Relato íntimo de un hombre nuevo

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Relato íntimo de un hombre nuevo, una de las obras ganadoras en Artes Escénicas de La Bienal de Arte Joven, se presenta los martes a las 21 hs, en El Extranjero Teatro.

Martín Slipak, su dramaturgo y director, define la obra como “una conferencia íntima y neurótica de uno de estos chicos que manejan empresas” Y es así: cuando lo vemos aparecer tan elegante, tan  ostensiblemente canchero y verborrágico, sabemos que él, el protagonista(Lisandro Rodríguez), puede llegar a convencernos de todo, puede enseñarnos a ser exitosos y a desear eso que dicen que hay que tener y no muchos tienen, como en esas charlas o talleres tan modernos que te venden la fórmula de la felicidad (empresarial, personal). Él,  lo intuimos, calcula cada palabra, te va llevando por su derrotero de gastos fijos, seguridades, familia ideal y descanso organizado en un Club Med de Brasil. En este punto se detiene, se explaya.

Estamos en Brasil nosotros también, estamos adentro de la historia porque las imágenes creadas son muy potentes. Y mientras nosotros, espectadores, estamos cada vez más metidos en el hilo del discurso, él está cada vez más fuera de sí, fuera de eje, como si descansar fuera imposible, como si el mundo de los negocios fuera el único espacio seguro. Intenta hacer equilibrio en la banqueta (que constituye casi la única escenografía junto con una especie de cubículo donde domina el blanco) simulando estar en una reposera pero está visiblemente incómodo, se mueve, camina, gesticula.

Ese discurso, que en principio es ordenado, claro, casi pulcro, se va ensuciando y se desboca y va y va y va. Lo que queda es  tormento ingobernable, cuerpo expuesto al vértigo de lo que no se domina y se sufre.  Entonces, se pierde dimensión de lo real y todo se torna pesadilla, teñida de feijoada y orejas de chancho.

Relato íntimo de un hombre nuevo es un viaje a la mente de un hombre que pierde el control (de sus pensamientos, de sus miedos y de todo lo que lo rodea) y se abandona al lado oscuro del mar, de su mar interior, turbio y temeroso. Lisandro Rodríguez construye su personaje con tal habilidad que seduce desde la palabra y el gesto preciso, aunque lo que diga sea terrible o cause cierta repulsión.

En el cambio de roles propuesto (actúa el que suele dirigir y dirige el que está acostumbrado a actuar) hay un riesgo del que ambos, finalmente, salen airosos porque el resultado es un esforzado espectáculo que atrapa desde que,  de repente, se enciende la luz.

 

Ficha técnica

Actúa: Lisandro Rodríguez Asistente de dirección: Emanuel Parga Iluminación: Matías Sendon Escenografía: Cecilia Zuvialde Vestuario: Natalia Señorales Fotografía: Nora Lozano Dramaturgia y dirección: Martín Slipak Funciones: Martes a las 21 hs en El Extranjero Teatro, Valentín Gómez 3378, CABA.

 

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