20,000 days on earth

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Estupenda y honesta aproximación a la vida y obra de Nick Cave

20,000 Days on Earth” formó parte de la Competencia Internacional del 16º BAFICI, también de la Berlinale 2014 en la sección “Panorama Documentaries” y estuvo poco antes en Sundance.

Cave nació el 22 de setiembre de 1957 en Warracknabeal, un pequeño pueblo de menos de 3.000 habitantes a 300 kilómetros al norte de Melbourne en el estado de Victoria, uno de los más pequeños de Australia. No cambió mucho su vida cuando se trasladó a Wangaratta, también en Victoria, pero algo más cerca de Melbourne con una población de casi 20.000 habitantes.

Como comenta en el film perdió a su padre cuando apenas tenía 19 años (accidente automovilístico) pero lo que fue decisivo fue su mudanza a Londres en 1980. Ya había formado alguna banda (“The Boys Next Door”) en su país natal pero fue en Europa donde comenzó a alcanzar cierta notoriedad.

20,000 Days on Earth” se desarrolla durante un único día del año pasado, en verdad con algo más de 20.000 días de vida (pero vale el redondeo!), comenzando con el despertador que lo despierta mientras la que es desde hace 15 años su esposa (Susie Bick) sigue durmiendo. A Susie no la veremos más no así a sus mellizos Arthur y Earl, viendo junto al padre una escena de “Scarface” cerca del final.

Más que un film sobre la obra musical de Cave y su famoso grupo The Black Seeds, aquí la trama está centrada en la persona de Nick Cave, en su forma de ver el mundo y la vida. Durante varios minutos lo vemos junto a un (su?) psicoanalista revelándonos que su mayor miedo no es la muerte sino la posibilidad de perder la memoria y con ello que se borre su pasado. Esto dicho con total modestia y no ocultando durante todo el relato que tuvo que superar su adicción a la heroína (curiosa alusión a sus repetidas visitas a la iglesia) o también presentándonos, mientras maneja por las lluviosas calles de Brighton, a personajes claves de su vida. 

Así desfilan entre otros el actor Ray Winstone y la cantante (y ex pareja) Kylie Minogue. Ella le debió mucho en su ascendente carrera pero es también cierto que gracias a ella Cave logró el mayor éxito, a nivel de popularidad, con  el dúo en “Where the Wild Roses Grow”.

El guión elaborado por el propio músico junto a los realizadores se detiene cada tanto en algún tema musical, antiguo o reciente, de su extensa carrera. “Push the Sky Away”, su último CD, salió el año pasado y de él se puede escuchar uno de los dos temas más logrados y que es el más largo. “Higgs Boson Blues”, tal su nombre, alude al físico que ganó hace poco el premio Nobel por el descubrimiento en Suiza del Boson (“partícula de Dios”).

Otro del los logros de la película de Forsyth y Pollard es revelar el carácter multifacético de Cave como músico. Es capaz de pasar del rock alternativo, su fuerte en la juventud, a otros géneros como el blues y las baladas. De hecho en su último trabajo musical, se nota el predominio de este estilo musical y el uso creciente del piano, del que es un eximio ejecutante.

David Bowie, Lou Reed, Alice Cooper y Bryan Ferry fueron algunos de sus referentes pero también tuvo su época punk e incluso como se ve en una magnífica escena, filmada en la Opera de Sydney, ha incursionado en el rock sinfónico. Muestra así su eclecticismo que incluso lo ha llevado a componer más de cincuenta bandas sonoras de películas entre las cuales vale la pena recordar “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” donde incluso tiene un pequeño rol. Y por qué no recordar que también vivió en Berlin, como puede dar fe Wim Wenders (“Tan lejos, tan cerca”) y también en Brasil.

Es imposible en hora y media que dura el film abarcar tantas y variadas vivencias. Pero si algo consigue “20,000 Days on Earth” es brindarnos una primera aproximación a la vida y obra de un gran artista como lo es, sin duda, Nick Cave.