Duro documental mexicano. Entrevistamos a su directora.

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México presentó en BAFICI el documental de Nuria Ibañez El cuarto desnudo. El ojo de la realizadora madrileña nos lleva a la sala del Hospital Neuropsiquiátrico infantil “Juan Navarro” de la ciudad de México con trece testimonios complejos que viajan en terapias escabrosas: violaciones, maltratos, intentos de suicidios, ansiedad, paranoia. Nos pone frente a una dura realidad de traumas y pesadillas de toda una generación de familias populares. No es un documental de observación, es un documental de provocación

AF: Un gusto enorme que estés aquí en Buenos Aires, Nuria. ¿Como y por qué surge El cuarto desnudo?

NI: Surge de conocer el hospital, yo no sabía siquiera que había una hospital infantil donde hubiera un internamiento psiquiátrico para menores. Conocí a una doctora de ese hospital y me colé con ella no como para hacer una pelicula, sino como ciudadana de México DF porque no sabía con qué tipos de casos podían llegar a ese lugar. A quiénes internaban y a quiénes no. Tienen pacientes muy jóvenes, de 0 a 17. Fue ahí cuando decidí hacer la pelicula. Esas conversaciones no me hablaban solo de psquiatría sino de una ventana muy compleja a la época que nos ha tocado vivir. Era un reflejo muy claro de una oscuridad muy negra que nadie conoce. Y tal como le pasa al espectador, me pasó a mi. tuve ese contacto tan directo con esas heridas que no conocía.

AF: ¿Tuviste dificultades para trabajar en el hospital?

NI: Tuve que gestionar el permiso en la Secretaria de Salud y raramente esto no fue tan complicado. Fue como un trámite cualquiera. Las dificultades fueron otras: fue querer estar en el hospital, filmar en el internamiento. En un prinicpio fue una guerra donde tuve que apoyarme en el Instituto de Cine, el IMCINE, ir a Juntas, ir al FONCA donde me habían dado una beca para el desarrollo de la cultura y de las artes. Y realmente no hubo manera de entrar en el internamiento con una cámara. Me quedé entonces en Urgencias donde conseguí un espacio donde entrar. Con cada paciente, cada doctor, cada mamá o papá había que hablar con ellos. Me sorprendió mucho de todas maneras que los papás o los niños con los que yo tenía que consultar, me tenían que firmar un release de imagen, dar su consentimiento para aparecer en la pelicula,  no tuve tanto rechazo. De la totalidad a la que consulte para entrar con ellos a la consulta, fue mitad y mitad los que me dijeron que no y que si. Esto lo achaco a que ya la gente esta muy cansada de mantener en secreto estos dolores de familia, estos tabus. Siempre lo asocie a esas ganas de hablar y de ser escuchado

nuria

AF: Se evita en la película hacer mención a las causas de los jóvenes pacientes, pero parecería que se sugiere el hecho de provenir de familias fracturadas o de circunstancias sociales, o de querer dejar al espectador la ultima palabra para generar una reflexión.

NI: En realidad se evita hablar de las patologías en términos psiquiátricos, de la medicación y demás. Siento que es más lo segundo que tú dices: la pelicula es una reflexión. Me encantaría dejar en cada uno una reflexión. Tampoco es didáctica sobre cuales son los males de la sociedad. Tiene que ver con mi  propia experiencia de haber entrado en ese hospital. Tiene más que ver con el  momento en el que yo estoy ahora. De alguna manera es una pelicula muy personal, pese a que no hablo de mi. Uso cuadros muy cerrados, dejando fuera de cuadro a los doctores, a los papás pues es así como decidí la mejor manera de aproximarme empáticamente a esa realidad. La pelicula evita el juicio de valor, incita a la identificación, a la empatía con seres tremendamente frágiles y que no son capaces de salir de situaciones a veces muy pequeñas y a veces muy grandes. No tenia la intención de decirle a nadie a quién culpar o en que pensar.

AF: Pareciera que hay una sociedad que no los escucha

NI: Lo que hice no fue tanto filmarlos, no estuve tan pendiente del visor, cómo cortar o dónde cortar. Lo que si estuve fue pendiente en escuchar. Al final, el hecho de escuchar generó una necesidad, estábamos haciendo lo que de alguna manera necesitaban. Fueron mas de 100 consultas y nunca nos dijeron que saliéramos. En una parte se llega a un momento muy profundo y les piden a la familia que salga para que la chava pueda hablar. Esa naturalidad es como si no estuvieran. Se sintieron cómodos con nuestra presencia a pesar que son historias que pertenecen al terreno de su mayor intimidad.

AF: Es todavía rudimentaria la psiquiatría infantil en los hospitales públicos mexicanos?

NI: No te puedo decir eso. No sé de psiquiatría y la pelicula no juzga el funcionamiento de la institución, sí lo que puedo decirte es que lo que no se puede ocultar son las condiciones que hay, la dinámica del propia hospital se conoce a través de la pelicula Pero nunca me interesó hablar de eso, si es un buen o mal trabajo. Lo que si me interesó es de dar luz a algo de lo que nunca se habló, de qué hacer cuando un hijo se quiere quitar la vida por ejemplo, de no saber como poder ayudar.

AF: “El cuarto desnudo” es un llamado a la conciencia para modificar esa circunstancia. No?

NI: Nunca quise hacer una pelicula de denuncia social pero me encantaría que se puedan modificar las cosas, no sólo desde las familias que filmé sino desde el propio espectador. Me parece que al final hay un retrato de familias disfuncionales totalmente destrozadas de una sociedad desvastada y muy salvaje. Cosas tan sencillas como estar cerca de tus hijos, se vuelven complicadas. A mi me encantaría que hubiera un cambio más en el propio espectador. Ver una realidad que no está frente a tus ojos y que no la hubieras conocido si no hubieras estado frente a esta película

AF: Muchisimas gracias  Nuria por habernos traído “El cuarto desnudo”.

 

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