Entrevista a Miguel Hilari, director de El corral y el viento

0
33

Miguel Hilari, de 29 años, nació en Alemania y es hijo de uno de los tantos bolivianos que tuvieron que emigrar  partiendo de Okola, una pequeña comunidad de campesinos a orillas del Titicaca. Miguel retrata en El corral y el viento que se proyectó en la Sección Panorama de BAFICI, parte de su pasado, intenta encontrar ciertas raíces suyas a partir de la cámara, pero al mismo tiempo comprende que la distancia que separa a los personajes de él mismo aún cuando sean familiares es grande, él nos habla con una sinceridad que desafía al espectador y a veces asombra en su ferocidad.

- Publicidad -

AF: A tu abuelo aymara le fue negada la educación por un sistema impuesto por la educación española,  ¿por qué este hecho fue el disparador  para realizar “El corral y el viento”.?

MH: Cuando mi abuelo era joven, antes de la revolución del 52, a los aymara les estaba prohibido la educación. Era un sistema parecido al apartheid, digamos. La intención era que no haya acceso a la posibilidad de leer o escribir, ni el acceso al idioma español, apartar a los aymaras de todo el funcionamiento de las leyes del estado. Eso existía para la gente que hablaba español, para la gente de las ciudades. En esos años había mucho interés por parte de los aymara insertarse en la sociedad boliviana para tomar decisiones de autodeterminación, entonces se organizan escuelas clandestinas en el Altiplano que muchas veces son reprimidas por los vecinos de los pueblos. Mi abuelo en esa época fue al pueblo mas cercano donde habían vecinos o pequeños terratenientes, de una clase social superior a los campesinos y cuando habla con las autoridades del pueblo para decir que había una escuela, lo encerraron en un corral de burros y le dicen”burro eres, burro te vas a quedar”. Eso que sucedió hace dos generaciones, esta historia me motivó a hacer esta pelicula: en qué se ha transformado esto hoy en día, qué me separa a mí de mi abuelo.

AF: Cómo fue la elaboración del guion y la selección del material filmado.

MH: La primera idea es del 2010, fue mutando mucho. Yo sentía que eran pruebas, que tenía que buscar el tono que quería para la película y filmaba poco, iba un fin de semana y volvía a La Paz. Fui del 2011 al 2012 con una beca a España y cuando volví ya fui a filmar mas tiempo. Se podria decir que mas que la escritura de un guion era mas empezar a filmar, y la pelicula se fue armando mientras la iba filmando.

AF: En esas filmaciones que hiciste qué es lo que quisiste rescatar como para que vaya sí o sí a la pelicula.

MH: Me interesaba mucho la relación de la gente con la cámara, porque me daba cuenta que es algo poco usual ser filmado allá. En la ciudad se esta mas acostumbrado aunque siempre la cámara modifica la situación filmada. De alguna forma revela que el acto de filmar puede ser un hecho violento, es una interrupción de una situación normal. Es algo importante de mostrar, cómo se ha filmado. Tratar de mostrar las reacciones que causa la cámara. Se tiene una relación muy fuerte con el paisaje pero no quería mostrar el paisaje como puro placer estético sino he tratado de mostrar relación con la gente.

AF: Tu tío habla en la película que viene al pueblo para participar de una  asamblea general, de qué se trata.

MH: Todas las comunidades aymaras de la zona realizan una asamblea por mes donde se toman las decisiones de la comunidad. Es una forma de organización que existe desde tiempos muy antiguos. El sindicato agrario está a cargo hoy de esto, aunque no se tratan solamente temas del sindicato sino que tambien haban de la escuela, de los caminos, de todo lo que concierne a la comunidad.

AF: En la película una maestra les  enseña a sus alumnos poesías exaltando el orgullo de ser aymaras y de ser un país independiente , lo que para algunos esta escena nos representaría una esperanza de los niños por su futuro, en la película se representa como una burla al sistema educativo.  Cuál es tu mirada al sistema educacional del gobierno de Bolivia.

MH: En esa secuencia pienso que la gente se identifica con estos  poemas les parece una maravilla y los que no les interesa los discursos imperialistas lo pueden ver como una imposición de la maestra. Al final cada quien lee lo que le conviene. A mí me parece que la escuela rural tiene muchas fallas y merece que se mejore muchísimo. Lo que quise retratar en los poemas es que hay contradicciones en la escuela estatal que se recite estos poemas que hablan de los orgullos de las naciones originarias, pero se lo hace hablando en castellano y con un cartel de Pitagoras pintado atrás me parecía que de alguna forma puede reflejar estas tensiones.

AF:  En el cierre de la película el Cristo dibujado en la parte trasera del bus que va hacia La Paz  y que mira al espectador , lo  mira como condenando, o quizás, con esperanza del viraje que permita el viento en búsqueda de una sociedad más justa- 

MH: Sí, eso lo dejo a cada quién cómo lo mira el Cristo.

AF: Y cómo lo miras vos?

MH: Desde hace unas décadas la migración a la ciudad esta siendo muy fuerte y eso modifica la sociedad aymara en su conjunto, se vive en un espacio diferente a los ancestros. En la ciudad se crean nuevas formas de convivencia y es un proceso que puede ir a muchas direcciones que no tengo la respuesta. En un momento que se esta dejando atrás algo

AF: Muchas gracias Miguel y una gran alegría que ina película boliviana esté presente en BAFICI con una película tuya.