El mejor cine rumano cerró el BAFICI 2014.

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El cine y el fútbol: pasiones de multitudes

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Sean de derecha o de izquierda los extremos tienen momentos claves en la historia. En la mayoría de los casos no dan resultados óptimos.

Ya sea en política, en religión, en las relaciones personales, también en los deportes, específicamente en el fútbol.

the second game

Si bien hace mucho tiempo que en Rumania la dictadura y el régimen de horror quedaron atrás, Cornelio Porumboiu, -quien vivió su adolescencia en la dictadura de Nicolau Ceaucescu- nos tiene acostumbrados en su filmografía, a dar cuenta de cómo  este monstruo invisible, aún sigue presente manejando los hilos de la conducta política y social, con mucho humor, como es su costumbre, como lo hizo en su maravilloso film Policía Adjetivo, o en Bucarest: 12:08.

Hoy sigue insistiendo en mostrarnos que su país continúa de algún modo con el fantasma, que hace que Rumania siga siendo política y socialmente  una sociedad en transición. ¿Y cómo lo hace? Contándonos con su padre,- un conocido réferi de fútbol-, una historia en  tiempo real de un partido de fútbol en un día de una nevada intensa.

90 minutos implacables de un partido entre el Dinamo y el Steaua, dos partidos de Bucarest en la primera quincena de diciembre de 1988, cuando su director tenía 13 años. Padre e hijo reflexionan sobre el paso del tiempo, sobre el cambio de las cosas, sobre si este partido es importante o no para la gente, pero fundamentalmente, El segundo partido es una nueva mirada sobre ese encuentro retransmitido, sobre los dimes y diretes entre el ejército y la policía secreta en esos años, sobre la esencia del juego, la profesión del arbitraje, y sobre la comparación entre pasado y presente en el fútbol. Un acontecimiento seguramente que ha marcado a padre e hijo por diferentes razones, una de ellas probablemente sea su anticipación a la revolución.

Todo tiene su momento, el fútbol…como el cine y el arte, aunque las reglas, y las conductas deportivas y “del espectáculo” cambien Pero los Porumboiu han demostrado que se puede hacer muy buen cine con un partido de hace 25 años con una nevada copiosa y poética.