes:Nicolas Bari, Matias Niebur
Vestuario:Jam Monti
Escenografía:Gonzalo Cordoba Estevez
Diseño de luces:Sandra Grossi
Música original:Nicolas Bari, Matias Niebur
Operación de luces:Sandra Grossi
Fotografía:Natalia Rubinstein
Diseño gráfico:Sergio Calvo
Producción:Carolina Castro, Mariana Eramo
Dirección:Sergio Calvo, Ignacio De Santis
Funciones: Miércoles a las 21 hs, El Extranjero,Valentín Gómez 3378, CABA

  • Sergio Calvo

    Muchisimas muchisimas gracias Veronica por tan hermosa critica!!!