Entrevista a Mariano Taccagni: “El escenario es un espacio sagrado”

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Parecería que Mariano Taccagni tiene un Aleph escondido en el sótano de su casa, que le permite estar en varios lugares al mismo tiempo. Es dramaturgo, director teatral, actor,  cantante y docente de lengua y literatura. Además, muchas veces en su vida profesional como integrante de elencos de comedias musicales ha hecho de swing, esta figura que va alternando roles, que debe aprenderse varios y estar disponible para representarlos en funciones programadas o cuando se enferma algún cantante (en Piaf  ha llegado a interpretar doce roles distintos).

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Hay algo muy presente en la vida de Mariano que es el sentimiento de paternidad. No solo porque es padre en la vida real, sino porque cuando dirige una obra se siente padre simbólico de los actores y también de sus alumnos, cuando está al frente de sus clases en el colegio secundario. A los actores hay que cuidarlos, nos dice, ya que son seres vulnerables y sensibles. Y a los alumnos, además de enseñarles conocimientos, hay que transmitirles valores y suplir las carencias afectivas que muchas veces tienen en sus hogares.

Preso de raptos de inspiración, este joven dramaturgo ha llegado a escribir una obra musical en cuatro días (La metamorfosis, basada en la obra homónima de Kafka). Si uno hace demasiadas relecturas y borda, como quien tiene un tapiz, sobre lo que ya se tejió, se termina desfigurando lo que uno quiere hacer. Yo confío en lo genuino y espontáneo, opina el autor.

Su trayectoria es extensa, ha participado del musical Drácula, en donde fue actor principal y director en una temporada. Como dramaturgo ha escrito La Callas, una mujer (2005), Jack el destripador (2006), La metamorfosis (2007) Narciso Ópera Rock (la versión definitiva es de 2011), y  Los cuatro días de Lorca (comenzada en 2003, reescrita en 2011 y estrenada en 2013). Como actor y cantante ha formado parte de diferentes mega producciones: Piaf (con la cual estuvo de gira por España), Los locos Addams, La novicia rebelde y Mamma Mia. También estuvo en Eva, el gran musical argentino y en una obra sobre los hermanos Pimpinela. El inicio de su carrera en la comedia musical estuvo marcado por su rol de Tony en el clásico El amor sin barreras, una producción a cargo del taller de la escuela de Aníbal Silveyra donde él se formaba como cantante. A partir de entonces, Mariano se encontró con varias oportunidades que supo aprovechar.  Uno de sus primeros papeles fue en Kolbe, solo el amor crea, la historia de un sacerdote polaco que murió en Auschwitz. Desde ese momento empezó a trabajar en una compañía llamada BANUEV que se propone evangelizar a través del arte e hizo Jesús de Nazareth con ellos. A lo largo de su carrera, Mariano reconoce haber tenido la suerte de compartir escenario con grandes como Nacha Guevara o Elena Roger. También estuvo con famosos como Julieta Díaz, el Puma Goity o Diego Ramos. Aunque a veces pueda resultar difícil compartir escenario con estas figuras porque convocan desde un lugar más masivo (desde la televisión), igualmente Mariano asegura que muchos han sido generosos con él y que ha aprendido de ellos.

Durante la entrevista, Mariano nos contó de dónde nace su vocación por el arte dramático:

?Yo creo, honestamente, que ya nací con la decisión de ser artista. Y con esa vocación. Lo cual está buenísimo porque cuando tenés esa vocación tenés que encauzarla. Siempre quise estar arriba de un escenario. Tanto mi abuelo como mi papá fueron hombres de teatro. Pero fueron apuntadores, los que dan la letra a los actores. Yo siempre asistía con mi papá al canal y presenciaba las grabaciones de Tato Bores y sabía desde siempre que quería estar en ese lugar. No en la televisión, en realidad, sino contando una historia y siendo observado y transmitiendo emociones a la gente,  lograr conmover de alguna manera a partir del arte. A los 8 años escribí mi primera obra, torturé a mis compañeritos de primaria para que actuaran y actuaron. Hicimos una obra en el colegio y ese fue mi comienzo como dramaturgo y director. ¡Una locura!

Los cuatro días de Lorca –dirigida por Rocío Rodríguez Conway y con música de Gerardo Gardelín– es una obra que recrea ficcionalmente los últimos cuatro días en la vida de este escritor. Actualmente, puede verse en el Teatro La Comedia, los lunes por la noche. Para escribirla, Mariano se basó en una investigación que hizo sobre la vida del escritor, pero más que nada, dejó volar su imaginación. En esta pieza, hay tres personajes, que son el mismo Lorca, interpretado por Mariano, Dalí (Diego Bros) y la criada Angelina (Silvina Nieto) que debe llevarle comida a un Lorca que pronto será fusilado.

La conexión de Mariano con la obra de Lorca siempre ha sido muy fuerte, desde los dieciséis años en que su profesora de literatura, Coqui Cabrera, les dio a sus alumnos el desafío de interpretar Bodas de Sangre. Allí, Mariano hizo el papel de novio. Se enamoró entonces de la poesía del autor y reconfirmó gracias a él su decisión de ser profesor de letras y de ser también actor. Hay muchas identificaciones entre Lorca y yo, con todo respeto. Los dos dedicados a las letras, los dos amantes del teatro. Los dos seres sensibles y los dos bastante fóbicos. Los dos amantes de los viajes, resalta.

¿La escritura de Los cuatro días…está hecha de textos propios y textos de Lorca?

?No, no hay textos de Lorca. Son todos textos propios excepto cuatro versos, por eso ahora en el programa dice que los textos pertenecen a Mariano Taccagni, excepto los cuatro versos citados. Porque a todo el mundo le encantaba la poesía de Lorca y yo decía: pero qué lindo que crean que es de Lorca, ¡qué honor!, pero son textos míos. Además yo no quería citar su obra sino hablar de sus cuatro últimos días.

