Competencia Nacional de UNCIPAR 2014: Día 2

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La segunda jornada de la Competencia Nacional contó con algunos de los trabajos más interesantes.

Año tras año las animaciones vienen pisando fuerte, y en estas jornadas pudimos ver dos realizaciones que lo corroboran: Padre de Santiago ‘Bou’ Grasso y La fuga de Ignacio Lavizzari.

Padre tiene la peculiaridad de que su único personaje, una mujer de mediana edad hija de un miembro de la Junta Militar,  no habla. Por lo tanto toda la información que recibimos es visual (acciones repetidas, composición del espacio, fotografías, diarios de la época -1983) y sonora (una radio donde se escucha un tango y a Hebe de Bonafini). La calidad técnica del stop motion es impecable, al igual que la narración: se nos dan los suficientes indicios para que la historia se entienda, pero a la vez maneja cierto nivel de ambigüedad que nos permite varias lecturas.

Lavizzari, creador de La fuga, ha participado también en la animación de Campanella, Metegol, lo cual habla de su experiencia y trayectoria en este ámbito.  En tan sólo cuatro minutos desarrolla una historia hilarante acerca del escape de unos prisioneros de la cárcel.

En la misma línea temática de Padre, se presentó El olvido de Fermín Rivera, que cuenta la historia, a mi entender no tanto del olvido, sino del momento del recuerdo: un joven a punto de ser padre, y en busca de un hogar para su familia, se encuentra con una propiedad que ya conoce, aunque no sabía que poseía estos recuerdos. Se destaca la actuación de Nicolás Scarpino por su sutileza y dramatismo.

Finalmente, uno de los grandes favoritos del público (la sala estalló en aplausos) fue el cortometraje de  Manuel Abramovich La reina. El director sigue con su cámara a Memi, una adolescente que es reina del Carnaval. Es un documental atípico (en el sentido de que en las entrevistas no se muestra a la entrevistada –la madre- sino a la protagonista). Desde una media distancia con su lente Abramovich le transmite al espectador la indiferencia de esta niña sobrecargada de actividades (tenis, natación, desfiles, peinados).  El punto cúlmine será la prueba del casco que pesa cuatro quilos, los que Memi no puede soportar aunque su madre no lo quiera reconocer.