Mister Magoo: las mil y una noches: Animación de alto vuelto, en alfombra mágica

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Mister Magoo: las mil y una noches:

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(Jack Kinney, EE.UU., 1959)

 

Color. Arte. Animación. Fantasía. Buen humor. Buen gusto. Más color. Ensoñación. Entre las buenas sorpresas del BAFICI 2014, está la retrospectiva de la UPA y sus dibujos animados que después de la segunda guerra mundial marcaron un antes y después en este arte.

La Zorra y el Cuervo, Gerald Mc Boing Boing (que en Argentina se conoció como El niño prodigio)  fueron algunos de los personajes que se pueden ver en este Festival y que en manos de estos animadores disidentes del estilo Disney revolucionaron la forma de hacer y ver animación. El más famoso fue, sin embargo, el miope, optimista y querible Míster Magoo.

A fines de los años 50 y después de una larga serie de conflictos con la Columbia que terminaron con el alejamiento de los animadores de la major, llegó su primer largometraje.  Una adaptación del clásico cuento de las Mil y una noches con el inefable Magoo como tío celestino de su sobrino Aladino.  Tal vez por ser demasiado contemporáneo a un estilo sencillo y escaso de chantilly, en su momento fue mirado casi con indiferencia.

Hoy, que 3D es la manera en que los dibujos animados de largometraje tienen para acercarse al público, es impactante encontrarse con una película así. El afiche original  prometía mil y un sonidos e imágenes maravillosas. Ese parece haber sido el objetivo de los realizadores, alejados del estilo sintético y veloz empleado en la producción frenética de los cartoons de un rollo para cines. Aquí, todo parece responder a un deseo de maravillar e impactar en el espectador:  el diseño de los personajes y su animación (magistral en las hermosas pretendientes del sobrino y su danza), toda la geometría de un reino que parece estar suspendido en el cielo y fondos que a modo de un tapiz plano, planísimo y multicolorido, sirve de escenario para esas figurinas planas que se mueven con gracia y humor, con más de cincuenta años de adelanto.

La década del cincuenta y la primera mitad de la de los sesenta del siglo pasado mostraron un grado de simbolismo y síntesis visual único. Al avance de los medios y la tecnología, se sumaron el diseño gráfico, los dibujos animados para televisión, la publicidad, el cine de la nouvelle vague. Nunca como antes se dijo más con menos.  Hoy se vive una etapa de explicitez, virtualidad, creaciones donde el prodigio del asombro muchas veces va a la par, si no por adelante del contenido.  Sentarse y ver estas Mil y una noches en pantalla grande es una experiencia emocionante. De Dirección de Arte, de animación, de color, de composición del cuadro. En glorioso technicolor y absoluto 2D.  Si Míster Magoo lo hicieron casi ciego, que a quienes les interese tener una hora y quince de inspiración y ensoñación, no se les pase por delante de los ojos la oportunidad de disfrutar esta obra notable de estilo y magia.

Próxima Función: 9 de abril, 20 hs. El Cultural San Martín, Paraná esq. Sarmiento, CABA.