Entrevista sobre cortos animados en UNCIPAR 2014

0
9

A propósito de los cortos animados, nos entrevistamos con Patricio Plaza, codirector “Padre”y con Juan Pablo Menchón, editor de “Nuestra arma es nuestra lengua”

- Publicidad -

¿Cómo surgieron los proyectos?

Patricio Plaza: Surgió a mediados de 2009. La idea original es de Santiago Grasso (director) que venía con la idea de abordar una temática política en animación. Hay algo que siempre nos generó mucha inquietud que fue el tema de los inicios de la democracia y cómo cierto sector de la sociedad argentina llevo a cabo una cierta negación de lo que había sucedido o una no intervención en el genocidio. Nos interesaba abordar ese tema de una manera metafórica que es lo que nos permite la animación.

J. Pablo Menchón: Surge a principios de 2011 en un viaje que hacen el director y la productora por toda la zona de Chiapas en México. Les llamó la atención como algo que identificaba esa zona, más allá de la lucha amada, eran unos muñequitos de tela, que son la mayoría animales. Ellos traen cuatro o cinco de esos animales y deciden crear un universo a partir de ellos y esa estética.

¿Cómo trabajaron la estética del stop motion para tener ese resultado final?

Patricio Plaza: Hubo mucho trabajo de preproducción, de diseño de las maquetas, sobre todo en el personaje. La idea de Santiago (Grasso) era armar un personaje complejo. Como todo el corto reside en mostrar su psicología, y no habla, había que lograr que tuviera movilidad facial en las cejas, los ojos, lograr una expresividad en la cara. Así que eso llevó mucho tiempo de diseño, de investigación de la estructura, de cómo eran las articulaciones. En animación se trabaja a partir de estructuras muy complejas de acero con un montón de elementos que permiten el control absoluto del personaje. En realidad se apuntó a eso porque el tipo de animación que se buscaba para este cortometraje era muy precisa. Además hay un trabajo de maquetas, de objetos pequeños, elementos de fotografías, cuadros. Toda esa preproducción llevó más o menos un año de trabajo. Luego la animación, que se realizó mitad en Buenos Aires y mitad en Bariloche, fueron más o menos ocho meses.

J. Pablo Menchón: Llevó mucho más tiempo la creación del diseño de los objetos, con qué material se va a resolver cada cosa, la espuma de mar, la arena, y además cómo combinar los colores, las texturas, que son muchas. Fue un proceso bastante largo que debe haber llevado más o menos un año.

¿Cómo ven el panorama de los cortometrajes en nuestro país?

Patricio Plaza: Para los largos, lo que sería una producción industrial, capaz que hay un poco más de movida a partir de lo que hizo Campanella, pero así y todo es un poco precaria la industria porque si bien hay mucha producción se terceriza todo. La producción es más que nada comercial y para afuera, no hay mucha producción que apunte a lo nacional y con un criterio artístico. Y en los cortos todavía hay muy poco apoyo institucional, entonces es como una cosa hiper independiente y a pulmón porque hay menos dinero que para los cortos de ficción, no hay un apoyo específico en el INCAA. Y es luego se ve en las producciones. De hecho Padre lo realizamos en coproducción con un país de Europa, porque si lo queríamos financiar todo nosotros durante ese tiempo que llevó era imposible. Luego hacia el final de la producción ganamos una beca del Fondo Nacional de la Artes, que fue el único apoyo nacional a nivel institucional y gracias a eso terminamos la posproducción. A nivel regional incluso en Brasil, Chile, México, Colombia, Uruguay hay muchos subsidios y estímulos a la animación. Acá estamos un paso atrás, nos falta aún.

J. Pablo Menchón: Nosotros empezamos al revés, teníamos las ganas de hacer el proyecto y teiamos un poco de plata. Empezamos y formamos un micro de 5 minutos, con un boceto de lo qu después fue el corto final. Con eso salimos a buscar ayuda y se consiguió el Mecenazgo. Con ese dinero pagamos todo y lo pudimos terminar.