Quería que fuera un homenaje mío. Un homenaje de un poeta actual a ese poeta que murió en el 36. En algún punto ?y no quiero ofender a nadie con esto?  creo que es bastante fácil cuando uno hace un espectáculo con textos de otro. Viste los típicos homenajes a… Hay que saber ensamblarlos, pero se convierte en una antología de textos de otro autor y de la producción dramatúrgica propia no hay nada o hay muy poco. Yo quería que fuera por otro lado la historia de todas maneras. Que fuera por la vida y no por la obra. Contar con poesía porque su vida era eso…

¿Cómo te animaste a emular el estilo de Lorca, tanto que algunos confunden tus textos con los de aquel autor? ¿Cómo procediste?

?En realidad yo no lo imité, pero algo en mí está muy arraigado… Hay una técnica creativa que se llama pastiche, que consiste en imitar el estilo de un autor, un pintor un músico y yo tal vez hice pastiche de la obra de Federico pero yo no lo hice adrede porque creo que si lo hubiera copiado me hubiera costado mucho. Es poesía, hay algunos romances en el texto, pero creeme que surgieron como surgen todos los textos que yo escribo, desde la inspiración, de alguien que te dicta desde algún lugar. Yo escuche mucho a varios autores decir esto y realmente es eso, la sensación que uno tiene como autor de que los personajes hablan a través tuyo. Salen de tus dedos cuando vos producís. Es tan mágico el proceso creativo que creo que no se compara con otra instancia de creación. La escritura es algo que fluye cuando hay una inspiración. Es como que te asalta. Ray Bradbury ?a quien yo admiro? decía que él sentía unas voces del alba que lo hacían levantarse de la cama como quien tiene  ganas de vomitar; él se levantaba y se iba a escribir. Ojalá me pasara eso, esa es una imagen muy concreta de la pasión por la escritura.  Cuando uno escribe algo porque esta atravesado por una inspiración profunda.

Un encuentro en España le permitió a Mariano tener una relación más directa con la vida de Lorca. Fue cuando, en una función de Yerma en Madrid, coincidió con dos sobrinas de él (dice que una era idéntica al poeta). Fue algo muy emotivo, y ellas le contaron una anécdota que Mariano luego incluyó en su obra. También tuvo la oportunidad de conocer la residencia donde Lorca pasó sus años de estudiante y pudo tomar contacto con manuscritos suyos.

Otro tema que a este inquieto dramaturgo le interesa reflejar en sus trabajos son los mitos. Por ello escribió Narciso Ópera Rock. A propósito de esta obra, (cuya primera versión es de 2002 y la última versión en coautoría con Damián Mahler es del 2011), nos dice:

? El mito de Narciso para mí es muy actual y cada vez más porque habla del egoísmo y la incapacidad de amar. Yo siempre escribí obras en las que se ama mucho y me preguntaba qué pasaría si yo escribía una historia donde el problema es que no se puede amar. Y todos los personajes de esta obra sienten un vacío grande porque tienen esta incapacidad. Yo tengo muy presente todo el tiempo el tema de las redes sociales y de qué híper recontra archi comunicados estamos pero cómo en realidad no estamos comunicados. Obviamente Narciso no hablaba de las redes sociales pero hablaba de la soledad. Y creo que lo que manifiesta esta nueva manera de comunicarse es una gran soledad y una gran deshumanización de los vínculos. No estoy diciendo nada nuevo, lo han dicho seiscientos cincuenta sociólogos por minuto, pero esta es mi visión.

Con respecto a sus nuevos proyectos, Mariano sigue trabajando con los mitos (se reconoce fanático de ellos) con la figura del minotauro, en Taurus (su música es de Gerardo Gardelín, como la de Los cuatros días…). También está componiendo una obra por encargo y al mismo tiempo trabaja en una pieza sobre la vida de Dalí. Aún estando ocupadísimo, el cantante y autor no descuida el aspecto humano en cada trabajo que hace: Yo cuando armo un elenco mío, cuando tengo la posibilidad, trato de vincularme con el talento humano. El talento profesional es esencial también, pero no es tan importante como el talento humano. Además como autor y director, se involucra en todos los aspectos de sus proyectos. Una historia no sólo se cuenta por medio de las palabras y las actuaciones; también se cuenta con el vestuario, la luz, la escenografía. No puede haber ninguna parte que sea disonante con el texto. Creo que la dramaturgia trasciende lo que es el papel, uno tiene que estar presente en muchas otras cosas, destaca.

Para Mariano, el escenario es un espacio sagrado, y los cantantes y actores relegan gran parte de sus vidas para poder estar en él. Pero este sacrificio vale la pena, para quien ama estar allí arriba. Quizás, en una época que va hacia la deshumanización, como él la describe, el teatro sea la forma de retornar a los vínculos humanos más directos, más inmediatos, como los que se dan entre los actores o entre el actor y su público. Una obra de arte con aura, se podría plantear, es la respuesta que ofrece este autor para encontrar un sentido vital y trascendente en el mundo contemporáneo.

 

 

Ficha técnica

Elenco: Mariano Taccagni, Diego Bros y Silvina Nieto Dramaturgia: Mariano Taccagni Dirección:Rocío Rodríguez Conway Música: Gerardo Gardelín Diseño y realización de vestuario:Alejandra Robotti e Inés Rodríguez Diseño de escenografía: Valeria Brudny Diseño de luces:Juan García Realización de máscaras y títeres:Román Lamas Funciones: Lunes a las 20.30, Teatro La Comedia, Rodríguez Peña 1062, CABA. Última función: lunes 14 de abril.