Competencia Nacional de UNCIPAR 2014: Día 1

0
9

Las proyecciones del primer día fueron un tanto desparejas, pero sin embargo algunos trabajos merecen destacarse, ya sea por su idea, o por su factura técnica.

Como desde hace 36 años, la ciudad de Villa Gesell recibe durante el fin de semana de Pascuas a lo más interesante de la producción de cortometrajes de nuestro país. UNCIPAR (unión de cineístas a paso reducido) nace en los años ’70, en un contexto por demás difícil para las artes, pero supo mantener a lo largo de los años una calidez única para quienes participamos de estas jornadas. Como en ningún otro festival, los realizadores y la crítica especializada comparten el entusiasmo por ver y hablar de cine.

En cuanto a los aspectos visuales no puede dejar de mencionarse la realización de Nicolás Cesani, Novia. El director utiliza el 3D para narrar una historia basada en el cuento homónimo de Alejandro Dolina, quien además aporta la voz en off. Con ribetes borgeanos, muy propio del autor porteño, un hombre se enfrenta cara a cara consigo mismo para tratar de recuperar a su amor perdido. Lo rescatable de este corto es que la técnica está puesta al servicio de la historia que se cuenta. No sucede lo mismo en el trabajo de Cristian Cartier, Nuestra arma es nuestra lengua, quien realiza un trabajo muy loable desde la imagen (una animación en stop motion a partir de personajes realizados en telas) pero con una narración que no acompaña lo visual. Si hay algo que destaca en este corto es la apropiación de los medios en un intento de llevarlo a lo autóctono (las telas y los personajes aluden al universo de los pueblos originarios), pero luego hacia el final se entrecruza con una estética de video juego o manga, alejándose de la propuesta novedosa que había planteado.

También cabe destacar el trabajo de Andrés Borgi, con Alexia, ya que logra, a pesar de la brevedad que impone el medio elegido, trasmitir todas las tensiones propias del género de terror. Un chico visita la página de una red social de su ex novia, quien se ha suicidado, en la fecha de lo que habría sido su cumpleaños. Al tratar de eliminarla de sus contacto se llevará una sorpresa de muerte. Alexia compartió el tercer premio de la Noche más corta, en donde participó por haber sido ganadora del BARS (Festival Buenos Aires Rojo Sangre).
El cortometraje de Marina López Robol, Tenía tanto miedo, es una aguda crítica a los prejuicios sociales con los que convivimos. Tres chicas de capital viajan en auto, cuando se cruzan con un hombre haciendo autostop. Deciden no subirlo, pero luego al quedar una de ellas encerrada en un baño, ese mismo hombre es el único que las ayuda. Sin embargo, el prejuicio de las apariencias les impedirá devolverle el favor. Si bien es un poco forzada la situación en la que se reencuentran los personajes, está muy bien condensada en la narración la mirada citadina sobre el peligro que supone el Otro.

Finalmente lo mejor de la jornada fue, sin lugar a dudas, el trabajo de Santiago Korovsky y Celeste Contratti, El año pasado en Mardelplá. El título no solo homenajea y parodia al film El año pasado en Mariembad, del recientemente fallecido realizador de la Nouvelle Vague Alain Resnais, sino que Korovsky y Conratti utilizan fragmentos de audio del film para construir una desopilante comedia sobre el Festival de Cine Internacional de Mar del Plata. El doble sentido de que lo perdido puede ser tanto una mujer como la entrada a una película (todo lo que pretende ver está agotado o suspendido) es una caricia al espíritu cinéfilo, que sabe reírse de sí mismo, pero desde una realización impecable.